Ahorra Energía con Leroy Merlin
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Aclaración: esta página es un análisis independiente de EnergiaBarata. No es una web oficial de Leroy Merlin ni está elaborada, revisada ni supervisada por esa cadena. Usamos las grandes superficies de bricolaje como referencia de dónde puedes comprar el material del que hablamos, pero no reproducimos precios de artículos concretos ni promociones: cambian cada semana y por tienda. Comprueba siempre el precio actual antes de comprar.
Respuesta rápida: en un piso español medio, las medidas de eficiencia energética que se pagan solas en menos de tres años son el sellado de infiltraciones (burletes y cajas de persiana), programar el termostato y bajarlo un grado, cambiar a LED las luces que más horas pasan encendidas, poner mango de ducha y perlizadores de bajo caudal, purgar y equilibrar los radiadores, cortar los consumos en espera y ajustar la potencia contratada. Todo ese paquete cuesta entre 150 y 350 € de material comprado en una gran superficie de bricolaje y devuelve entre 250 y 450 € al año en una vivienda de 90 m² con calefacción de gas. En el otro extremo, cambiar todas las ventanas o poner aerotermia mejora mucho el confort, pero con los precios de la energía de 2026 no se amortiza solo con la factura: necesita ayudas, deducciones o que ya tuvieras la reforma prevista.
Por qué casi todo lo que leerás sobre ahorro energético está mal medido
El pasillo de eficiencia energética de cualquier gran superficie de bricolaje es un sitio peligroso para el bolsillo. Hay burletes de tres euros que se amortizan en un invierno junto a artilugios de cuarenta que no ahorran absolutamente nada, y en la estantería nada distingue unos de otros. Los envases repiten porcentajes que suenan bien ("hasta un 30 % de ahorro") sin decir sobre qué consumo, en qué vivienda ni con qué hábitos. Esa cifra sin denominador es marketing, no información.
Este artículo hace lo contrario. Para cada medida te damos tres números: cuánto cuesta el material en horquilla de mercado 2026, cuánta energía ahorra en una vivienda tipo con el cálculo a la vista, y en cuántos años se recupera. Cuando una medida no compensa, lo decimos. Y cuando compensa por confort pero no por dinero, también lo decimos, porque son cosas distintas y mezclarlas es la forma más rápida de gastar mal dos mil euros.
Trabajamos con una premisa que llevamos años comprobando analizando facturas reales: el orden importa más que el presupuesto. Una casa donde entra aire por todas partes no mejora porque le pongas una caldera nueva; mejora porque dejes de calentar la calle. Quien empieza por el equipo grande y termina por el sellado suele gastar el triple para conseguir la mitad.
Un euro gastado en impedir que se escape el aire caliente rinde más que diez euros gastados en producir más aire caliente. Ese es todo el secreto de la eficiencia doméstica.
Los supuestos de cálculo: precios y vivienda de referencia 2026
Todos los ahorros de este artículo salen de las mismas cuatro cifras. Te las damos por delante para que puedas rehacer las cuentas con los datos de tu factura, que serán distintos de los nuestros. Si tu precio de la luz es más alto, tus amortizaciones serán más cortas; si es más bajo, más largas.
Precios de la energía que usamos
Trabajamos con 0,17 €/kWh para la electricidad doméstica y 0,085 €/kWh para el gas natural, en ambos casos precio final con peajes, cargos, impuestos y IVA incluidos, que es lo que de verdad te cobran. Son valores de referencia razonables para 2026 tras la caída del mercado mayorista durante el primer semestre; tu contrato puede moverse entre 0,13 y 0,22 €/kWh según tarifa, comercializadora y tramo horario. Para el agua usamos 2,20 €/m³ sumando abastecimiento y saneamiento, aunque aquí la dispersión entre municipios españoles es enorme y conviene que mires tu recibo.
Un apunte que casi nadie hace: cuando calcules el ahorro de una medida eléctrica, usa el precio del término de energía con impuestos, no el precio medio de la factura dividido entre los kWh. El segundo incluye la potencia contratada, que no baja porque consumas menos, y te hará creer que ahorras más de lo que ahorras.
La vivienda de referencia
Piso de 90 m² útiles, cuatro personas, edificio de los años setenta u ochenta con fachada de doble hoja y cámara de aire sin rellenar, ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico, persianas enrollables con cajón interior, calefacción individual de gas con radiadores de agua y ocho huecos de ventana. Consumo anual: 3.000 kWh de electricidad, 6.000 kWh de gas para calefacción y 2.500 kWh de gas para agua caliente. En euros son unos 510 € de energía eléctrica más el término de potencia, y unos 720 € de gas más su término fijo.
Si vives en Málaga o Alicante, tu consumo de calefacción será la mitad y todas las medidas térmicas tardarán el doble en amortizarse. Si vives en Burgos, León o Soria, ocurre lo contrario y las cifras que damos se quedan cortas. La zona climática es la variable que más cambia el resultado, por encima de la marca del material que compres.
Mide antes de comprar: tres herramientas casi gratis
Antes de gastar un euro, dedica una tarde a saber en qué se te va la energía. Un medidor de consumo de enchufe cuesta entre 10 y 20 € y te dice en una semana qué aparatos merecen atención y cuáles son ruido. Un termohigrómetro de 10-15 € te dice si el problema es temperatura o humedad: una casa a 20 °C con 70 % de humedad se siente más fría que otra a 19 °C con 45 %, y la solución es ventilar y deshumidificar, no subir la calefacción.
La tercera herramienta es gratis y casi nadie la usa: Datadis, la plataforma de las distribuidoras eléctricas donde puedes descargar tu curva de consumo horaria de los últimos años identificándote con el CUPS de tu factura. Con ese archivo ves exactamente a qué horas consumes, cuánto gastas de madrugada sin hacer nada (ese es tu consumo en espera) y si te compensa mover la lavadora al tramo valle. Ninguna medida de este artículo rinde tanto como media hora mirando esa gráfica.
