Bono social térmico: no se solicita, se concede de oficio
Respuesta rápida
El bono social térmico no se solicita. Se concede de oficio a quien ya es beneficiario del bono social eléctrico en la fecha de referencia del ejercicio. No hay formulario, no hay plazo y no hay ventanilla: si buscas dónde pedirlo es porque, en realidad, lo que necesitas conseguir es el bono social eléctrico. El térmico es un pago único anual para gastos de calefacción, agua caliente y cocina, lo abona tu comunidad autónoma y su importe cambia según el grado de vulnerabilidad reconocido y la zona climática de tu municipio.
Si has llegado aquí escribiendo «bono social térmico solicitar», te traigo la mejor noticia posible: no tienes que solicitarlo. No existe un impreso, ni una cita previa, ni una ventanilla donde presentarlo. Es una de las poquísimas ayudas públicas de este país que se concede de oficio, es decir, que la Administración te la reconoce sola porque ya sabe quién eres. Y aun así, miles de personas pierden tiempo buscando el formulario, llaman a su compañía de la luz preguntando por él o, lo que es peor, acaban en webs que se ofrecen a «tramitarlo» por una comisión.
Ese equívoco tiene una explicación sencilla: casi todo lo que se cuenta del bono social térmico está copiado de lo que se cuenta del bono social eléctrico, que sí se pide, sí tiene formulario y sí depende de ti. Aquí vamos a separar las dos cosas de una vez. Te explico qué es exactamente el térmico, quién lo cobra, cómo se calcula, cuándo llega el dinero, qué hacer si crees que te corresponde y no lo has visto, y qué bulos conviene ignorar. Si lo que buscabas era la otra ayuda, tienes la guía completa en bono social eléctrico: requisitos y cómo solicitarlo.
Qué es el bono social térmico y por qué no se pide
El bono social térmico es una ayuda directa de pago único destinada a cubrir gastos de energía para calefacción, agua caliente sanitaria y cocina en hogares considerados vulnerables. Nació con el Real Decreto-ley 15/2018, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores, y su lógica es distinta a la del descuento en factura al que estamos acostumbrados: en lugar de rebajarte el recibo de un suministro concreto, te transfiere dinero para que lo destines a calentar la casa, sea cual sea el sistema que uses.
Esa diferencia importa mucho más de lo que parece. En España hay millones de hogares que se calientan con butano, con gasóleo, con pellets, con leña o con radiadores eléctricos, y que no tienen ningún contrato de gas natural en el que aplicar un descuento. Una ayuda ligada a la factura del gas habría dejado fuera a buena parte de quienes peor lo pasan en invierno, sobre todo en el medio rural. Al ser una transferencia de dinero, el térmico llega igual a quien enciende una estufa de leña que a quien tiene caldera de gas.
El motivo de que se conceda de oficio
La segunda decisión inteligente de la norma fue no crear un procedimiento nuevo. Para saber qué hogares son vulnerables ya existía un sistema en marcha: el bono social eléctrico, que valora la renta de la unidad familiar y varias circunstancias personales. En lugar de montar otra solicitud, otro registro y otra cola, el legislador estableció que quien ya está reconocido como beneficiario del bono social eléctrico recibe automáticamente el térmico. Se cruza el listado y se paga.
Ese cruce se hace en una fecha de referencia que fija cada ejercicio, y que habitualmente es el 31 de diciembre del año anterior. Quien esa fecha figura como beneficiario del eléctrico entra en el listado del térmico. Quien no, no entra, por mucho que consiga el eléctrico dos meses después: entrará en la convocatoria siguiente. Conviene tenerlo claro porque explica el 90 % de las dudas del tipo «a mi vecina le ha llegado y a mí no».
No busques el formulario del bono social térmico: no existe. Lo que se solicita es el bono social eléctrico. El térmico es la consecuencia automática de tenerlo.
Hay una tercera pieza que también sorprende: quien paga no es el Estado directamente ni tu compañía de la luz, sino tu comunidad autónoma (o las ciudades de Ceuta y Melilla), con fondos que le transfiere el ministerio competente en energía. Por eso la información práctica —cuándo se abona, qué publica cada administración, a quién preguntar— cambia según dónde vivas, y por eso no verás una web nacional donde consultar «mi expediente». El listado sale del sistema estatal del bono social eléctrico; el pago se ejecuta desde tu comunidad.
