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Cómo elegir tarifa eléctrica: guía práctica para comparar ofertas de luz

29 min de lectura 7369 palabras

Escrito por la redacción de EnergiaBarata — Editor responsable: Iván Escudero.

EnergiaBarata INFOGRAFIA Cómo elegir tarifa eléctrica Guía para comparar ofertas de luz PUNTOS CLAVE 1 Qué pagas de verdad en la factura de la luz 2 PVPC o mercado libre, y el bono social 3 Precio fijo o indexado: quién asume el riesgo 4 Tramos punta, llano y valle, y tu curva horaria 5 Potencia contratada, permanencias y extras 6 Comparar ofertas y cambiar de comercializadora EnergiaBarata - Actualizado 2026-08-08
Infografia: resumen visual del articulo

Respuesta directa: para elegir tarifa eléctrica en España necesitas tres datos tuyos —la potencia que realmente usas, los kWh que consumes al mes y a qué horas los consumes— y después tomar dos decisiones: PVPC o mercado libre, y precio fijo o indexado. El PVPC no tiene margen comercial ni permanencia y es la única vía para acceder al bono social; el mercado libre te vende estabilidad de precio a cambio de que la comercializadora cobre por asumir el riesgo. Compara siempre el coste total anual estimado con tu propio consumo horario, nunca el precio del kWh que aparece en el anuncio.

La respuesta corta y por qué no hay una tarifa mejor que las demás

La pregunta «cuál es la mejor tarifa eléctrica» no tiene una respuesta única, y quien te la dé sin haber visto tu factura te está vendiendo algo. Dos hogares con el mismo consumo anual pueden pagar cantidades distintas por el mismo contrato solo porque uno concentra su gasto entre las diez y las dos y el otro lo reparte de madrugada. La tarifa no es un producto que se compre por su etiqueta: es un contrato cuyo resultado depende de tu comportamiento y del mercado durante los próximos doce meses.

Por eso esta guía no incluye una tabla con precios por comercializadora ni una lista de «las mejores compañías». Esos rankings envejecen en semanas, mezclan promociones temporales con precios permanentes y rara vez explican de dónde salen las cifras. Lo que sí puedes hacer, y es lo que vas a aprender aquí, es reconstruir el coste de cualquier oferta con tus propios datos de consumo, que son públicos y descargables, y quedarte con la que salga mejor en tu caso concreto.

El punto de partida es entender que la factura de la luz tiene una parte que no negocia nadie —peajes, cargos, impuestos— y una parte que sí compite. Cuando una oferta promete un descuento espectacular, lo primero que conviene comprobar es sobre qué parte se aplica ese descuento: no es igual un porcentaje sobre el término de energía que sobre el total de la factura, ni un precio bajo con permanencia de un año que un precio algo más alto sin ataduras. Tambien te recomendamos leer sobre el asesoramiento profesional en tarifas eléctricas.

Un aviso antes de seguir: esto es contenido divulgativo sobre una decisión que afecta a tu dinero. Los importes, tipos impositivos y valores regulados cambian por normativa a lo largo del año, así que verifica siempre las condiciones concretas en el contrato que vayas a firmar y en las fuentes oficiales que citamos al final. Si tu situación es compleja —un negocio en casa, un suministro con autoconsumo compartido, una vivienda alquilada con contadores divisorios— consulta con un profesional antes de firmar.

Qué pagas de verdad en la factura de la luz

Antes de comparar nada hay que saber qué se compara. Una factura eléctrica doméstica en España se compone siempre de los mismos bloques, aunque cada comercializadora los presente con un diseño distinto y algunas los agrupen para que cueste verlos por separado.

El término de potencia: lo que pagas aunque no enciendas nada

El término de potencia se factura en euros por kilovatio contratado y día (o por kilovatio y año, según cómo lo presente cada compañía) y se paga íntegro tengas la casa vacía o llena. Es un coste fijo puro. En la tarifa de acceso doméstica vigente, la 2.0TD —la que se aplica a suministros de hasta 15 kW—, existen dos potencias contratables: una para el periodo punta y otra para el periodo valle, y pueden ser distintas entre sí.

Ese término tiene dentro tres cosas: el peaje de potencia que fija la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para retribuir las redes, los cargos que fija el Gobierno para financiar costes regulados del sistema, y el margen que añade la comercializadora. Los dos primeros son idénticos para todas las ofertas; el tercero es lo único que compite. Cuando veas dos ofertas con términos de potencia muy diferentes, la diferencia está en el margen, no en la red.

El término de energía: euros por cada kWh consumido

Es la parte variable: el precio por kilovatio-hora multiplicado por los kilovatios-hora que marca el contador. También lleva dentro un peaje de energía por periodos y los cargos correspondientes, más el coste de la energía propiamente dicha y el margen comercial. En una tarifa de precio único hay un solo valor; en una tarifa con discriminación horaria hay dos o tres valores según la hora.

Conviene fijarse en un detalle que se pasa por alto: el término de energía de una oferta con tramos no se compara con el de una oferta de precio único mirando solo el número más bajo. Hay que ponderar cada precio por el porcentaje de tu consumo que cae en cada tramo. Sin esa ponderación, la comparación no significa nada.

Peajes y cargos: la parte que no negocia nadie

Los peajes de transporte y distribución retribuyen la infraestructura física que lleva la electricidad hasta tu casa y los aprueba la CNMC. Los cargos financian costes del sistema que no dependen de la red: la retribución específica a instalaciones renovables, el extracoste de generación en los territorios no peninsulares y las anualidades del déficit de tarifa acumulado. Los fija el Gobierno mediante orden ministerial.