Las ocho medidas que se pagan solas en menos de tres años
Estas son las que compramos nosotros primero y las que recomendaríamos a un familiar sin dudar. Todas se compran en la sección de bricolaje, fontanería o electricidad de cualquier gran superficie, todas se montan sin instalador y ninguna requiere permiso de la comunidad.
1. Programar el termostato y bajarlo un grado
Es la medida más rentable que existe porque el material cuesta entre 25 y 60 € para un termostato programable por cable y entre 80 y 200 € para uno inteligente con conexión wifi. La regla de oro está bien documentada: cada grado que bajas el termostato recorta alrededor de un 7 % del consumo de calefacción. En nuestra vivienda de referencia, pasar de 22 a 21 °C son 420 kWh de gas al año, unos 36 € anuales por no tocar nada más que un botón.
La programación horaria añade su parte. Apagar la calefacción durante las ocho horas de sueño y las horas de oficina, en lugar de mantenerla constante, ahorra entre un 8 y un 12 % adicional, es decir, entre 45 y 60 € al año. Con un termostato programable de 40 € la recuperación es de menos de un año. Las temperaturas de referencia que recomienda el IDAE son 19-21 °C en invierno de día, 15-17 °C por la noche y 26 °C en verano con aire acondicionado.
Un matiz técnico que evita disgustos: apagar del todo la calefacción en una casa muy fría y volver a arrancarla puede consumir más que mantener una consigna baja, porque toda la masa del edificio se ha enfriado. Lo eficiente no es apagar, es reducir la consigna a 16-17 °C en las ausencias y dejar que el termostato la recupere media hora antes de que llegues.
2. Burletes y sellado de infiltraciones
El aire que entra sin control por rendijas de ventanas y puertas supone entre el 5 y el 10 % de la demanda de calefacción de una vivienda antigua. Sellarlo cuesta entre 3 y 12 € el metro según el tipo: la espuma adhesiva es la más barata y la que menos dura (una o dos temporadas), el perfil de caucho EPDM en D o P aguanta cinco o más años y cierra mejor, y el burlete de silicona con ranura es el más caro y el más discreto en ventanas de madera.
Un piso completo se sella con 25-35 metros lineales, entre 60 y 120 € de material. El ahorro en nuestra vivienda de referencia ronda los 35 € al año en gas, más una parte difícil de cuantificar en aire acondicionado durante el verano. La amortización sale entre dos y tres años, y el efecto sobre la sensación de confort es inmediato: desaparecen las corrientes frías a la altura de los tobillos, que es lo que hace que la gente suba el termostato aunque el termómetro marque 21 °C.
Para localizar las fugas sin instrumentos, pasa una varilla de incienso encendida por el perímetro de cada ventana con la casa cerrada y el extractor de la cocina en marcha. Donde el humo se desvíe, ahí hay que sellar. Añade el guardapolvo bajo la puerta de entrada, entre 8 y 20 €, que suele ser la mayor fuga individual de un piso.
3. Aislar las cajas de persiana
El cajón de la persiana enrollable es, en la mayoría de pisos españoles anteriores a 2007, el peor punto de la envolvente: una caja hueca comunicada con el exterior por la ranura del cinturón y por el propio hueco de la lama. En algunos huecos concentra hasta un tercio de las infiltraciones de toda la ventana.
La reparación es de las más agradecidas del bricolaje: abres la tapa registrable, limpias, pegas planchas de poliestireno extruido de 20-30 mm o de espuma elastomérica en las caras interiores, sellas el paso del cinturón con un cepillo o una tapeta de 3-6 € y cierras. Entre 15 y 40 € por hueco según material, es decir, 90-200 € para los cinco huecos principales de un piso. El ahorro estimado ronda el 3-5 % de la calefacción, unos 20-26 € al año, con amortización de cuatro a siete años. Lo que no aparece en esa cuenta es que también entra menos ruido y menos polvo, y que en verano dejan de colarse las olas de calor nocturnas.
4. Cambiar a LED lo que más horas está encendido
Aquí hay que afinar, porque el consejo genérico de "cambia todas las bombillas" ya no aplica: si tu casa lleva LED desde 2018, cambiar de LED a LED no ahorra nada apreciable. Donde sí queda dinero es en los halógenos dicroicos GU10 de cocinas, baños y focos empotrados, que siguen instalados en millones de viviendas y consumen entre 35 y 50 W cada uno.
La cuenta con diez focos halógenos de 50 W sustituidos por LED de 5 W, encendidos tres horas al día: ahorras 450 W durante 1.095 horas anuales, o sea 493 kWh, que a 0,17 €/kWh son 84 € al año. El material cuesta entre 3 y 8 € por lámpara, unos 40-70 € en total. Se recupera en menos de un año, y es probablemente el mejor retorno por euro invertido de toda esta lista.
| Tipo de lámpara | Potencia | Luz (lúmenes) | Coste por 1.000 h | Vida útil típica |
|---|---|---|---|---|
| Incandescente (retirada del mercado) | 60 W | 700 lm | 10,20 € | 1.000 h |
| Halógena de bajo consumo | 42 W | 630 lm | 7,14 € | 2.000 h |
| Fluorescente compacta (CFL) | 15 W | 800 lm | 2,55 € | 8.000 h |
| LED estándar E27 | 8 W | 800 lm | 1,36 € | 15.000-25.000 h |
| LED dicroico GU10 | 5 W | 400 lm | 0,85 € | 15.000 h |
| LED filamento decorativo | 4 W | 470 lm | 0,68 € | 15.000 h |
Coste calculado a 0,17 €/kWh. Los lúmenes son valores típicos de catálogo; compara siempre lúmenes, no vatios.
5. Mango de ducha y perlizadores de bajo caudal
Esta es la medida que más nos sorprende que siga siendo minoritaria, porque el ahorro es doble: pagas menos agua y pagas menos energía para calentarla. Un mango de ducha convencional entrega entre 9 y 14 litros por minuto; uno de bajo caudal con aireación entrega 6-8 litros y la sensación bajo el chorro apenas cambia porque el agua sale mezclada con aire.
