Respuesta rápida
El consumo fantasma es la electricidad que gastan tus aparatos mientras están apagados pero siguen enchufados. Cada vatio que se queda encendido todo el año son 8,76 kWh, y a un precio final de referencia de 0,20 €/kWh eso equivale a 1,75 € anuales por vatio. Un hogar corriente mantiene entre 15 y 50 W permanentes, así que hablamos de una horquilla aproximada de 26 a 88 € al año. Los culpables gordos no son los cargadores de móvil: son el descodificador del operador, el equipo de sonido, el ordenador de sobremesa y todo lo que lleve pantalla siempre encendida o wifi permanente. Con dos regletas de interruptor bien colocadas se elimina la mayor parte, y sin tocar nunca la nevera, la alarma ni la caldera.
El consumo fantasma, también conocido como consumo en standby o consumo en espera, es la energía que gastan los electrodomésticos y los dispositivos electrónicos cuando están apagados pero conectados a la red eléctrica. Parece un asunto menor porque hablamos de vatios sueltos, y ese es justo el motivo por el que sobrevive tantos años en una casa: nadie lo ve, no hace ruido y no aparece desglosado en ninguna línea de la factura. Lo que sí hace es sumar 8.760 horas al año, todos los años, y eso convierte un puñado de vatios ridículos en una cantidad de kilovatios hora que ya no lo es tanto. Tambien te recomendamos leer sobre cómo optimizar el consumo de electrodomésticos en horario barato.
En este artículo vas a encontrar tres cosas concretas: la lista de vatios en standby aparato por aparato, la fórmula para traducir esos vatios a euros con tu propio precio de la luz, y un plan de acción que se ejecuta en una tarde y no exige comprar casi nada. También te vamos a decir qué no merece la pena desenchufar, porque hay mucha recomendación circulando que ahorra céntimos y cuesta averías.
¿Qué es el consumo fantasma?
El consumo fantasma es la energía que consumen los aparatos eléctricos cuando están apagados o en modo de espera pero siguen enchufados. Aunque el dispositivo no esté haciendo su trabajo, buena parte de su electrónica continúa alimentada: el receptor de infrarrojos que espera la orden del mando, el reloj del panel frontal, la memoria que guarda tu configuración, el circuito que detecta que has pulsado el botón de encendido y, en los equipos modernos, la tarjeta de red que mantiene el aparato localizable desde el móvil. Para mas informacion, consulta nuestra guia sobre equivalencia de vatios y lúmenes en bombillas LED.
Los tres estados que se confunden constantemente
Antes de medir nada conviene distinguir tres situaciones que la gente mete en el mismo saco y que gastan cantidades muy distintas:
- Modo apagado (off mode): el aparato está apagado por su propio interruptor pero enchufado. Solo mantiene el circuito mínimo que le permite volver a encenderse. Es el estado que menos gasta, típicamente por debajo de medio vatio en equipos recientes.
- Modo espera (standby): el aparato está listo para reaccionar a un mando a distancia o muestra información en pantalla. Aquí ya hay display, reloj, piloto rojo y a veces un procesador dormido. El consumo sube.
- Espera en red (networked standby): el aparato mantiene viva su conexión wifi o ethernet para responder a una app, recibir actualizaciones o poder encenderse en remoto. Es el estado más caro con diferencia, y es el que más se ha extendido en la última década porque todo lleva ya conectividad.
Esa tercera categoría explica por qué el problema no ha desaparecido pese a que los aparatos son cada vez más eficientes. Un televisor de hace quince años gastaba varios vatios simplemente por tener un piloto rojo encendido; uno actual baja de medio vatio en espera simple, pero si activas el arranque rápido, el asistente de voz o el encendido desde el móvil, vuelve a subir a valores parecidos a los de aquel aparato viejo. La eficiencia ganada por la electrónica se la ha comido la conectividad añadida.
El consumo fantasma no ha bajado tanto como la eficiencia de los aparatos porque hemos cambiado un piloto rojo por una tarjeta wifi encendida las veinticuatro horas.