Para qué se puede usar el dinero
La finalidad de la ayuda es cubrir gastos de energía térmica del hogar: calefacción, agua caliente sanitaria y cocina. No se te va a pedir que presentes facturas ni tickets de la bombona, porque es un pago único y no una subvención sujeta a justificación de gasto. Aun así, la finalidad marca el sentido de la ayuda, y si andas justo de dinero merece la pena destinarlo a lo que de verdad reduce el frío en casa: recargar el depósito, comprar bombonas, pagar el recibo del invierno o tapar la corriente que entra por la ventana.
Térmico y eléctrico: dos ayudas que la gente confunde
La confusión entre ambos bonos es el origen de casi todos los errores que circulan por internet, incluidas frases que verás repetidas en foros y hasta en artículos: que se descuenta en la factura, que hay plazo de octubre a marzo, que se cobra todos los meses. Nada de eso describe al térmico. Esta tabla lo deja claro.
| Aspecto | Bono social eléctrico | Bono social térmico |
|---|---|---|
| Qué es | Descuento porcentual sobre el término de tu factura de electricidad | Ayuda directa en dinero para calefacción, agua caliente y cocina |
| ¿Hay que solicitarlo? | Sí, con formulario y documentación | No, se concede de oficio |
| ¿A quién se pide? | A la comercializadora de referencia (no a una del mercado libre) | A nadie: no hay solicitud |
| Cómo se percibe | Rebaja aplicada mes a mes en el recibo de la luz | Pago único anual, normalmente por transferencia bancaria |
| Quién lo gestiona | Tu comercializadora de referencia, con el sistema estatal de comprobación | Tu comunidad autónoma o ciudad autónoma, con fondos del ministerio |
| De qué depende la cuantía | Categoría de vulnerabilidad y consumo, con un límite anual de energía bonificada | Grado de vulnerabilidad y zona climática del municipio |
| ¿Sirve si me caliento con butano o leña? | No influye: es una ayuda eléctrica | Sí, no exige ningún contrato ni combustible concreto |
| ¿Hay que renovarlo? | Sí, la resolución tiene vigencia limitada | No directamente, pero depende de que el eléctrico siga vivo |
Resumiendo la tabla en una frase: el eléctrico es la puerta y el térmico es lo que hay detrás. Toda la energía que ibas a dedicar a buscar cómo solicitar el térmico deberías dedicarla a comprobar si tienes derecho al eléctrico y, si ya lo tienes, a que no se te caduque.
Por qué la ayuda no llega a todo el mundo que la necesita
El bono social eléctrico arrastra desde su creación un problema de infrarreconocimiento: bastantes hogares que cumplirían los requisitos nunca lo piden, unas veces por desconocimiento, otras por la barrera del papeleo y otras porque están en el mercado libre y su comercializadora no puede tramitarlo. Como el térmico se alimenta del listado del eléctrico, ese agujero se arrastra: quien no pidió el eléctrico tampoco cobra el térmico, aunque su situación sea exactamente la que la norma quería proteger.
Si conoces a alguien mayor, con pensión baja o con ingresos ajustados que se calienta con una estufa y que nunca ha pedido nada, el favor más rentable que puedes hacerle es sentarte con esa persona a revisar el bono social eléctrico. No es un trámite bonito, pero es finito, y detrás vienen dos ayudas, no una.
Quién lo cobra: los requisitos reales
Los requisitos del bono social térmico se resumen en uno: ser beneficiario del bono social eléctrico en la fecha de referencia del ejercicio. No hay requisitos propios de renta, ni de tipo de vivienda, ni de sistema de calefacción, ni de número de hijos que se valoren aparte. Todo eso ya se valoró al conceder el eléctrico.