Hagamos el cálculo completo para cuatro personas con una ducha diaria de ocho minutos. Reducir tres litros por minuto son 96 litros al día, unos 35 m³ al año. Calentar ese agua de 15 a 40 °C requiere 1,163 Wh por litro y grado, o sea 35.000 × 25 × 1,163 = 1.018 kWh útiles; con una caldera de gas al 85 % de rendimiento estacional son 1.197 kWh de gas, 102 € al año. Súmale 35 m³ de agua a 2,20 €/m³, otros 77 €. Total: alrededor de 179 € anuales con un material que cuesta entre 15 y 40 €.
Los perlizadores o aireadores de grifo, de 3 a 8 € la unidad, hacen lo mismo en lavabo y fregadero bajando de 12 a 6 litros por minuto. Añaden entre 20 y 40 € anuales por vivienda. Si vives solo o sois dos, divide estas cifras, pero incluso así la recuperación es de meses. Comprueba que la rosca del grifo sea M22 macho o M24 hembra, que son las dos medidas estándar, y llévate el aireador viejo a la tienda si tienes dudas.
6. Purgar y equilibrar los radiadores
Coste: entre 0 y 5 €, lo que valga la llave de purga si la has perdido. Un radiador con aire dentro calienta solo por la parte baja y obliga a la caldera a trabajar más tiempo para alcanzar la consigna. Si al tocar tus radiadores notas la mitad superior fría, tienes aire y estás perdiendo entre un 3 y un 8 % del consumo de calefacción, entre 15 y 40 € al año en la vivienda de referencia.
El procedimiento correcto: calefacción apagada y fría, empiezas por el radiador más alto y más lejano de la caldera, abres la purga con un recipiente debajo hasta que salga agua sin burbujear, cierras, y al terminar todos compruebas la presión del circuito en el manómetro de la caldera, que debe quedar entre 1 y 1,5 bar en frío. Si has purgado mucho, tendrás que rellenar con la llave de llenado.
El equilibrado es el paso que casi nadie da: si la habitación cercana a la caldera se achicharra y la del fondo no calienta, cierra parcialmente los detentores de los radiadores próximos para forzar que el agua llegue al final del circuito. Ganas confort en toda la casa sin subir un grado la caldera.
7. Cortar los consumos en espera
El consumo fantasma de una vivienda moderna se sitiúa entre 20 y 45 W permanentes: televisor y barra de sonido, decodificador, router, impresora, consola, cargadores, microondas con reloj, cafetera de cápsulas siempre lista. Cuarenta vatios las 8.760 horas del año son 350 kWh, unos 60 € anuales por energía que no usas. Con 25 W son 37 €.
La solución cuesta entre 10 y 25 €: regletas con interruptor general en el mueble del salón y en el escritorio, o enchufes inteligentes con programación si quieres automatizarlo. Deja fuera el router si tienes domótica o teletrabajo, y nunca cortes la alimentación del frigorífico ni de aparatos con memoria crítica. Para saber cuánto tienes tú, mira en Datadis un día que estuvieras fuera de casa: el suelo plano de la gráfica de madrugada es tu consumo en espera exacto.
8. Ajustar potencia contratada y aprovechar los tramos horarios
Esta no se compra en una ferretería, pero es dinero seguro. Muchos hogares arrastran una potencia contratada heredada de los años en que había cocina eléctrica o termo antiguo. Bajar de 5,75 a 4,6 kW ahorra en el entorno de 25-40 € al año en términos fijos y el trámite cuesta unos 10-12 € de derechos de enganche. Para saber si puedes bajar, mira en Datadis tu pico máximo de potencia de los últimos doce meses y deja un margen del 15 %. Ojo: si te quedas corto, el interruptor de control saltará en los picos, así que no apures.
En la tarifa 2.0TD el precio de la energía cambia según el tramo: valle de 00:00 a 08:00 más fines de semana y festivos, llano de 08:00 a 10:00, 14:00 a 18:00 y 22:00 a 00:00, y punta el resto. Mover lavadora, lavavajillas y secadora al tramo valle puede desplazar 400-500 kWh al año a un precio entre 0,05 y 0,10 €/kWh más barato: entre 25 y 45 € anuales por programar aparatos que ya tienes. Si además tienes placas solares, la lógica se invierte y lo interesante es consumir al mediodía.
| Medida | Coste del material | Ahorro anual estimado | Amortización | Veredicto |
|---|---|---|---|---|
| Cambiar 10 halógenos por LED | 40-70 € | 80-90 € | 6-10 meses | Cómpralo hoy |
| Mango de ducha + 2 perlizadores | 25-55 € | 120-200 € | 2-5 meses | Cómpralo hoy |
| Termostato programable | 25-60 € | 45-90 € | 5-14 meses | Cómpralo hoy |
| Burletes + guardapolvo de puerta | 60-120 € | 30-45 € | 2-3 años | Muy recomendable |
| Purgado y equilibrado de radiadores | 0-5 € | 15-40 € | Inmediata | Hazlo cada otoño |
| Regletas con interruptor (consumo en espera) | 10-25 € | 35-60 € | 3-8 meses | Muy recomendable |
| Aislar 5 cajas de persiana | 90-200 € | 20-30 € | 4-7 años | Sí, por confort y ruido |
| Bajar 1 kW de potencia contratada | 10-12 € | 25-40 € | 4-6 meses | Revísalo ya |
¿Ya tienes claro lo que buscas?
Si prefieres ir directamente a ver opciones, puedes hacerlo aquí. Si no, sigue leyendo.
Ver productos recomendados →Medidas de coste medio: cuándo compensan y cuándo no
A partir de aquí entramos en el terreno donde la respuesta deja de ser un sí rotundo y pasa a depender de tu vivienda. Son inversiones de entre 100 y 600 € que pueden ser excelentes o mediocres según cómo esté construida tu casa y cómo la uses.
Válvulas termostáticas en radiadores
Sustituir el volante manual de cada radiador por un cabezal termostático permite que cada habitación regule su propia temperatura y que los radiadores cierren solos cuando entra sol o se llena la sala de gente. Cuestan entre 15 y 40 € por unidad los mecánicos, y entre 40 y 80 € los electrónicos programables. Equipar seis radiadores sale por 120-240 € en versión mecánica.