Por qué no lo ves en la factura
La factura de la luz no desglosa consumos por aparato: te da un total de kilovatios hora del periodo y, como mucho, repartidos por tramos horarios. El consumo fantasma se disuelve dentro de ese total y, además, tiene una característica que lo hace invisible: es constante. No genera picos, no coincide con nada, no cambia cuando te vas de vacaciones porque los aparatos siguen enchufados. Precisamente esa constancia es lo que permite cazarlo: si tu casa consume algo mientras todo el mundo duerme y no hay nada funcionando, ese algo es tu suelo de consumo permanente.
Por qué conviene conocerlo
Hay tres razones que justifican dedicarle una tarde:
- Ahorro económico recurrente: no es un ahorro de una vez, es una cantidad que dejas de pagar todos los meses durante años. Una regleta de seis euros que corta 12 W permanentes se amortiza en cuestión de meses y después sigue trabajando gratis.
- Impacto ambiental real pero modesto: menos kilovatios consumidos significan menos generación necesaria. Conviene ser honesto con la escala: el standby de una vivienda no salva el planeta, pero es de las pocas reducciones de consumo que no exigen renunciar a nada.
- Conocimiento de tu propia instalación: el ejercicio de medir el suelo de consumo suele destapar cosas mucho más gordas que el standby. Termos mal programados, bombas de recirculación olvidadas, un deshumidificador funcionando en un trastero, un calefactor de baño con termostato averiado. Ahí es donde aparecen los euros de verdad.
Esa tercera razón es la más interesante y casi nadie la menciona. Cuando alguien mide su consumo nocturno esperando encontrar 20 W y encuentra 180 W, el hallazgo no es el standby: es un aparato estropeado o mal configurado que llevaba meses trabajando sin que nadie se enterara. La caza del consumo fantasma es, en la práctica, una auditoría barata de tu instalación.
Lista de electrodomésticos y su consumo en standby
Esta es la tabla que has venido a buscar. Un aviso importante antes de leerla: son rangos orientativos, no mediciones nuestras. Dependen muchísimo del modelo, de la antigüedad y de qué funciones tengas activadas. Un mismo televisor puede estar en 0,3 W o en 2 W según si le has habilitado el arranque rápido y el control por voz. Úsalos para dimensionar el problema y priorizar dónde poner el medidor, no como si fueran el dato de tu aparato concreto. Automatiza tu hogar con nuestras soluciones de domotica para el hogar.
| Aparato | Consumo en espera (W, orientativo) | Coste anual aprox. a 0,20 €/kWh | Comentario |
|---|---|---|---|
| Descodificador de TV del operador (con grabación) | 4 - 15 | 7 - 26 € | El campeón indiscutible. Muchos no tienen apagado real. |
| Equipo de sonido / home cinema / barra de sonido | 1 - 8 | 1,8 - 14 € | Los amplificadores con clase A o con red activa son de los peores. |
| Ordenador de sobremesa apagado (fuente ATX conectada) | 1 - 6 | 1,8 - 10,5 € | En suspensión sube. El interruptor trasero de la fuente lo deja a cero. |
| Impresora multifunción en espera | 1 - 6 | 1,8 - 10,5 € | Las láser con fusor precalentado y las de wifi permanente son las que más gastan. |
| Consola de videojuegos en reposo conectado | 0,5 - 10 | 0,9 - 17,5 € | Depende del modo de reposo elegido: el que descarga actualizaciones dispara la cifra. |
| Aire acondicionado tipo split (unidad en espera) | 1 - 8 | 1,8 - 14 € | Algunos mantienen calefactada la carcasa del compresor en invierno. |
| Aspirador robot en su base | 2 - 6 | 3,5 - 10,5 € | Mantiene la batería y la conexión. No compensa desenchufar la base. |
| Alarma, videoportero o cámara conectada | 2 - 8 | 3,5 - 14 € | No se toca: su función es estar siempre operativa. |