Lo que sí conviene entender es cómo se llega a ser beneficiario del eléctrico, porque ahí está la única palanca sobre la que puedes actuar. A grandes rasgos, el bono social eléctrico se reconoce en dos grandes vías:
- Por renta de la unidad familiar. Los umbrales se calculan como múltiplos del IPREM anual de catorce pagas y suben con el número de menores del hogar. Además se elevan en supuestos concretos, como tener reconocida una discapacidad, ser víctima de violencia de género o de terrorismo. La cifra exacta en euros cambia cada año, porque cambia el IPREM, así que no me la inventaré: consúltala en la sede oficial.
- Por circunstancias reconocidas. Existen supuestos que dan acceso con criterios propios, como determinadas familias numerosas o pensionistas que perciben cuantías mínimas. Las condiciones de cada supuesto se han retocado varias veces con distintos reales decretos-ley, de modo que lo prudente es contrastar tu caso con el formulario vigente y no con lo que leíste hace tres inviernos.
Dentro del bono social eléctrico existen además categorías de vulnerabilidad: consumidor vulnerable, vulnerable severo y, en el escalón más grave, hogares en riesgo de exclusión social atendidos por los servicios sociales. Esa categoría no solo determina el descuento del eléctrico, sino que también influye en la cuantía del térmico. De ahí que dos vecinos del mismo edificio puedan cobrar cantidades distintas.
Documentación que hace falta (para el eléctrico, no para el térmico)
Como el térmico no se pide, no hay que reunir documentación para él. Para el eléctrico, la lista habitual gira en torno a estos elementos, que conviene tener localizados antes de empezar:
- El formulario oficial de solicitud, firmado por el titular del contrato.
- DNI o NIE del titular y de todos los miembros de la unidad familiar que corresponda.
- Certificado de empadronamiento colectivo en vigor, que acredite quién vive en la vivienda.
- Libro de familia o documento equivalente cuando haya menores.
- El CUPS de tu suministro eléctrico, ese código largo que aparece en la factura y que identifica el punto de suministro.
- La documentación específica del supuesto por el que solicitas: título de familia numerosa, certificado de pensión, resolución de discapacidad o el informe de los servicios sociales, según el caso.
El titular del contrato tiene que ser una persona física y el suministro debe corresponder a la vivienda habitual. Un detalle que se olvida a menudo: si el contrato está a nombre de una persona fallecida, de un familiar que ya no vive allí o del propietario del piso alquilado, primero hay que arreglar la titularidad. Sin eso, el resto no avanza.
Todo el esfuerzo está en el bono social eléctrico. El térmico es la recompensa silenciosa que llega después, sin que tengas que mover un dedo.
Cuánto se cobra y de qué depende la cuantía
Aquí es donde tengo que ser honesto contigo, aunque no sea lo que quieres leer: no voy a darte una cifra exacta. Verás por ahí artículos que afirman importes concretos, a veces mensuales, a veces con dos decimales, y en muchos casos son cantidades copiadas de un ejercicio antiguo o directamente inventadas. Cuando hablamos de una ayuda pública, publicar un número falso no es un detalle menor: puede llevarte a contar con un dinero que no vas a recibir o a descartar una ayuda que sí te corresponde.
Lo que sí puedo explicarte con precisión es de qué depende el importe, que es la información que de verdad te permite entender tu caso:
- El grado de vulnerabilidad reconocido en tu bono social eléctrico. Los hogares en las categorías más graves reciben más.
- La zona climática de tu municipio. Se usa la clasificación del Código Técnico de la Edificación, que va de la zona alfa (la más cálida, en el litoral canario) hasta la zona E (la más fría, en zonas de montaña e interior). A más severidad climática de invierno, mayor importe, porque calentar la casa cuesta más.
- El crédito disponible en el ejercicio. La ayuda se financia con una partida anual, y las cuantías se fijan cada año en el marco de esa dotación. Por eso el importe puede variar de un año a otro aunque tu situación no cambie.