Ambos conceptos son iguales para ti contrates con quien contrates. Aparecen repartidos entre el término de potencia y el de energía, y por eso hay comercializadoras que los desglosan en la factura y otras que los integran en un precio único. Que estén integrados no significa que no los pagues.

Impuesto eléctrico, alquiler del contador e IVA

Sobre la suma de potencia y energía se aplica el Impuesto Especial sobre la Electricidad, un porcentaje con cuotas mínimas por megavatio-hora. Su tipo se ha modificado varias veces en los últimos años mediante medidas temporales, así que comprueba en tu factura cuál se te está aplicando en lugar de dar por bueno un porcentaje leído en internet.

Después aparece el alquiler del equipo de medida. Si el contador es propiedad de la distribuidora, pagas un importe mensual regulado, del orden de menos de un euro al mes en el caso doméstico más habitual; si compraste el contador en su día, no pagas alquiler. Es una partida pequeña, pero es la misma en todas las ofertas, así que no puede explicar diferencias de precio entre compañías.

Y al final se aplica el impuesto indirecto correspondiente al territorio: IVA en la península y Baleares, IGIC en Canarias e IPSI en Ceuta y Melilla. El tipo general del IVA es el 21 %; durante la crisis energética se aplicaron tipos reducidos con carácter temporal, de modo que si comparas una factura antigua con una reciente puede que estés comparando tipos distintos. Un matiz que sorprende: el impuesto indirecto se calcula sobre una base que ya incluye el Impuesto Especial sobre la Electricidad y el alquiler del contador.

Cómo calcular el precio real de tu kWh en dos divisiones

Este es el cálculo que deberías hacer antes de escuchar a ningún comercial. Coge una factura y busca dos números: el importe total con impuestos y los kilovatios-hora facturados en ese periodo.

Cómo obtener tu precio real por kWh. Los valores de la columna «ejemplo» son supuestos para ilustrar el método: sustitúyelos por los de tu propia factura.
PasoQué hacesEjemplo con valores supuestos
1Anota el importe total de la factura, impuestos incluidosTotal: 92,40 €
2Anota los kWh facturados en ese periodoConsumo: 280 kWh
3Divide el total entre los kWh92,40 ÷ 280 = 0,33 €/kWh todo incluido
4Separa el término de potencia del total y repite la división(92,40 − 24,00) ÷ 280 = 0,244 €/kWh de energía
5Repite con doce facturas y quédate con la media anualMedia anual = tu referencia real

El número del paso 3 suele descolocar a quien lo calcula por primera vez, porque es bastante más alto que el precio del kWh anunciado en cualquier oferta. La razón es que ese precio anunciado casi nunca incluye el término de potencia ni los impuestos. Cuando compares ofertas, compara el coste anual completo o el resultado del paso 3; comparar precios de energía a secas es como comparar el precio de dos coches ignorando uno de los dos que lleva ruedas incluidas.

Antes de comparar precios, compara consumos. Una oferta solo puede ser buena o mala en relación con una curva de consumo concreta, y la única curva que importa es la tuya.

PVPC o mercado libre: para quién encaja cada uno

En España conviven dos mundos. El regulado, donde vive el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), y el libre, donde compiten decenas de comercializadoras con sus propias ofertas. No son dos calidades de suministro: la electricidad que llega al enchufe es la misma y la red que la transporta también. Lo que cambia es cómo se calcula el precio y qué protecciones lleva asociadas.

Qué es el PVPC y quién puede contratarlo

El PVPC es una tarifa regulada cuyo precio de la energía se calcula con una metodología publicada en el Boletín Oficial del Estado y varía hora a hora. Solo pueden acogerse a él los suministros con potencia contratada de hasta 10 kW, y solo se contrata a través de las llamadas comercializadoras de referencia, que son un grupo tasado de empresas designadas por la Administración.

Sus rasgos característicos son tres: no incorpora margen comercial libre, no admite permanencias ni penalizaciones por baja, y el precio se conoce con un día de antelación para cada hora del día siguiente. Su metodología se ha ido modificando por normativa para reducir la volatilidad, incorporando referencias de mercados a plazo junto al mercado diario, con un peso que se ha ido escalonando en el tiempo. Si te interesa el detalle exacto vigente, consúltalo en la CNMC o en el BOE, porque es un parámetro que se revisa.

El PVPC encaja bien si aceptas ver oscilar tu factura mes a mes, si tienes flexibilidad para mover consumo a las horas baratas y si no quieres ataduras contractuales. Encaja mal si necesitas previsibilidad absoluta en el gasto mensual, si un mes malo te desajusta el presupuesto familiar o si el suministro es de un negocio que necesita cerrar costes.

Qué te ofrece realmente el mercado libre

En el mercado libre la comercializadora te vende un producto que ella diseña: precio fijo durante un plazo, precio indexado con un margen sobre el mercado, tarifas planas con consumo máximo incluido, ofertas con tramos horarios propios, paquetes con luz y gas, o combinaciones con servicios de mantenimiento. La contrapartida a la libertad de diseño es que tienes que leer el contrato: ahí está la duración, la permanencia, la fórmula de revisión de precios y qué pasa cuando termina la promoción.