| Altavoz inteligente / asistente de voz | 1 - 3 | 1,8 - 5,3 € | Nunca está apagado de verdad: escucha permanentemente. |
| Microondas con reloj en el display | 1 - 4 | 1,8 - 7 € | El reloj cuesta más al año que calentar el café. Enchufe con interruptor. |
| Horno eléctrico con panel digital | 1 - 3 | 1,8 - 5,3 € | Suele estar en cocción directa a la caja de derivación; no siempre es accesible. |
| Cafetera de cápsulas con calentamiento rápido | 0,5 - 3 | 0,9 - 5,3 € | Las que mantienen el bloque térmico caliente son las peores. |
| Televisor LED u OLED en espera | 0,3 - 3 | 0,5 - 5,3 € | Con arranque rápido y voz activados se va al extremo alto del rango. |
| Lavadora, lavavajillas o secadora en espera | 0,3 - 2 | 0,5 - 3,5 € | Solo si tienen display o inicio diferido programable. |
| Monitor de ordenador en espera | 0,3 - 1 | 0,5 - 1,8 € | Poco por unidad, pero suele ir acompañado de altavoces y hub USB. |
| Cepillo de dientes eléctrico en su base | 0,5 - 1,5 | 0,9 - 2,6 € | Carga por inducción, que es poco eficiente. Cárgalo y quítalo. |
| Portátil apagado con el cargador enchufado | 0,1 - 1 | 0,2 - 1,8 € | La cifra sube si el portátil está cargando o suspendido. |
| Cargador de móvil sin nada conectado | 0,05 - 0,5 | 0,1 - 0,9 € | El sospechoso habitual, y de los que menos gasta. |
Rangos orientativos basados en los valores que declaran los fabricantes y en los límites que fija el ecodiseño europeo. Tu aparato puede quedar fuera de estos márgenes, sobre todo si tiene más de diez años.
El router y la fibra: caso aparte
El router de fibra suele situarse en varios vatios y mucha gente lo mete en la lista del consumo fantasma. Técnicamente no pertenece aquí: el router no está en espera, está trabajando. Mantiene el enlace con la central, atiende a los dispositivos de la casa y, en muchos hogares, sostiene el teléfono fijo por VoIP, la alarma conectada y las actualizaciones nocturnas de todo lo demás. Apagarlo por la noche ahorra unos pocos euros al año y a cambio te deja sin servicios que sí usas. Si tu objetivo es ahorrar, hay diez sitios mejores donde mirar antes que el router.
La matemática del vatio permanente
Toda esta discusión se resume en una operación que puedes hacer de cabeza. Un año tiene 8.760 horas. Por tanto:
1 vatio encendido todo el año = 8,76 kWh al año. Multiplica esos 8,76 kWh por tu precio final del kilovatio hora y tienes lo que te cuesta cada vatio permanente.
En este artículo usamos 0,20 €/kWh como precio final de referencia, con peajes, cargos e impuestos ya incluidos. No es una cifra oficial ni una previsión: es una hipótesis redonda para que los números se lean fácil y puedas reescalarlos. Coge tu última factura, divide el importe total entre los kilovatios hora facturados y sustituye. Si te sale 0,17, multiplica nuestras cifras por 0,85; si te sale 0,25, multiplícalas por 1,25.
Con 0,20 €/kWh, cada vatio permanente cuesta 1,75 € al año. Esa es la única cifra que hay que memorizar. A partir de ahí:
- Un descodificador de 10 W que nunca se apaga: 17,5 € al año.
- El equipo de televisión completo (televisor, barra de sonido, descodificador, consola) sumando 18 W: 31,5 € al año, que se van con una regleta.
- Diez cargadores olvidados sumando 2 W entre todos: 3,5 € al año. Poco más de un café.
- Una casa entera con 35 W permanentes: 61 € al año.
Fíjate en el contraste entre el segundo y el tercer ejemplo. El gesto que todo el mundo asocia al ahorro energético, desenchufar cargadores, es casi irrelevante; el gesto que casi nadie hace, poner una regleta al mueble del salón, vale diez veces más. Priorizar bien es la diferencia entre ahorrar tres euros y ahorrar treinta.