El ahorro documentado en instalaciones individuales está entre el 6 y el 10 % de la calefacción, unos 35-50 € al año, con amortización de tres a cinco años. La condición para que funcione bien es que tu instalación sea bitubo; en instalaciones monotubo antiguas necesitas válvulas específicas con caudal derivado, y si pones las equivocadas dejarás sin agua a los radiadores siguientes del anillo. Míralo antes de comprar: si de cada radiador salen dos tubos independientes hacia la pared, es bitubo.
Regla práctica de uso: el cabezal no es un acelerador. Ponerlo al 5 no calienta más rápido, solo hace que la habitación se pase de temperatura antes de cerrar. La posición 3 corresponde aproximadamente a 20 °C en casi todas las marcas.
Termostato inteligente: cuándo el sobrecoste tiene sentido
Un termostato con wifi, geolocalización y aprendizaje cuesta entre 80 y 200 €, frente a los 25-60 € de uno programable normal. El ahorro extra que aporta sobre un programable bien configurado es modesto, en torno a un 3-5 % adicional, entre 15 y 25 € anuales. Con esa diferencia, la amortización del sobrecoste se va a cinco o siete años.
Nuestra opinión: el termostato inteligente compensa si tu horario es irregular y nunca vas a molestarte en programar nada, si tienes segunda residencia y quieres encender la calefacción antes de llegar, o si convives con alguien que sube el termostato a 25 °C y quieres poder bajarlo desde el móvil. Si eres capaz de dedicar veinte minutos a programar franjas horarias en un aparato de 40 €, el 90 % del ahorro ya lo tienes.
Aislar tuberías de calefacción y agua caliente
La coquilla de espuma elastomérica cuesta entre 2 y 5 € el metro y se corta con un cúter. Solo tiene sentido en los tramos que discurren por zonas no calefactadas: garaje, trastero, patinillo, falso techo, cuarto de calderas o el recorrido exterior en una casa unifamiliar. Aislar diez o quince metros de tubería fría ahorra entre un 2 y un 4 % de la energía térmica, entre 15 y 25 € al año con una inversión de 30-70 €.
Donde no debes gastar es en aislar las tuberías que van por dentro de la vivienda calefactada: el calor que pierden se queda en tu casa, o sea que no lo pierdes. Es un ejemplo perfecto de medida que parece eficiente y no lo es porque nadie se pregunta a dónde va el calor.
Paneles reflectantes detrás del radiador
Las láminas de aluminio con burbuja o con espuma que se colocan entre el radiador y la pared cuestan entre 8 y 15 € por unidad. Funcionan, pero solo bajo una condición muy concreta: que el radiador esté colgado en un muro de fachada sin aislamiento. Ahí devuelven calor que se estaba escapando y ahorran entre un 1 y un 3 % de la calefacción, unos 10-15 € anuales en toda la vivienda, con amortización de cuatro a seis años.
Si el radiador está en un tabique interior, el reflectante no ahorra nada: el calor que evitas pasar a la pared se queda dentro de tu propia casa igualmente. Es la medida más sobrevendida de la lista y la que más veces hemos visto colocada donde no toca.
Película solar, estor térmico o toldo: cuál de los tres
Para el sobrecalentamiento de verano hay tres soluciones a precios muy distintos y con eficacias que no se parecen. La película de control solar adhesiva cuesta entre 8 y 25 €/m² y rechaza entre el 40 y el 70 % de la radiación; seis metros cuadrados de ventana salen por 60-150 € y ahorran en el entorno de 15-25 € al año de aire acondicionado en un piso con consumo de refrigeración medio. Amortización: de cuatro a ocho años. Es aceptable si tienes una fachada oeste que se convierte en un horno a las siete de la tarde, y prescindible en cualquier otro caso.
La física manda aquí: toda protección solar exterior gana a cualquier protección interior. Un toldo, una persiana bajada o una celosía detienen el calor antes de que atraviese el vidrio y llegan a bloquear el 80-90 % de la ganancia; un estor o una cortina térmica actúan cuando el calor ya está dentro de la habitación y su rendimiento cae a la mitad o menos. Si puedes instalar toldo, instálalo; si la comunidad no lo permite, la película es el plan B razonable; el estor térmico es sobre todo decoración con un efecto marginal.
Dos advertencias sobre las películas: reducen también la luz natural, con lo que puede subirte el consumo de iluminación, y en vidrios dobles antiguos o con defectos pueden provocar tensiones térmicas. Lee la ficha del fabricante y evita instalarlas en climalit con la hoja interior ya deteriorada.
Cuando una etiqueta promete "hasta un 30 % de ahorro" sin decir sobre qué consumo, en qué clima y con qué hábitos, no te está dando un dato: te está dando un eslogan con un número dentro.
💡 Consejo rápido: Los precios y la disponibilidad cambian. Si quieres ver las opciones actualizadas, echa un vistazo.
Ver opciones actualizadas →Reformas grandes: los números sin adornos
Aquí hablamos de intervenciones de entre 1.000 y 12.000 € que requieren profesional, y a veces permiso de obra o acuerdo de comunidad. Las presentamos con la amortización real, sin maquillar, porque el error más caro que puede cometer una familia es meterse en una reforma de doce mil euros convencida de que se paga sola con la factura.
Insuflado de aislamiento en la cámara de aire
Si tu edificio tiene fachada de doble hoja con cámara hueca, algo habitual entre los años sesenta y los noventa, se puede rellenar esa cámara con lana mineral, poliestireno en perla o espuma de poliuretano inyectada, taladrando desde el exterior o desde dentro. El precio de mercado 2026 va de 15 a 25 € por metro cuadrado de fachada: para una vivienda de 90 m² con unos 70 m² de fachada, entre 1.050 y 1.750 €.
El ahorro es de los mayores que existen en calefacción: entre un 20 y un 30 %, es decir, 100-155 € anuales en nuestra vivienda, más una mejora clara en verano. La amortización queda entre ocho y trece años. Es la única reforma pesada que en muchos casos sale a cuenta por sí sola, y la que primero recomendaríamos si tienes cámara aprovechable. Exige a la empresa un ensayo previo con endoscopio para confirmar que la cámara existe y está limpia, y certificado del material insuflado con su densidad.