El error más caro en el mercado libre no es elegir mal al principio, sino no volver a mirar el contrato. Muchas ofertas atractivas lo son durante doce meses y después se renuevan por condiciones distintas, comunicadas por correo electrónico y aceptadas por silencio. Ponte un recordatorio en el calendario para revisar tu contrato antes de la fecha de renovación.

El bono social solo existe dentro del PVPC

Este punto decide la elección para muchos hogares y conviene tenerlo claro: el bono social eléctrico es un descuento sobre el PVPC y solo puede aplicarse si tienes contratado el PVPC con una comercializadora de referencia. Si estás en el mercado libre, no puedes solicitarlo sin cambiar antes de tarifa. Cuando alguien te ofrezca por teléfono «el bono social con nosotros» estando en una oferta libre, desconfía.

Los requisitos son de dos tipos. Por un lado, condiciones estructurales del suministro: que sea la vivienda habitual, que el titular sea persona física y que la potencia contratada no supere el límite previsto. Por otro, condiciones de la unidad de convivencia: nivel de renta en relación con un indicador oficial, con umbrales que se modulan según la composición familiar y según circunstancias como la discapacidad, la condición de familia numerosa, la percepción de pensiones mínimas o la acreditación de riesgo de exclusión por los servicios sociales.

No damos aquí porcentajes de descuento ni umbrales concretos porque se revisan por normativa y publicar una cifra desfasada sería peor que no publicar ninguna. La información válida y el formulario de solicitud están en el portal oficial bonosocial.gob.es, y también puedes preguntar en los servicios sociales de tu ayuntamiento, que tramitan los certificados necesarios en los casos de vulnerabilidad severa.

Comparación cualitativa entre PVPC y mercado libre. No incluye precios porque dependen del momento y de cada oferta.
AspectoPVPC (mercado regulado)Mercado libre
Quién fija el precio de la energíaMetodología regulada publicada en el BOECada comercializadora, según su producto
VariaciónHora a hora, conocida el día anteriorFija durante el plazo, o indexada según fórmula
Margen comercialNo existe margen libreSí, incluido en el precio
PermanenciaNoDepende del contrato
Límite de potenciaHasta 10 kWSin ese límite
Acceso al bono socialSí, es la única víaNo
Quién asume el riesgo de mercadoLa comercializadora, si el precio es fijo
Servicios añadidosNo se comercializan con la tarifaFrecuentes: mantenimiento, seguros, asistencia
A quién suele convenirConsumo flexible, tolerancia a la variación, hogares con derecho a bono socialPresupuesto que necesita estabilidad, consumo rígido

Precio fijo o indexado: quién asume el riesgo

Dentro del mercado libre, la primera bifurcación es esta. Y el modo correcto de entenderla no es «cuál es más barata», sino «quién carga con la incertidumbre».

Tarifa de precio fijo

Fijas un precio del kWh y del kW contratado durante un plazo, normalmente doce meses. Sabes lo que vas a pagar por unidad y tu factura solo varía por el consumo. La comercializadora se cubre comprando energía a plazo y añade una prima por asumir el riesgo de que el mercado suba. Esa prima es el precio de tu tranquilidad, y es perfectamente legítimo pagarla.

Ojo a dos letras pequeñas habituales. La primera: qué parte queda realmente fija, porque los peajes y cargos son regulados y pueden revisarse durante el contrato aunque tu precio de energía esté cerrado. La segunda: qué ocurre al vencimiento, si se renueva automáticamente y con qué condiciones. Una tarifa fija que se renueva sola a precio de mercado sin avisarte con antelación suficiente deja de ser tranquilidad y pasa a ser inercia.

Tarifa indexada

El precio de la energía sigue una referencia de mercado —típicamente el precio horario del mercado mayorista— a la que la comercializadora suma un margen conocido, en euros por kWh o por punto de suministro y mes. Tú asumes la variación del mercado. Cuando el mercado está tranquilo puede resultar competitiva; cuando hay tensión de precios, la factura sube sin filtro.

La virtud de una indexada bien contratada es la transparencia: si el margen está expresado con claridad y la fórmula es comprobable, puedes verificar tu factura contra los precios publicados. El defecto es que exige estómago y capacidad de ajustar consumo. Y hay un matiz que se olvida: una tarifa indexada del mercado libre no es lo mismo que el PVPC, aunque las dos varíen, porque el PVPC sigue una metodología regulada y la indexada sigue la fórmula que haya escrito la comercializadora.

Una tarifa indexada no es cara ni barata por naturaleza: te traslada el mercado tal cual. Contratarla es decidir que prefieres el riesgo a la prima que cuesta evitarlo.

Fórmulas intermedias y tarifas planas

Existen productos que mezclan ambos mundos: precio fijo con revisión trimestral, indexadas con techo, o tarifas planas en las que pagas una cuota mensual estable a cambio de un consumo máximo, con regularización periódica si te pasas. Las planas dan previsibilidad de caja, pero suelen incorporar un colchón para la comercializadora y penalizan al que consume menos de lo previsto. Antes de firmar una plana, calcula cuánto pagarías con tu consumo real: si la cuota es claramente superior, estás comprando comodidad, no ahorro.

Cuatro preguntas antes de firmar cualquiera de las dos

  • ¿Cuál es el margen exacto y en qué unidades se expresa? Un margen en €/kWh y otro en €/mes no se comparan directamente: hay que llevarlos a coste anual con tu consumo.
  • ¿Qué conceptos quedan fijos y cuáles pueden revisarse durante el contrato?
  • ¿Cuánto dura la oferta y qué precio se aplica automáticamente al terminar?
  • ¿Hay penalización por baja anticipada y cómo se calcula?