La norma también prevé una cuantía mínima por beneficiario, de manera que nadie que entre en el listado se quede en cero. El importe concreto de cada ejercicio se publica en las resoluciones y en la información oficial correspondientes, y ese es el único sitio donde deberías comprobarlo.
| Factor | Cómo influye | Dónde se comprueba |
|---|---|---|
| Categoría de vulnerabilidad | A mayor gravedad reconocida, mayor importe del pago único | En la resolución de tu bono social eléctrico |
| Zona climática (alfa, A, B, C, D, E) | Las zonas con inviernos más duros reciben más ayuda | Clasificación del CTE por municipio y altitud |
| Dotación presupuestaria del año | Marca las cuantías fijadas para ese ejercicio | Información oficial del ministerio competente en energía |
| Miembros del hogar | Influye indirectamente, porque condiciona la categoría del eléctrico | En la solicitud del bono social eléctrico |
| Tipo de calefacción | No influye: la ayuda no distingue entre gas, butano, gasóleo, leña o electricidad | — |
Por qué tu zona climática puede sorprenderte
La zona climática no se asigna por provincia sino por municipio y altitud, así que dos localidades de la misma provincia pueden estar en zonas distintas si una está en la costa y otra a mil metros. Es habitual que alguien compare su importe con el de un familiar de la misma comunidad y no entienda la diferencia. Casi siempre está ahí: la severidad climática de invierno de tu municipio, combinada con la categoría de vulnerabilidad, explica el grueso de la variación.
Cuándo y cómo llega el dinero
El bono social térmico se abona de una sola vez, normalmente por transferencia bancaria, y quien ejecuta el pago es tu comunidad autónoma. Eso significa que el calendario no es idéntico en toda España: cada administración autonómica organiza su tramitación cuando recibe los fondos y el listado de beneficiarios. Puede tardar meses desde la fecha de referencia, y esa espera es normal, no es señal de que algo haya fallado.
Como es un pago único, no verás nada en tu factura. Si estás esperando un descuento en el recibo de la luz o del gas, estás esperando la ayuda equivocada: ese descuento es el del bono social eléctrico y se aplica de otra manera. El térmico entra en tu cuenta, no en tu contrato.
El dato bancario, el único punto donde puede atascarse
Aquí está la parte que sí puede requerir un gesto tuyo. Para pagarte, la administración necesita una cuenta bancaria a tu nombre. Cuando ese dato no consta o está desactualizado, algunas comunidades publican avisos, envían comunicaciones o habilitan un trámite para que lo facilites. Si recibes una notificación oficial pidiéndote el número de cuenta, atiéndela: no es un trámite de solicitud, es el paso final para que el dinero salga.
Antes de dar tus datos, verifica de dónde viene la petición. Una comunicación legítima llega por los canales oficiales de tu administración autonómica o por correo postal, no por un SMS con enlace acortado ni por WhatsApp. Si tienes cualquier duda, acude a los servicios sociales de tu ayuntamiento o a la oficina de atención de tu comunidad y pregunta allí, sin pinchar en nada.
Qué hacer si crees que te corresponde y no lo has cobrado
Este es el escenario más frecuente entre quienes buscan «solicitar» el bono térmico. Sigue este orden y sabrás dónde está el problema:
- Comprueba que tu bono social eléctrico estaba vigente en la fecha de referencia. Mira la resolución o tu factura de la luz: si el descuento aparecía aplicado en diciembre del año anterior, ibas en el listado. Si había caducado, ahí está la explicación.
- Confirma que la titularidad y los datos son correctos. Un cambio de titular, una mudanza o un contrato dado de baja pueden romper el vínculo entre tú y el suministro que consta.
- Revisa la información publicada por tu comunidad autónoma. Es quien paga y quien informa del estado de la convocatoria de tu territorio.
- Comprueba si te han reclamado el número de cuenta y no lo has visto, algo habitual cuando hay notificaciones electrónicas sin leer.
- Pide ayuda en los servicios sociales de tu ayuntamiento. Están acostumbrados a este expediente y pueden orientarte sin coste.
- Si nada de lo anterior lo resuelve, plantea la consulta o la reclamación ante el órgano de tu comunidad autónoma que gestiona la ayuda, y guarda copia de todo lo que presentes.
Un apunte de expectativas: si descubres que tu bono social eléctrico había caducado, lo sensato es renovarlo cuanto antes para entrar en el listado del ejercicio siguiente. El térmico no se recupera «hacia atrás» por el hecho de arreglar hoy una situación que en la fecha de referencia no cumplías.