Aislar la cubierta o el falso techo
En vivienda unifamiliar con bajocubierta accesible, extender manta de lana mineral o paneles sobre el forjado es la mejor relación coste-eficacia de toda la construcción: entre 10 y 20 €/m² en material si lo haces tú, entre 25 y 40 €/m² con instalador. Sesenta metros cuadrados de forjado salen por 600-1.200 € en modo bricolaje. El ahorro ronda el 15-25 % de la calefacción, 75-130 € al año, con recuperación de seis a doce años.
Si vives en el último piso de un bloque, el equivalente es aislar por el interior del techo con placas de yesolaminado y aislamiento, que pierde 6-8 cm de altura libre. En un ático sin aislar, esa reforma cambia la casa en invierno y sobre todo en verano.
Cambiar las ventanas: la verdad incómoda
Una ventana nueva de PVC u aluminio con rotura de puente térmico y doble acristalamiento bajo emisivo cuesta instalada entre 400 y 700 € por hueco en tamaños normales. Ocho huecos son entre 3.200 y 5.600 €. El ahorro térmico está entre el 10 y el 15 % de la calefacción: 50-77 € al año. Divide y verás la amortización: entre cuarenta y ochenta años. No se paga sola. Punto.
Y aun así, muchas veces la recomendamos. Porque una ventana nueva elimina las corrientes de aire frío que hacen que subas el termostato, corta el ruido de la calle de forma espectacular, quita las condensaciones que generan moho en los marcos, revaloriza el inmueble y mejora la letra del certificado energético. Todo eso es real; simplemente no aparece en la factura de gas. Cambia las ventanas por confort, por ruido o dentro de una reforma que ya vas a hacer, y con la deducción fiscal correspondiente si está vigente. No las cambies porque un comercial te diga que se amortizan en ocho años, porque no es cierto.
Una alternativa intermedia que casi nadie plantea: sustituir solo el vidrio manteniendo el marco, cuando el marco está sano. Cuesta entre 90 y 200 € por hueco y captura buena parte de la mejora acústica y una parte de la térmica, aunque no arregla el puente térmico del perfil.
Bomba de calor y aerotermia
Una bomba de calor entrega entre 3 y 4,5 kWh de calor por cada kWh eléctrico que consume, y ese multiplicador es lo que hace que sea hoy la forma más barata de calentar una casa en España. Una instalación de aerotermia completa con suelo radiante o fancoils cuesta entre 7.000 y 12.000 € en vivienda unifamiliar. Frente a una caldera de gas, el ahorro en nuestra vivienda de referencia ronda los 350-450 € anuales, con lo que la amortización se va a dieciséis o treinta años. Como sustitución de una caldera que ya se ha muerto, la cuenta cambia por completo y suele ganar la bomba.
Hay un atajo que muy poca gente aprovecha: si ya tienes aire acondicionado por split, casi seguro que es bomba de calor y calienta en invierno. Calentar con el split cuesta unos 0,049 €/kWh útil frente a los 0,092 €/kWh de una caldera de gas estándar. En una casa donde solo se calientan de verdad el salón y un dormitorio, encender el split en modo calor en lugar de arrancar toda la instalación de radiadores puede ahorrar 200-300 € en la temporada con inversión cero. Verifícalo en el mando: si tiene modo "calor" o un icono de sol, la tienes.
Autoconsumo solar fotovoltaico
Una instalación residencial de 3 kWp llave en mano se mueve en 2026 entre 1.100 y 1.500 € por kWp instalado con IVA, o sea entre 3.300 y 4.500 €. En la mitad sur peninsular genera del orden de 1.500 kWh por kWp al año, unos 4.500 kWh totales. Sin batería, autoconsumes directamente entre el 30 y el 35 %: 1.500 kWh que dejas de comprar a 0,17 €, son 255 €. Los 3.000 kWh restantes van a compensación de excedentes, que muchas comercializadoras han bajado hacia el entorno de 0,05 €/kWh, otros 150 €. Total: alrededor de 400 € al año y una amortización de nueve a doce años sobre una vida útil de veinticinco.
Dos consejos de quien ha visto muchos presupuestos. Primero: no sobredimensiones. Con la compensación de excedentes tan baja, cada kWp de más rinde mucho menos que el primero; es mejor ajustar a tu consumo diurno y desplazar hábitos (lavadora y lavavajillas al mediodía) que instalar potencia que regalarás a la red. Segundo: la batería casi nunca sale a cuenta solo por ahorro, porque sumar 3.000-5.000 € de acumulación para arañar 150-250 € anuales alarga la amortización más allá de la garantía. Tiene sentido si tienes cortes de suministro frecuentes o si buscas independencia, no si buscas rentabilidad.
| Intervención | Inversión típica | Ahorro anual | Amortización | ¿Sale a cuenta? |
|---|---|---|---|---|
| Insuflado de cámara de aire | 1.050-1.750 € | 100-155 € | 8-13 años | Sí, la mejor de las grandes |
| Aislar forjado bajocubierta (bricolaje) | 600-1.200 € | 75-130 € | 6-12 años | Sí, si tienes acceso |
| Fotovoltaica 3 kWp sin batería | 3.300-4.500 € | 350-450 € | 9-12 años | Sí, con consumo diurno |
| Aerotermia sustituyendo caldera de gas | 7.000-12.000 € | 350-450 € | 16-30 años | Solo al renovar equipo |
| Cambio de 8 ventanas | 3.200-5.600 € | 50-77 € | 40-80 años | No por energía; sí por confort |
| Batería de acumulación 5 kWh | 3.000-5.000 € | 150-250 € | 15-25 años | No, salvo cortes de red |
Cuánto cuesta cada kWh de calor según el sistema
Comparar sistemas de calefacción por el precio del combustible es un error clásico, porque cada uno aprovecha una fracción distinta de la energía que compras. Lo que hay que comparar es el coste del kilovatio hora útil, es decir, del calor que acaba dentro de tu casa. Esta tabla resume el cálculo con los precios de referencia de 2026.