Discriminación horaria: cómo funcionan punta, llano y valle

Desde la entrada en vigor de la tarifa de acceso 2.0TD, todos los suministros domésticos tienen discriminación horaria en la parte regulada de la factura, quieras o no. Lo que cambia entre ofertas es si la comercializadora te traslada esa diferencia horaria también en su parte del precio o si te vende un precio único que la promedia.

Los periodos de la tarifa de acceso 2.0TD

Periodos horarios de la tarifa de acceso doméstica 2.0TD, en hora peninsular. Los territorios no peninsulares tienen su propia referencia horaria.
PeriodoDíasFranjasQué significa
PuntaLaborables de lunes a viernes10:00–14:00 y 18:00–22:00El tramo más caro en la parte regulada
LlanoLaborables de lunes a viernes8:00–10:00, 14:00–18:00 y 22:00–24:00Tramo intermedio
ValleLaborables de lunes a viernes00:00–08:00El tramo más barato en la parte regulada
ValleSábados, domingos y festivos nacionalesTodas las horasFin de semana completo en el tramo barato
Potencia puntaLaborables de lunes a viernes8:00–24:00Periodo P1 del término de potencia
Potencia valleResto de horas y díasFranja restantePeriodo P2 del término de potencia

Dos consecuencias prácticas. La primera: el fin de semana entero está en valle, lo que convierte el sábado y el domingo en el mejor momento para las tareas que consumen mucho. La segunda: el término de potencia solo tiene dos periodos, no tres, y el valle de potencia cubre las noches y los fines de semana completos.

Los tramos de tu comercializadora no tienen por qué coincidir

Aquí se produce buena parte de la confusión. Una comercializadora puede vender un producto con dos tramos propios —por ejemplo, un precio de día y otro de noche— con horarios que no encajan con punta, llano y valle regulados. Eso es legítimo, pero significa que no puedes suponer que tu «hora barata» comercial coincide con la hora barata del peaje. Pide el horario exacto de los tramos comerciales por escrito y compáralo con la tabla anterior.

También circula la idea de que el cambio de hora estacional altera los periodos. No es así: los periodos se definen por hora local vigente, de modo que en cuanto cambia la hora oficial se desplaza contigo. Lo que sí cambia tu consumo real es el hábito: en invierno la punta de tarde coincide con la iluminación y la calefacción, y por eso las facturas de enero suelen ser peores que las de octubre con el mismo contrato.

Qué consumo puedes mover de verdad

Antes de contratar una tarifa con tramos marcados, haz un inventario honesto de lo que puedes desplazar. Suele ser desplazable la lavadora, el lavavajillas, la secadora, el termo eléctrico si tiene programador o un temporizador en el cuadro, la recarga de un coche eléctrico y la producción de frío o calor con acumulación. Suele ser poco desplazable la cocina, la iluminación, el frigorífico, los equipos de trabajo y la climatización cuando estás en casa.

Si al sumar lo desplazable te sale una fracción pequeña de tu consumo total, una tarifa con tramos muy marcados te dará poco margen y podrías pagar más caras las horas en las que no tienes alternativa. Si por el contrario tienes un termo, un coche eléctrico o una bomba de calor con acumulación, el potencial es alto y merece la pena estudiarlo. Automatiza tu hogar con nuestras soluciones de domotica para el hogar.

Un apunte sobre electrodomésticos, porque se repite mucha información caducada: la etiqueta energética europea se reescaló el 1 de marzo de 2021 y las clases A++ y A+++ ya no existen en las categorías reescaladas. La escala va de la A a la G, y una A de la escala actual es mucho más exigente que la antigua. Si estás valorando renovar un aparato para consumir menos, compara la etiqueta actual y, sobre todo, el consumo anual en kWh que figura en ella, que es el dato que puedes llevar a tu cálculo. Para mas informacion, consulta nuestra guia sobre cómo elegir la potencia contratada según tus electrodomésticos.

Estima tu curva de consumo antes de decidir

Esta es la parte que casi nadie hace y la que más dinero decide. Tu contador de telegestión registra el consumo hora a hora y esos datos son tuyos: puedes descargarlos y usarlos para simular ofertas en lugar de creerte una promesa de ahorro.

Dónde están tus datos horarios

Tienes dos vías. La primera es el área privada de la web de tu distribuidora, que no es la comercializadora: la distribuidora es la empresa que gestiona la red en tu zona y no la eliges tú. La segunda es datadis.es, la plataforma creada por las propias distribuidoras para dar acceso unificado a los datos de consumo, donde puedes descargar tus curvas horarias en formato de hoja de cálculo.

Para registrarte necesitas el CUPS, el código identificador de tu punto de suministro, que aparece en cualquier factura y empieza por ES. Descarga al menos doce meses: con menos, corres el riesgo de decidir con un verano o un invierno atípicos.

Qué mirar en esos datos

  • Consumo anual total en kWh. Es el número que multiplicará cualquier precio de energía.
  • Reparto por periodos. Qué porcentaje cae en punta, en llano y en valle. Es lo que te dirá si una tarifa con tramos te conviene.
  • Máximo de potencia registrado. El pico más alto del año y cuántas veces te acercas a él. Es la base para ajustar la potencia contratada.
  • Estacionalidad. La diferencia entre tu mes más alto y tu mes más bajo, para saber si necesitas previsibilidad o puedes convivir con la variación.
  • Consumo de base nocturno. Lo que gastas de madrugada con todo apagado. Si es alto, tienes un aparato encendido que no sabías.