Bulos, errores frecuentes y fraudes
Este apartado vale por todo el artículo, porque son afirmaciones que circulan tanto que mucha gente las da por buenas. Ninguna describe bien el bono social térmico.
«Se solicita en la sede electrónica de tu compañía»
Falso. En la comercializadora de referencia se pide el bono social eléctrico. El térmico no se pide en ningún sitio. Si llamas a tu compañía preguntando por el térmico, en el mejor de los casos te derivarán al eléctrico y en el peor te dejarán media hora en espera para nada.
«Se descuenta en la factura de forma retroactiva»
Falso. Es un pago único que se ingresa, no un descuento que se aplique al recibo ni una devolución de meses anteriores. La idea de la retroactividad viene, otra vez, de mezclarlo con el funcionamiento del eléctrico.
«Son entre 25 y 75 euros al mes»
Falso por partida doble: ni es mensual ni existe una horquilla estable que se pueda publicar como si fuera fija. La cuantía se fija por ejercicio, es anual y depende del grado de vulnerabilidad y de la zona climática. Desconfía de cualquier página que te dé un número redondo sin decirte de qué convocatoria lo ha sacado.
«Hay plazo del 1 de octubre al 31 de marzo»
Falso. No hay plazo de solicitud porque no hay solicitud. Lo que sí tiene sentido vigilar es la vigencia de tu bono social eléctrico, para que no caduque antes de la fecha de referencia.
«Es incompatible con cualquier otra ayuda de calefacción»
No es una regla general que puedas dar por buena. Las incompatibilidades, cuando existen, las fijan las bases de cada convocatoria autonómica o municipal. Si vas a pedir una ayuda de emergencia social para suministros, lee las bases de esa ayuda concreta en vez de descartarla por lo que hayas leído en un foro.
Cuidado con quien te ofrezca tramitarlo
Como no hay trámite, no hay nada que tramitar. Aun así aparecen webs y llamadas que ofrecen «gestionarte el bono» a cambio de una comisión, o que aprovechan la excusa para pedirte el DNI, el IBAN o las claves de la banca electrónica. Tres reglas simples: la ayuda es gratuita, ninguna administración te pide claves bancarias, y ningún organismo te reclama datos por WhatsApp o por SMS con enlace. Ante la mínima duda, cuelga y llama tú a los servicios sociales de tu ayuntamiento.
Regla práctica: si alguien te cobra por conseguirte una ayuda que se concede de oficio, te está cobrando por nada.
La única gestión que sí depende de ti
Ya lo hemos dicho varias veces, pero merece su propio apartado: lo único que puedes hacer para cobrar el bono social térmico es tener y mantener vivo el bono social eléctrico. Vamos con los tres momentos que importan.
1. Conseguirlo por primera vez
La solicitud se presenta ante una comercializadora de referencia, que son las empresas designadas para el mercado regulado. Si tienes contrato con una comercializadora del mercado libre, tu compañía no puede tramitarlo: hay que dirigirse a la de referencia que corresponda. Este punto atasca a muchísima gente y es uno de los motivos de que la ayuda no llegue a todos los hogares que la necesitan. Tienes el detalle del procedimiento, con la documentación y los canales, en la guía del bono social eléctrico.
2. Renovarlo antes de que caduque
La resolución del bono social eléctrico tiene una vigencia limitada y hay que renovarla aportando de nuevo la documentación. En los últimos años se han aprobado prórrogas y automatismos en distintos momentos, así que lo práctico es mirar la fecha concreta de tu resolución y anotarla con un par de meses de antelación. Dejar caducar el eléctrico es la forma más común de perder el térmico sin enterarse.
3. Comunicar los cambios
Hay situaciones que obligan a actualizar tu expediente y que, si no se comunican, pueden dejar tu bono cojo justo cuando se hace el cruce de datos:
- Cambio de titular del contrato de luz.
- Mudanza a otra vivienda, aunque sea dentro del mismo municipio.
- Cambios en la unidad familiar: nacimientos, personas que entran o salen del domicilio, separaciones.
- Variaciones relevantes de ingresos o pérdida de la condición que te daba acceso.
- Cambio de cuenta bancaria, si tu comunidad la usa para pagarte.