| Sistema | Precio del combustible | Rendimiento | Coste por kWh útil |
|---|---|---|---|
| Aerotermia con suelo radiante | 0,17 €/kWh elec. | SCOP 4,2 | 0,040 € |
| Split aire-aire en modo bomba de calor | 0,17 €/kWh elec. | SCOP 3,8 | 0,045 € |
| Caldera de pellet | ~0,067 €/kWh | 85 % | 0,079 € |
| Caldera de gas de condensación | 0,085 €/kWh | ~98 % | 0,087 € |
| Caldera de gas estándar | 0,085 €/kWh | ~92 % | 0,092 € |
| Butano en estufa | ~0,110 €/kWh | ~100 % | 0,110 € |
| Gasóleo C | ~0,100 €/kWh | 85 % | 0,118 € |
| Radiador o emisor eléctrico (resistencia) | 0,17 €/kWh elec. | 100 % | 0,170 € |
Los precios de pellet, butano y gasóleo son referencias orientativas que fluctúan mucho a lo largo del año; comprueba el precio en tu zona antes de decidir.
De esta tabla salen dos conclusiones que valen más que cualquier consejo suelto. La primera: calentar con resistencia eléctrica cuesta cuatro veces más que hacerlo con una bomba de calor, y ninguna marca ni ningún fluido térmico cambia eso. La segunda: si tienes un split instalado y sigues calentando con radiadores eléctricos o con estufa de butano, estás pagando el doble o el triple sin necesidad.
Electrodomésticos: dónde está el dinero de verdad
En una vivienda con calefacción de gas, el frigorífico, la lavadora, la secadora y el lavavajillas concentran buena parte de los 3.000 kWh eléctricos anuales. Estos ajustes no cuestan nada y se notan.
Frigorífico y congelador
Es el único aparato que funciona 8.760 horas al año, así que cualquier mejora se multiplica. Ajusta el frigorífico a 5 °C y el congelador a −18 °C: cada grado de más frío del necesario añade en torno a un 5 % de consumo. Separa el aparato al menos 5 cm de la pared y limpia el condensador trasero una vez al año, porque el polvo acumulado puede subir el consumo un 10 %. Y descongela cuando la capa de hielo pase de 3 mm: a partir de ahí el aislante de hielo obliga al compresor a trabajar entre un 10 y un 15 % más. Entre las tres cosas puedes recortar 60-100 kWh al año, unos 10-17 €.
Lavadora, lavavajillas y secadora
El 80-90 % de lo que gasta una lavadora se va en calentar el agua, no en girar el tambor. Un ciclo a 60 °C consume alrededor de 1,1 kWh y el mismo ciclo a 30 °C ronda los 0,5 kWh. Con doscientos lavados al año, bajar la temperatura son 120 kWh, unos 20 € anuales, y con los detergentes actuales la ropa de uso diario sale igual de limpia. Reserva los 60 °C para ropa de cama, toallas y episodios de enfermedad en casa.
La secadora es el electrodoméstico más caro de usar de la casa. Una de condensación clásica gasta entre 3,5 y 4 kWh por ciclo; una de bomba de calor, entre 1,5 y 2 kWh. Con 150 ciclos al año la diferencia son 300 kWh, unos 50 € anuales. Y tender cuando el tiempo acompaña sigue costando cero euros. En el lavavajillas, usa el programa eco (más largo pero con menos agua caliente) y llénalo antes de arrancarlo: media carga consume casi lo mismo que una completa.
Cocina y agua caliente
Tapa las cazuelas y reducirás a la mitad el tiempo de hervido. Usa el diámetro de fuego correcto: una placa de 18 cm bajo una olla de 14 cm tira a la nada una cuarta parte del calor. En el horno, cada apertura de puerta pierde alrededor del 20 % del calor acumulado, así que mira por el cristal. Y si tienes termo eléctrico, bájalo a 55-60 °C: por encima de esa temperatura aumentas las pérdidas y la formación de cal sin ganar nada; por debajo de 50 °C, en cambio, no bajes, por prevención sanitaria del agua almacenada.
Lo que no deberías comprar, aunque esté en el pasillo de ahorro energético
Esta sección nos ha costado discusiones, pero es la más útil del artículo. Estos productos se venden con argumentos de ahorro energético y no lo aportan, o lo aportan en una medida que no justifica su precio.
Los "ahorradores de luz" enchufables. Cajitas de 20-40 € que prometen recortar un 30 % de la factura corrigiendo el factor de potencia. En un suministro doméstico español no se factura la energía reactiva, con lo que corregirla no reduce lo que pagas ni un céntimo. El contador mide energía activa. Ningún estudio independiente ha demostrado nunca ahorro con estos aparatos. Es la estafa más extendida del sector.
Radiadores eléctricos "de bajo consumo" con fluido térmico o cerámica. Cuestan entre 150 y 500 € y calientan exactamente igual que un convector de 40 €: un kilovatio hora eléctrico da un kilovatio hora de calor, sin excepciones. Lo único que aportan es inercia térmica, que reparte el calor de forma más suave, y una programación mejor. Si te venden que consumen un 40 % menos, te están vendiendo humo con termostato.
Estufas de bioetanol como calefacción. Bonitas, sin obra, y carísimas de usar: el litro de bioetanol ronda los 3-4 € y da unos 6,5 kWh, lo que sitúa el kWh útil por encima de 0,45 €, más del doble que el radiador eléctrico. Además consumen oxígeno y liberan vapor de agua y CO₂ en la estancia, con lo que exigen ventilación permanente que anula parte del calor. Sirven como elemento decorativo puntual, no como sistema de calefacción.
Pinturas y aditivos "térmicos" milagrosos. Una capa de pintura de un milímetro no puede sustituir a cinco centímetros de aislante; la resistencia térmica que aporta es despreciable frente a lo que anuncian. Algunas formulaciones reflectantes tienen sentido en cubiertas expuestas al sol para reducir la temperatura superficial en verano, pero no como aislamiento invernal.