El ejercicio de comparación, paso a paso

Con esos datos, comparar dos ofertas deja de ser una cuestión de fe. Monta una hoja de cálculo y aplica esta estructura, sustituyendo los valores supuestos del ejemplo por los de tu consumo y los de cada oferta concreta.

Plantilla de cálculo anual. Todos los números son supuestos e ilustran únicamente el método; no representan precios de mercado ni de ninguna comercializadora.
ConceptoFórmulaEjemplo con valores supuestos
Coste anual de potencia puntakW contratados × €/kW y día × 3654,0 kW × 0,10 × 365 = 146,00 €
Coste anual de potencia vallekW contratados × €/kW y día × 3654,0 kW × 0,01 × 365 = 14,60 €
Energía en puntakWh punta × precio punta900 × 0,20 = 180,00 €
Energía en llanokWh llano × precio llano1.200 × 0,15 = 180,00 €
Energía en vallekWh valle × precio valle1.400 × 0,10 = 140,00 €
Subtotal antes de impuestosSuma de lo anterior + alquiler del contador670,20 €
ImpuestosImpuesto eléctrico + impuesto indirecto aplicableSegún tipos vigentes
Total anual comparableSubtotal + impuestosEste es el número que se compara

Repite la tabla completa para cada oferta candidata, con los mismos kWh y los mismos kW, cambiando solo los precios. La oferta ganadora es la del total anual más bajo, no la del precio de energía más llamativo. Y guarda la hoja: dentro de un año la reutilizas en diez minutos.

Potencia contratada y su ajuste por tramos

Si buscas una palanca de ahorro estable y sin cambiar hábitos, la potencia contratada suele ser la primera. Es un coste fijo que se paga los 365 días del año y mucha gente arrastra desde hace décadas una potencia dimensionada para una instalación que ya no tiene.

Señales de que te sobra potencia

La más clara es que nunca se te haya ido la luz por sobrecarga. Si en años de vivir en la casa jamás has saltado, es probable que puedas bajar un escalón. Confírmalo con los datos horarios: busca el máximo de potencia registrado en los últimos doce meses y compáralo con lo que tienes contratado. Si tu pico anual queda holgadamente por debajo, hay margen.

La segunda señal es la comparación entre bloques de la factura: si el término de potencia representa una parte muy grande del total y tu consumo es modesto, estás pagando disponibilidad que no usas. Es típico en segundas residencias, en pisos pequeños con cocina de gas y en viviendas de personas que pasan poco tiempo en casa.

Dos potencias, no una

Recuerda que la 2.0TD permite contratar potencias distintas para el periodo punta y para el valle. Tiene sentido usar esa posibilidad cuando concentras cargas fuertes en horario nocturno —una recarga de coche eléctrico, por ejemplo— y en cambio de día no necesitas tanta. La única condición práctica es que el equipo lo permita y que la solicitud se haga correctamente; pídeselo por escrito a tu comercializadora.

Cómo se cambia y qué cuesta

La solicitud se hace a través de tu comercializadora, que la traslada a la distribuidora. Con carácter general se puede pedir un cambio cada doce meses, salvo supuestos concretos previstos en la normativa. El cambio conlleva unos derechos regulados —de acceso, de extensión y de enganche— cuyo importe depende de si subes o bajas potencia y de las características de la instalación; bajar suele salir bastante más barato que subir.

Antes de aceptar, pide el desglose por escrito de esos importes y calcula en cuántos meses se recupera con el ahorro del término fijo. Y no bajes tanto que te quedes corto: volver a subir es más caro que la diferencia que ahorrarías. Si tu instalación tiene más de veinte años o has añadido cargas nuevas, que un instalador autorizado revise el boletín antes de tocar nada.

Permanencias, penalizaciones y servicios añadidos que inflan la factura

Un contrato de luz puede ser competitivo en precio y aun así salir caro por lo que lleva alrededor. Estos son los elementos que más veces convierten una buena oferta en una mala experiencia.

Permanencia y penalización por baja

El PVPC no tiene permanencia. En el mercado libre depende del contrato: hay ofertas totalmente libres y otras que te atan durante un periodo con una penalización si te vas antes. Lo relevante no es solo si existe, sino cómo se calcula: puede ser un importe cerrado, un porcentaje de lo que reste por facturar o una devolución de los descuentos disfrutados. Pide el número concreto antes de firmar.

Recuerda además que si contrataste a distancia —por teléfono o por internet— o fuera de establecimiento comercial, tienes catorce días naturales para desistir sin dar explicaciones, conforme a la normativa general de defensa de los consumidores. Ese derecho es independiente de lo que diga el comercial y de la permanencia pactada.

Servicios añadidos: mantenimiento, seguros y asistencia

Es habitual que junto al suministro te ofrezcan un servicio de mantenimiento de la instalación, un seguro de electrodomésticos o una asistencia de urgencias, con una cuota mensual que se cobra en la misma factura. No son productos ilegítimos, pero tienen dos problemas cuando se contratan sin pensar: se cobran indefinidamente, y a menudo cubren cosas que ya cubre el seguro del hogar o la garantía legal del fabricante.

Revisa tu factura línea a línea y localiza cualquier concepto que no sea potencia, energía, impuestos o alquiler de contador. Si aparece uno que no recuerdas haber contratado, pide la grabación o el documento de alta: en la contratación telefónica la comercializadora debe poder acreditar tu consentimiento.