Guarda siempre el justificante de lo que presentes. En un expediente que se resuelve por cruce de bases de datos, poder demostrar la fecha en que comunicaste algo te ahorra discusiones.
Otras ayudas para la calefacción (y qué no financia cada plan)
El térmico no es la única vía para aliviar el gasto de invierno, aunque conviene mirar el resto con la misma prudencia: las convocatorias cambian, se agotan y varían mucho de un territorio a otro. Te describo las vías reales en cualitativo, sin importes, porque cualquier cifra que leas fuera de la convocatoria vigente es papel mojado.
Ayudas de emergencia social para suministros
Muchos ayuntamientos y comunidades tienen ayudas puntuales para pagar recibos de energía en situaciones de emergencia, gestionadas por los servicios sociales municipales. Son la vía más rápida cuando el problema es un recibo concreto que no puedes afrontar este mes. Se piden en tu ayuntamiento y no dependen del bono térmico.
Programas de rehabilitación y eficiencia energética
Existen líneas de ayuda para mejorar la envolvente de la vivienda, cambiar ventanas o sustituir equipos de calefacción por otros más eficientes, con convocatorias autonómicas y municipales que se abren y se cierran por tramos. Dos advertencias que se repiten en todas ellas: no inicies la obra antes de solicitar la ayuda, porque muchas bases exigen que la actuación sea posterior a la solicitud, y comprueba si tu caso encaja antes de firmar presupuesto.
Deducciones fiscales por obras de eficiencia
En el IRPF se han venido aplicando deducciones estatales por obras que reducen la demanda de calefacción y refrigeración o el consumo de energía primaria no renovable, con requisitos de certificado energético antes y después. Los porcentajes y los plazos se han ido prorrogando y modificando, así que confirma la redacción vigente con la Agencia Tributaria o con un asesor fiscal antes de contar con ellas.
Bonificaciones municipales
Algunos ayuntamientos bonifican el IBI o el impuesto de construcciones a quien instala sistemas de aprovechamiento térmico o mejora la eficiencia de la vivienda. Se solicitan en el propio ayuntamiento y suelen tener condiciones muy locales, incluida la obligación de pedirlas en un plazo concreto tras la obra.
Un aviso sobre el Plan MOVES III
Verás páginas que citan el Plan MOVES III como fuente de financiación para bombas de calor o aerotermia. No lo es: MOVES III es un programa de movilidad eléctrica, para vehículos eléctricos y puntos de recarga, y no financia sistemas de climatización. Si un instalador te presenta un presupuesto con un descuento «gracias al MOVES» por cambiar la caldera, pídele por escrito la convocatoria concreta a la que se refiere antes de firmar nada.
Y una nota fiscal que también se cuela: los presupuestos de obra que ves en internet suelen estar hechos con IVA peninsular. En Canarias se aplica IGIC, no IVA, así que el importe final no cuadra si copias una estimación pensada para la península.
Bajar el gasto de calefacción sin depender del bono
Por muy bien que salga la ayuda, el pago único no resuelve un invierno entero. Lo que de verdad cambia la factura es la combinación de tres cosas: reducir la pérdida de calor, ajustar el sistema y revisar lo que pagas por la energía. Nada de esto exige obra ni inversión grande.
Frenar las pérdidas de calor
- Burletes en puertas y ventanas. Es la medida con mejor relación entre coste y efecto en viviendas antiguas: la corriente que entra por debajo de la puerta obliga a la calefacción a trabajar sin parar.
- Cortinas y persianas por la noche. Bajar la persiana al anochecer reduce de forma apreciable la pérdida por el hueco de la ventana, que suele ser el punto más débil de la fachada.
- Cierra las habitaciones que no usas. Calentar metros que nadie pisa es tirar dinero. Si un cuarto está vacío, cierra la puerta y baja su radiador.
- Aprovecha el sol. Persianas arriba en las horas de sol y abajo en cuanto cae la tarde. Es gratis y se nota.
- Revisa el hueco de la caja de persiana. Es una entrada de aire frío muy común y bastante fácil de sellar.