Imanes y dispositivos "ahorradores" para el contador de gas o agua. No hay ningún mecanismo físico por el que un imán externo reduzca el consumo de un aparato. Manipular la instalación de gas, además, es ilegal y peligroso.
Cortinas térmicas caras como sustituto del sellado. Una cortina gruesa aporta algo de resistencia térmica, pero mucho menos que unos burletes de veinte euros y bastante menos que una persiana bien bajada. Cómprala si te gusta cómo queda, no como medida de eficiencia.
La pregunta correcta ante cualquier producto de eficiencia no es cuánto cuesta el aparato, sino cuánto cuesta cada kilovatio hora de calor o de luz que te entrega, y durante cuántos años lo va a entregar.
Plan de ataque según tu presupuesto
Si has llegado hasta aquí y quieres una lista de la compra concreta, esto es lo que nos llevaríamos de una gran superficie de bricolaje según lo que puedas gastar. Recuerda comprobar precios en tienda: aquí damos horquillas de mercado, no precios de catálogo.
Con 50 €
Un mango de ducha de bajo caudal, dos perlizadores para lavabo y fregadero, una llave de purga y una regleta con interruptor. Retorno esperado: entre 150 y 250 € el primer año. Es la compra más rentable que puedes hacer en toda la tienda, y casi todo se monta en una tarde con la mano y una llave inglesa.
Con 200 €
Lo anterior más un termostato programable, treinta metros de burlete de caucho EPDM, un guardapolvo para la puerta de entrada y el recambio de los halógenos de cocina y baño por LED. Retorno esperado: entre 250 y 400 € anuales, con recuperación total en el primer invierno. Este es el paquete que recomendamos por defecto a cualquier familia que vive de alquiler o que no quiere meterse en obras.
Con 600 €
Todo lo anterior más el aislamiento de las cinco cajas de persiana, cabezales termostáticos en seis radiadores y coquilla en las tuberías que pasen por zonas frías. Retorno esperado: entre 320 y 480 € al año, amortización global de menos de dos años. Con esto has exprimido prácticamente todo lo que se puede hacer sin obra en un piso.
Con más de 1.000 €
A partir de aquí ya no se trata de comprar material, sino de contratar bien. Pide tres presupuestos escritos para insuflado de cámara o para aislamiento de cubierta, exige que detallen material, espesor, densidad y garantía, y pide referencias de obras anteriores en tu zona. Antes de firmar nada, comprueba las ayudas vigentes: pueden cambiar el resultado económico por completo.
Ayudas, deducciones y certificado energético
Las obras de mejora de eficiencia en vivienda han contado en los últimos años con dos vías de apoyo: las deducciones en el IRPF por obras que reducen la demanda o el consumo de energía primaria no renovable, con porcentajes que han ido del 20 % al 60 % según el alcance de la actuación, y los programas de rehabilitación gestionados por las comunidades autónomas.
Dos advertencias importantes. La primera: estos incentivos tienen plazos de vigencia y requisitos que cambian de un ejercicio a otro y de una comunidad a otra, así que comprueba la normativa aplicable a tu caso en la sede de la Agencia Tributaria y en el organismo de vivienda de tu comunidad antes de contratar la obra, y si la cantidad en juego es relevante, consulta con un asesor fiscal o un técnico. Nada de lo que leas en un blog, incluido este, sustituye a esa comprobación.
La segunda: casi todas estas ayudas exigen un certificado de eficiencia energética antes y después de la obra, emitido por técnico competente y registrado en tu comunidad autónoma. Cuesta entre 60 y 200 € por vivienda según zona y tamaño. Si no lo encargas antes de empezar, pierdes el derecho a justificar la mejora, y ese error se ha comido muchas subvenciones. Guarda también todas las facturas con desglose y paga por medios trazables, porque el pago en efectivo suele descalificar la deducción.
Errores frecuentes al comprar material de eficiencia
Comprar por vatios en lugar de por lúmenes. Con LED, el vatio ya no dice nada sobre la luz que da. Mira los lúmenes, la temperatura de color (2.700 K cálido para salón y dormitorios, 4.000 K neutro para cocina y baño) y el índice de reproducción cromática, que conviene que sea 80 o superior si te importa ver bien los colores.
Elegir el burlete sin medir la holgura. Los perfiles vienen para distintos rangos de rendija: el perfil E cierra 2-3,5 mm, el P entre 3 y 5 mm, el D entre 3 y 7 mm. Si te pasas de grueso, la ventana no cerrará; si te quedas corto, no sella. Mide la holgura con una galga o con un trozo de plastilina antes de comprar.
Poner válvulas termostáticas en instalación monotubo sin comprobarlo. Ya lo hemos comentado, y es el error que más veces obliga a deshacer el trabajo.
Aislar sin resolver la ventilación. Una vivienda muy sellada sin ventilación adecuada acumula humedad y CO₂, y aparecen condensaciones y moho. Después de sellar, ventila cinco o diez minutos al día con ventanas cruzadas, o valora un sistema de ventilación con recuperador de calor si la casa se te queda cargada. Sellar bien y ventilar de forma controlada es la combinación correcta; sellar sin ventilar, no.
Fiarse de la etiqueta energética antigua. La escala de electrodomésticos se reescaló en 2021, así que un aparato "A+++" de catálogo viejo puede ser hoy una C o una D. Compara siempre el consumo en kWh por cien ciclos o por año que figura en la ficha, no la letra.
Preguntas frecuentes sobre ahorro energético en el hogar
¿Cuánto ahorro exactamente bajando un grado la calefacción?
Alrededor de un 7 % del consumo de calefacción por cada grado. En una vivienda con 6.000 kWh de gas para calefacción son 420 kWh, unos 36 € al año a 0,085 €/kWh. Si tu casa gasta el doble, el ahorro también es el doble. Es la única medida que ahorra dinero sin gastar nada.
¿Funcionan los ahorradores de luz que se enchufan a la pared?