Descuentos que caducan y renovaciones automáticas

El patrón comercial más extendido consiste en un descuento potente durante los primeros meses y una vuelta al precio general después, con un aviso enviado por correo electrónico que casi nadie lee. Cuando compares ofertas, calcula el coste anual con el precio posterior al descuento, no con el promocional. Si el descuento dura seis meses, ponderalo: seis meses baratos y seis caros no son un año barato.

Un descuento con fecha de caducidad no es un precio: es un anticipo que la comercializadora recupera después. Compara siempre el precio que pagarás el mes trece.

Facturación estimada

Con contador de telegestión las lecturas reales son la norma, pero todavía aparecen facturas estimadas. Comprueba en cada factura si la lectura es real o estimada; si es estimada de forma repetida, reclámalo. Una estimación por encima te adelanta dinero y una por debajo te acumula una regularización desagradable.

Cómo comparar dos ofertas de verdad

Cuando ya tienes tu consumo anual, tu reparto por periodos y tu pico de potencia, comparar es mecánico. Estas son las herramientas y el orden.

El comparador oficial de la CNMC

La referencia neutral es el comparador de ofertas de energía de la CNMC, disponible en comparador.cnmc.gob.es. Su ventaja frente a los comparadores comerciales es que no cobra comisión por las altas, de modo que no tiene incentivo para ordenar los resultados de una manera concreta. Recoge las ofertas que las comercializadoras están obligadas a comunicar al regulador.

Úsalo introduciendo tu consumo real por periodos y tu potencia, no los valores por defecto. Y trátalo como punto de partida, no como veredicto: después hay que leer las condiciones del contrato concreto, porque el comparador no puede recoger todos los matices de permanencias y servicios asociados.

Lista de comprobación antes de firmar

Doce puntos que debes poder responder con el contrato delante antes de aceptar una oferta.
#Qué comprobarPor qué importa
1Precio del término de potencia, por periodoEs coste fijo: se paga aunque no consumas
2Precio del término de energía, por tramoSin el reparto por tramos no hay comparación válida
3Si es precio fijo o indexado, y la fórmula exactaDefine quién asume el riesgo de mercado
4Horario exacto de los tramos comercialesPuede no coincidir con punta, llano y valle regulados
5Duración de la oferta y precio posteriorEl coste real se juega a partir del mes trece
6Permanencia y cálculo de la penalizaciónCondiciona tu capacidad de rectificar
7Servicios añadidos incluidos o vinculadosCuotas mensuales que no son suministro
8Condiciones de renovación automáticaEvita aceptar por silencio un precio distinto
9Requisitos para mantener el descuentoDomiciliación, factura electrónica, contratación de gas…
10Trato de los excedentes si tienes autoconsumoPuede pesar más que el precio del kWh
11Canales de atención y reclamaciónImporta el día que algo falla
12Coste anual total estimado con tu consumoEs el único número comparable entre ofertas

Si una comercializadora no te facilita por escrito los doce puntos antes de firmar, ya tienes información suficiente sobre cómo será la relación después. Descubre mas en nuestro articulo sobre tarifas eléctricas para ahorrar en tu hogar.

El cambio de comercializadora paso a paso

El cambio es más sencillo de lo que la gente teme, en parte porque queda mucho miedo heredado de la época en que todo esto no estaba liberalizado.

Quién lo tramita. Lo gestiona la comercializadora entrante con la distribuidora. Tú no tienes que llamar a la saliente ni darte de baja: la baja se produce sola cuando el cambio se completa. Si una compañía te dice que primero te des de baja en la otra, desconfía.

Qué necesitas. El CUPS, los datos del titular, la dirección del suministro y una cuenta bancaria para la domiciliación. Si el titular del contrato no eres tú y quieres pasar a serlo, se tramita un cambio de titularidad, que es un trámite distinto y conviene hacerlo antes o a la vez.

Cuánto tarda. En la práctica suele completarse en cuestión de días, y la normativa fija un plazo máximo del orden de tres semanas, con la regulación europea empujando a acortarlo. El cambio se hace efectivo normalmente al cierre del ciclo de lectura, así que puedes recibir una última factura de la comercializadora anterior después de haber cambiado. Comprueba el plazo vigente en la web de la CNMC si necesitas invocarlo.

Qué no cambia. Ni la distribuidora, ni el contador, ni la calidad del suministro, ni el número de averías. La empresa que acude cuando hay un corte sigue siendo la distribuidora de tu zona, y su teléfono de averías es el mismo contrates con quien contrates. Anótalo en algún sitio: no lo atiende tu comercializadora.

Cuándo pueden rechazarlo. El motivo más frecuente es tener facturas impagadas con la comercializadora saliente. También se rechazan solicitudes con datos erróneos del titular o del CUPS. Si consideras que el rechazo no procede, reclama primero por escrito a la comercializadora y, si no obtienes respuesta en el plazo legal o no estás conforme, acude al servicio de consumo de tu comunidad autónoma.

Qué guardar. El contrato firmado, el resumen de condiciones, la fecha de activación y la última factura del contrato anterior. Con eso puedes reconstruir cualquier discrepancia sin depender de que nadie te la explique por teléfono.

Qué mirar si tienes autoconsumo

Con placas solares en el tejado la lógica de la elección cambia. Ya no compras tanta energía diurna, de modo que el precio del kWh de mediodía pierde peso y ganan protagonismo otras tres variables.