Ajustar el sistema de calefacción
- Purga los radiadores al empezar la temporada. Un radiador con aire calienta menos por arriba y te hace subir el termostato sin necesidad.
- No tapes los radiadores con muebles, cortinas ni ropa tendida: bloquear la convección desperdicia parte del calor que estás pagando.
- Termostato con cabeza. Cada grado de más en el termostato se paga en el recibo. Ajustar la temperatura a lo que necesitas de verdad, y bajarla por la noche o cuando no hay nadie, es la palanca más barata que existe.
- Mantenimiento de la caldera. Además de ser una obligación de seguridad, una caldera revisada consume menos y avisa a tiempo de una avería cara.
- Ventila poco y fuerte. Cinco o diez minutos con las ventanas abiertas renuevan el aire sin enfriar los muros; dejar una ventana entreabierta toda la mañana sí enfría la casa entera.
Revisar lo que pagas por la energía
La otra mitad del problema es el precio. Merece la pena mirar la potencia contratada (mucha gente paga más de la que usa), comprobar si tu perfil encaja mejor con una tarifa regulada o con una del mercado libre, y desconfiar de las ofertas con permanencia y servicios añadidos que no has pedido. Si vas a comparar, hazlo con tu consumo real anual en la mano, no con el precio del kilovatio hora aislado: el término fijo y los descuentos con caducidad distorsionan cualquier comparación rápida.
Un matiz sobre el bono social eléctrico: el descuento se aplica hasta un límite anual de energía, de modo que reducir el consumo sigue mereciendo la pena aunque lo tengas concedido.
Protección frente al corte de suministro y glosario
Hay una parte del bono social eléctrico que poca gente conoce y que va mucho más allá del descuento: la protección frente a la interrupción del suministro. La normativa amplía el plazo de impago antes de que pueda suspenderse la luz a los consumidores reconocidos como vulnerables, y establece supuestos en los que el suministro no puede cortarse, como el de los hogares en riesgo de exclusión social atendidos por los servicios sociales. También hay reglas específicas para los suministros considerados críticos por razones de salud.
Si estás en riesgo de que te corten la luz, el orden correcto es este: habla cuanto antes con los servicios sociales de tu ayuntamiento, comprueba si tienes derecho al bono social eléctrico y comunica tu situación a la comercializadora por un canal que deje registro. Cuanto antes conste tu condición, mejor te protege la norma. Y si el problema es una deuda ya generada, pregunta por la posibilidad de fraccionarla antes de que el expediente avance.
Glosario rápido de términos que verás en las resoluciones
- Comercializadora de referencia (COR). Empresa designada para suministrar en el mercado regulado y única facultada para tramitar el bono social eléctrico.
- CUPS. Código único que identifica tu punto de suministro. Aparece en la factura y te lo pedirán en cualquier gestión.
- Unidad familiar. Conjunto de personas que se tienen en cuenta para calcular la renta a efectos del bono, según las reglas del IRPF.
- IPREM. Indicador público de renta de efectos múltiples. Es la referencia con la que se calculan los umbrales de renta, y se actualiza cada año.
- Zona climática. Clasificación del Código Técnico de la Edificación por municipio y altitud, de la zona alfa a la E. Determina parte de la cuantía del térmico.
- Consumidor vulnerable / vulnerable severo / en riesgo de exclusión. Categorías del bono social eléctrico que fijan el descuento, el nivel de protección frente al corte y la cuantía del térmico.
- Concesión de oficio. La Administración reconoce y paga la ayuda sin que el interesado tenga que solicitarla.
Preguntas frecuentes
¿Hay que solicitar el bono social térmico?
No. El bono social térmico se concede de oficio a quienes constan como beneficiarios del bono social eléctrico en la fecha de referencia de cada ejercicio. No existe un formulario de solicitud del térmico ni un plazo que tengas que vigilar.
¿Dónde se solicita entonces el bono social térmico?
En ningún sitio. Lo que sí se solicita es el bono social eléctrico, y se pide a la comercializadora de referencia, no a una comercializadora del mercado libre. Si consigues el eléctrico, el térmico llega solo.
¿Cuánto dinero es el bono social térmico?