No. Dicen corregir el factor de potencia, pero en un contador doméstico español la energía reactiva no se factura, así que no hay nada que ahorrar por esa vía. No hay ninguna prueba independiente de que reduzcan la factura. Si ves uno anunciado con un porcentaje llamativo, ahórrate los 30 €.
¿Merece la pena el film aislante para ventanas?
Depende del film. El de control solar reduce el calor que entra en verano y tiene sentido en ventanas al oeste o al sur sin protección exterior, con amortizaciones de cuatro a ocho años. El film retráctil "doble acristalamiento provisional" que se pone con secador aporta una mejora térmica real pero pequeña, dura una temporada y no se ve bien; como solución de emergencia para un invierno en un piso de alquiler puede valer. Antes que cualquiera de los dos, sella las rendijas: rinde más por menos dinero.
¿Sale más barato calentar con el aire acondicionado o con radiadores eléctricos?
Con el aire acondicionado en modo bomba de calor, y por mucho. Un split entrega entre 3 y 4 kWh de calor por cada kWh que consume, mientras que un radiador eléctrico entrega uno. Hablamos de unos 0,045 €/kWh útil frente a 0,170 €/kWh: casi cuatro veces más barato. Si tienes split y aún calientas con radiador eléctrico o estufa de butano, ese cambio es el mayor ahorro disponible en tu casa con inversión cero.
¿Qué burlete elijo, de espuma, caucho o silicona?
El de espuma adhesiva es el más barato (2-4 €/m) y el que menos aguanta: una o dos temporadas. El de caucho EPDM con perfil en D, E o P es la mejor relación calidad-precio (4-8 €/m) y dura cinco años o más. El de silicona con ranura fresada (8-12 €/m más la herramienta) es el más duradero y discreto, pensado para ventanas de madera. Para un piso normal, el EPDM en perfil D es la elección por defecto.
¿Puedo aislar yo mismo la caja de la persiana?
Sí, si el cajón tiene tapa registrable por el interior, que es lo habitual. Desatornillas la tapa, aspiras el polvo, pegas planchas de poliestireno extruido de 20-30 mm en las caras interiores sin tocar el recorrido de la lama ni el cinturón, sellas la ranura del cinturón con un cepillo y vuelves a cerrar. Media hora por hueco. Si la persiana es de accionamiento motorizado o el cajón es de obra sin registro, deja el trabajo a un profesional.
¿Cuánto cuesta pasar todo un piso a LED?
Entre 40 y 120 € según cuántos puntos de luz tengas y de qué tipo. Empieza por las lámparas que están encendidas más de dos horas diarias: cocina, salón y baño. Cambiar la del trastero, que enciendes cinco minutos a la semana, no se amortiza nunca por mucho que la LED sea mejor.
¿Merece la pena un termostato inteligente con caldera individual?
Aporta entre un 3 y un 5 % adicional sobre un termostato programable bien configurado, con lo que su sobrecoste tarda cinco o siete años en recuperarse. Compensa si tu horario es imprevisible, si quieres controlar la calefacción a distancia o si sabes que no vas a programar nada a mano. Si vas a dedicar veinte minutos a configurar franjas horarias, el programable de 40 € te da casi todo el ahorro.
¿Cuánto ahorran las válvulas termostáticas?
Entre un 6 y un 10 % del consumo de calefacción, unos 35-50 € anuales en una vivienda de 90 m². Equipar seis radiadores cuesta 120-240 € en versión mecánica, con lo que se recuperan en tres o cinco años. Antes de comprarlas, confirma que tu instalación es bitubo; en monotubo necesitas válvulas específicas.
¿Cambiar las ventanas se paga solo con el ahorro?
No, salvo casos extremos de vivienda muy fría con ventanas en pésimo estado y clima duro. En números normales, invertir 3.200-5.600 € para ahorrar 50-77 € anuales da amortizaciones de cuarenta a ochenta años. Cámbialas por confort, por ruido, por condensaciones o dentro de una reforma prevista, y aprovecha las deducciones si están vigentes. La energía sola no paga la factura del carpintero.
Si solo puedo gastar 100 €, ¿qué compro primero?
Mango de ducha de bajo caudal, dos perlizadores, un termostato programable básico y las LED de cocina y baño. Con ese gasto recuperas entre 200 y 300 € el primer año en una familia de cuatro. Después, con lo ahorrado, financias el siguiente escalón: burletes y guardapolvo.
¿Hace falta certificado energético para pedir una ayuda de rehabilitación?
En la mayoría de programas sí, y además hay que tenerlo antes de empezar la obra para poder demostrar la mejora al terminar. Lo emite un técnico competente y se registra en tu comunidad autónoma; cuesta entre 60 y 200 €. Como los requisitos y plazos varían por comunidad y por convocatoria, verifica las condiciones concretas en el organismo de vivienda de tu comunidad antes de firmar el presupuesto.
Conclusión: por dónde empezar mañana
Si tuviéramos que resumir cuatro mil palabras en un párrafo: mide primero con Datadis y con un medidor de enchufe, gasta los primeros cien euros en agua caliente, luz y termostato, los siguientes doscientos en sellar por dónde se te escapa el aire, y solo entonces plantéate el aislamiento pesado o el cambio de equipos. Ignora todo lo que prometa porcentajes sin explicar sobre qué, y desconfía de cualquier producto cuyo ahorro no puedas calcular tú mismo con una multiplicación.
Con el paquete de 200 € que describimos, una familia media recorta entre un 15 y un 25 % de su gasto energético en el primer año sin renunciar a nada de confort. Eso son entre 250 y 400 € que se quedan en casa cada doce meses, y que se repiten mientras el material siga puesto. No hay ningún producto en el pasillo de eficiencia energética que ofrezca eso, porque el ahorro no está en lo que compras: está en el orden en que lo compras.
Actualizamos esta guía cuando cambian los precios de referencia de la energía o las condiciones de las ayudas. Los cálculos que has leído están hechos con los supuestos publicados al principio; recalcúlalos con los datos de tu factura y te dará tu número, que es el único que importa.
Escrito por el equipo de EnergiaBarata
Revisamos y actualizamos este contenido periódicamente para garantizar información precisa y útil.