El trato de los excedentes

La modalidad más habitual en vivienda es la compensación simplificada de excedentes: la energía que viertes a la red se descuenta del importe de la energía que consumes en el mismo periodo de facturación. La normativa establece que esa compensación no puede superar el valor del término de energía del periodo, es decir, la factura de energía puede quedar en cero pero no genera saldo a tu favor por encima de ese límite ni te pagan por el resto.

Lo que sí varía entre comercializadoras, y mucho, es el valor que reconocen a cada kWh vertido y qué hacen con lo que sobra: unas lo pierden al cerrar el periodo y otras ofrecen bolsas o saldos que se arrastran. Pregunta explícitamente por escrito, porque en una instalación bien dimensionada esa condición puede pesar más que el precio de compra.

El término de potencia y las horas sin sol

Con autoconsumo tu factura se vuelve más fija que variable: consumes poco de la red, pero sigues pagando la potencia contratada íntegra. Por eso, en estos hogares el ajuste de potencia gana importancia relativa. Y como la energía que compras se concentra al amanecer, al anochecer y en invierno, el precio de esos tramos concretos es el que debes mirar, no el promedio.

Otras comprobaciones

  • Que el contrato de suministro recoja la modalidad de autoconsumo correcta y que el CAU esté correctamente asociado.
  • Si valoras batería, calcula cuánta energía nocturna te ahorraría de verdad con tu curva, no con la del folleto.
  • Si te ofrecen ayudas públicas, comprueba la convocatoria vigente en la administración correspondiente y no inicies la instalación antes de solicitarlas si las bases lo exigen. Las condiciones cambian por convocatoria y territorio.
  • Guarda el certificado de instalación y la documentación del registro: te la pedirán al cambiar de comercializadora.

Cuatro perfiles de hogar y qué prioriza cada uno

Piso pequeño, una o dos personas, mucha ausencia

El término de potencia pesa proporcionalmente mucho porque el consumo es bajo. La prioridad número uno es ajustar la potencia contratada y la número dos evitar cuotas de servicios añadidos, que en una factura pequeña se notan enormemente. Los tramos horarios importan menos si el consumo total es reducido.

Familia con teletrabajo y consumo diurno alto

Aquí la punta de laborables es difícil de evitar, así que una tarifa con tramos muy marcados puede penalizar. Interesa mirar ofertas de precio único competitivas o con tramos suaves, revisar si el fin de semana puede absorber las tareas pesadas y valorar la estabilidad de precio si el presupuesto familiar es ajustado.

Vivienda con bomba de calor, termo eléctrico o coche eléctrico

Es el perfil con más margen. Buena parte del consumo es programable, de modo que los tramos horarios sí compensan y la diferencia entre valle y punta se traduce en dinero real. Conviene estudiar potencias distintas en punta y valle, y comprobar que el equipo permite programar arranques nocturnos sin ruido molesto.

Segunda residencia de uso ocasional

El consumo es mínimo y casi todo lo que pagas es potencia, impuestos y cuotas. La prioridad es bajar la potencia al mínimo que soporte la instalación, eliminar servicios añadidos y evitar contratos con consumo mínimo facturable. Antes de dar de baja el suministro por completo, calcula lo que costaría volver a darlo de alta: los derechos de enganche pueden superar años de término fijo.

Errores que salen caros al contratar

  • Comparar el precio del kWh y nada más. Sin el término de potencia y sin tu reparto horario, ese número no dice nada.
  • Contratar por teléfono sin pedir el contrato por escrito. La oferta que te leen y la que firmas deben coincidir; exige el documento antes de aceptar.
  • Creerse un porcentaje de ahorro genérico. Un ahorro solo existe respecto a un contrato concreto y un consumo concreto. Si nadie ha visto tu factura, el porcentaje es publicidad.
  • Olvidar la fecha de renovación. Es lo que convierte una buena oferta en una mala factura sin que nadie haga nada.
  • Bajar la potencia a ciegas. Ahorra hasta el día que se te va la luz cada vez que enciendes el horno con la vitrocerámica puesta.
  • Confundir distribuidora y comercializadora. Lleva a llamar al sitio equivocado cuando hay una avería y a aceptar visitas de supuestos técnicos que en realidad son comerciales. Ningún cambio de tarifa exige que entre nadie en tu casa.
  • Firmar en la puerta. Si alguien se presenta diciendo que viene a revisar el contrato o el contador y te pide una firma o una factura, no firmes nada y verifica llamando tú a los teléfonos oficiales.

Si quieres dar el siguiente paso

Después de todo lo que hemos repasado, esto es lo que yo miraría primero:

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Preguntas frecuentes sobre cómo elegir tarifa eléctrica

¿Qué es mejor, el PVPC o el mercado libre?

Depende de tu tolerancia al riesgo y de tu flexibilidad horaria. El PVPC traslada la variación del mercado a tu factura hora a hora, sin margen comercial ni permanencia, y es la única puerta de entrada al bono social. Una tarifa fija del mercado libre te da un precio estable durante el plazo contratado a cambio de que la comercializadora cobre por asumir ese riesgo. Ninguna de las dos es barata o cara por definición: lo que decide el resultado es tu curva de consumo y lo que haga el mercado durante el periodo.

¿Puedo pedir el bono social eléctrico si estoy en el mercado libre?