Es un pago único anual cuya cuantía varía según el grado de vulnerabilidad reconocido y la zona climática del municipio, y depende del crédito presupuestado cada ejercicio. No publicamos una cifra fija porque cambia cada año: consúltala en la sede oficial y en la resolución de tu comunidad autónoma.
¿El bono social térmico se descuenta de la factura de la luz o del gas?
No. Ese es el bono social eléctrico, que sí es un descuento en la factura de electricidad. El térmico es una ayuda directa de pago único que se abona al beneficiario, normalmente por transferencia gestionada por su comunidad autónoma.
¿Puedo cobrarlo si me caliento con butano, gasóleo o leña?
Sí. El bono social térmico cubre gastos de energía para calefacción, agua caliente sanitaria y cocina sin exigir un combustible concreto ni un contrato de gas. Lo que se comprueba es tu condición de beneficiario del bono social eléctrico.
¿Y si me concedieron el bono social eléctrico a mitad de año?
Lo que cuenta es si constabas como beneficiario en la fecha de referencia del ejercicio. Si la conseguiste después, lo normal es que entres en la convocatoria siguiente, siempre que mantengas la condición.
¿Se cobra todos los años de forma automática?
Se concede cada ejercicio mientras mantengas la condición de beneficiario del bono social eléctrico y exista crédito. Si dejas caducar el eléctrico por no renovarlo, pierdes también el térmico del año siguiente.
¿Me lo pueden denegar por tener coche?
El acceso al bono social eléctrico se valora por renta y por las circunstancias del hogar, no por un inventario de bienes. Comprueba el formulario y los requisitos vigentes en la sede oficial antes de dar nada por hecho.
¿Qué hago si creo que me corresponde y no lo he cobrado?
Comprueba primero que tu bono social eléctrico estaba vigente en la fecha de referencia. Después revisa la información publicada por tu comunidad autónoma, que es quien gestiona el pago, y facilita tus datos bancarios si te los reclaman. Los servicios sociales municipales pueden ayudarte con el trámite.
¿Qué pasa si me mudo a otra comunidad autónoma?
El pago lo gestiona la comunidad donde consta tu suministro, y la zona climática de tu nuevo municipio puede cambiar la cuantía. Mantén actualizados tus datos con la comercializadora de referencia para que la condición de beneficiario no se rompa.
¿Tributa el bono social térmico en el IRPF?
El tratamiento fiscal de las ayudas públicas depende de la norma que las regula y de tu situación personal. Antes de declararla o de omitirla, consulta con la Agencia Tributaria o con un asesor fiscal.
¿Alguien puede cobrarme por tramitar el bono social térmico?
No hay nada que tramitar, así que pagar por ello no tiene sentido. Ni el bono social eléctrico ni el térmico cuestan dinero: si una web o una llamada te pide una comisión o tus datos bancarios por WhatsApp o SMS, desconfía.
Conclusión: deja de buscar el formulario
El bono social térmico es una de esas ayudas que funcionan bien precisamente porque no te piden nada. Se concede de oficio, se paga de una vez y no distingue si calientas la casa con una caldera de gas o con una estufa de butano. El único requisito real es estar dentro del bono social eléctrico cuando se hace el corte anual, y ahí sí tienes trabajo: pedirlo si no lo tienes, renovarlo antes de que caduque y avisar de los cambios que afecten a tu expediente.
Si te quedas con una sola idea, que sea esta: lo que se solicita es el eléctrico; el térmico viene detrás. Empieza por comprobar tu situación en la guía del bono social eléctrico y, en paralelo, aprieta los tornillos que no dependen de ninguna administración: purgar radiadores, sellar corrientes y revisar la potencia contratada.
Aviso. Este artículo es información general, no asesoramiento jurídico ni fiscal, y las condiciones de las ayudas públicas cambian de un ejercicio a otro. Antes de tomar decisiones, contrasta los requisitos, las cuantías y los plazos vigentes en la sede electrónica oficial y en la información publicada por tu comunidad autónoma, o acude a los servicios sociales de tu ayuntamiento, que te orientarán gratis.
Puedes comparar precios actualizados en .
Escrito por Equipo EnergiaBarata
Contenido revisado y actualizado el 2026-08-04.