No. El bono social solo se aplica sobre el PVPC y contratado con una comercializadora de referencia. Si estás en el mercado libre debes cambiar antes al PVPC con una de esas comercializadoras y después solicitar el bono. Los requisitos dependen de la renta de la unidad familiar, de su composición, de situaciones como familia numerosa o pensión mínima y de la acreditación de vulnerabilidad por los servicios sociales. Consulta las condiciones y el formulario vigentes en el portal oficial bonosocial.gob.es.

¿Cuánto tarda el cambio de comercializadora eléctrica?

En la práctica suele resolverse en días y la normativa fija un plazo máximo del orden de tres semanas, con la tendencia europea a acortarlo. El cambio lo tramita la comercializadora entrante con la distribuidora; tú no tienes que llamar a la saliente. Comprueba el plazo vigente en la web de la CNMC antes de reclamar.

¿Me quedo sin luz mientras cambio de compañía?

No. La distribuidora que gestiona la red y el contador es siempre la misma de tu zona y no cambia: lo único que cambia es quién te factura. No hay corte de suministro, ni obra, ni sustitución del contador por cambiar de comercializadora.

¿Cuántas veces puedo cambiar la potencia contratada?

Con carácter general puedes solicitar un cambio de potencia cada doce meses, salvo supuestos concretos previstos en la normativa. La modificación conlleva unos derechos regulados de acceso, extensión y enganche que cobra la distribuidora a través de tu comercializadora, y cuyo importe depende de si subes o bajas potencia. Pide el desglose por escrito antes de aceptar.

¿Qué pasa si supero la potencia contratada?

En un suministro doméstico con contador de telegestión, el interruptor de control de potencia está integrado en el propio contador: al superar la potencia contratada el suministro se corta y tienes que rearmar el diferencial tras apagar algún aparato. No se factura una penalización por exceso como en las tarifas industriales, pero quedarte corto de potencia es molesto y puede obligarte a un cambio con coste.

¿Las tarifas con discriminación horaria salen siempre más baratas?

No. Solo compensan si puedes desplazar de verdad una parte apreciable del consumo a las horas más baratas. Lo movible suele ser lavadora, lavavajillas, secadora, termo eléctrico, recarga del coche eléctrico y programaciones de climatización. Si tu consumo se concentra en la tarde-noche de días laborables y no puedes cambiarlo, una tarifa con tramos puede salirte peor que una de precio único.

¿Dónde puedo ver mi consumo eléctrico hora a hora?

En el área privada de la web de tu distribuidora y en la plataforma datadis.es, creada por las propias distribuidoras, donde puedes descargar tus curvas horarias en formato de hoja de cálculo. Necesitas el CUPS, que aparece en cualquier factura. Con doce meses de datos puedes simular cualquier oferta en lugar de fiarte de un ahorro prometido.

¿Cambiar de tarifa tiene permanencia o penalización?

El PVPC no tiene permanencia. En el mercado libre depende del contrato: hay ofertas sin permanencia y otras que la incluyen con una penalización por baja anticipada, a veces proporcional al tiempo que falte. Además, si contrataste por teléfono, por internet o a domicilio dispones de catorce días naturales para desistir sin justificación, conforme a la normativa general de consumo.

¿Cuál será el precio del kWh en 2026?

Nadie puede garantizarlo. El precio de la energía depende del mercado mayorista y los peajes y cargos se revisan por la CNMC y por el Gobierno. Lo que sí puedes conocer es tu precio real: divide el importe total de una factura entre los kWh facturados en ella y obtendrás el coste medio por kWh con todo incluido. Ese número, y no el precio de escaparate, es el que debes comparar.

¿Cómo elijo tarifa si tengo placas solares?

Con autoconsumo pesa menos el precio del kWh diurno y pesan más tres cosas: el trato que la comercializadora dé a tus excedentes, el término de potencia y el precio de las horas sin sol. Compara qué valor reconoce a la energía vertida, si la compensación se limita al término de energía del periodo de facturación, si los excedentes no compensados se pierden o se acumulan, y si el contrato mantiene esas condiciones al renovar.

¿Pueden negarme el cambio de comercializadora?

Sí en supuestos tasados, y el más habitual es tener facturas impagadas con la comercializadora saliente. También puede rechazarse una solicitud con datos incorrectos del titular o del CUPS. Si crees que el rechazo no está justificado, presenta reclamación ante la comercializadora y, si no responde o no estás conforme, ante el organismo de consumo de tu comunidad autónoma.

Fuentes oficiales y aviso

Este artículo explica un marco que se revisa con frecuencia. Antes de decidir, contrasta con las fuentes oficiales: la CNMC para peajes, comparador de ofertas y reclamaciones; el BOE para la metodología del PVPC, los cargos y los tipos impositivos; el portal bonosocial.gob.es para los requisitos del bono social; y datadis.es para tus propios datos de consumo. No publicamos precios por comercializadora ni clasificaciones de compañías porque cualquier lista de ese tipo queda desfasada en semanas y no sustituye al cálculo con tu consumo real.

Nada de lo anterior es asesoramiento financiero ni jurídico personalizado. Si tu caso implica un negocio, un suministro compartido, una situación de vulnerabilidad o una deuda con una comercializadora, consulta con un profesional o con una oficina de consumo antes de firmar. Para seguir profundizando, revisa nuestro apartado de tarifas de luz.

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Escrito por Equipo EnergiaBarata

Revisado y actualizado el 2026-08-08 a partir de normativa y fuentes oficiales. No realizamos pruebas propias ni publicamos clasificaciones de comercializadoras.