Cuánto suma una casa entera
Sumando los aparatos habituales de una vivienda española con televisión, ordenador y algo de electrónica, el suelo de consumo permanente suele caer en la horquilla de 15 a 50 W. En el extremo bajo están los pisos pequeños con pocos aparatos y equipamiento reciente; en el alto, casas con varios televisores, equipo de sonido, sobremesa, impresora, domótica y aire acondicionado por conductos. Traducido:
| Suelo de consumo permanente | kWh al año | Coste anual a 0,20 €/kWh | Perfil típico |
|---|---|---|---|
| 10 W | 87,6 | 17,5 € | Estudio o piso pequeño con equipamiento reciente y pocos aparatos |
| 20 W | 175 | 35 € | Piso de dos dormitorios, un televisor, portátiles, router |
| 35 W | 307 | 61 € | Familia con dos televisores, consola, sobremesa e impresora |
| 50 W | 438 | 88 € | Casa grande con domótica, aire acondicionado, alarma y varios equipos de sonido |
| 80 W | 701 | 140 € | Señal de alarma: probablemente hay un aparato averiado o mal programado |
La última fila merece atención. Si mides tu casa de madrugada y te salen 80 W o más con todo apagado, deja de buscar cargadores: tienes un consumo activo que no has identificado. Suele ser un termo eléctrico mal programado, una bomba de recirculación de agua caliente, un deshumidificador, un arcón congelador en el garaje que nadie recuerda o una resistencia anticondensación.
Cómo detectar el consumo fantasma en tu casa
Hay tres métodos, ordenados de menos a más precisos. Los dos primeros son gratis.
1. La prueba del contador nocturno (gratis)
Es el método más rápido para conocer tu suelo de consumo. Antes de acostarte, apaga y deja en su estado habitual todo lo que apagarías normalmente. Anota la lectura del contador digital en kWh. Por la mañana, antes de encender nada, vuelve a anotarla. Resta y divide entre las horas transcurridas:
(kWh finales − kWh iniciales) ÷ horas × 1.000 = vatios permanentes de tu vivienda.
Ejemplo: si en 8 horas has consumido 0,32 kWh, eso son 0,04 kW, es decir 40 W permanentes. Ojo con dos trampas: el frigorífico arranca y para durante la noche, así que su consumo entra en la cuenta y hay que descontarlo mentalmente (un frigorífico moderno de tamaño medio se mueve en el entorno de 25 a 45 W de media continua); y si tienes termo eléctrico o calefacción programada de noche, el resultado no valdrá para nada. Repite la prueba con el termo desconectado en el cuadro si quieres una lectura limpia. Si no sabes interpretar la pantalla, revisa nuestra guía sobre cómo leer el consumo en el contador digital.
2. Tu curva de carga horaria (gratis)
Como consumidor tienes derecho a acceder a tus datos de consumo horario, que registra el contador inteligente y publica tu distribuidora en su oficina virtual. Ahí verás una curva con el consumo de cada hora del día. Fíjate en las horas de madrugada, entre las tres y las seis: la hora más baja de un día en el que no hubiera nada programado es una aproximación decente a tu consumo permanente, con el frigorífico incluido. Es un dato más fiable que la prueba manual porque puedes mirar semanas enteras y detectar patrones.
3. El medidor de consumo enchufable (unos 15-30 €)
Es el único método que te dice qué gasta cada aparato concreto. Se conecta entre el enchufe y el dispositivo y muestra vatios instantáneos y kilovatios hora acumulados. Consejos de uso:
- Comprueba que el modelo mide bien por debajo de 1 W. Muchos medidores baratos redondean a cero cualquier cosa inferior al vatio, que es justo el rango que quieres observar. Si el aparato marca 0,0 W con un cargador enchufado, no te está diciendo que no consuma: te está diciendo que no llega a medirlo.
- Deja el medidor puesto al menos veinticuatro horas y mira el acumulado en kWh en lugar de la lectura instantánea. Muchos aparatos alternan entre estados y la foto de un instante engaña.
- Mide la regleta entera, no aparato por aparato, si lo que quieres es decidir dónde poner un interruptor.
- Respeta la potencia máxima que indique el medidor. No lo pongas delante de una vitrocerámica, un horno o un aire acondicionado.
El orden correcto es: primero mide el suelo de tu casa con el contador, luego busca al culpable con el medidor enchufable. Hacerlo al revés es perder una tarde midiendo cargadores.
4. Revisión de la factura
Un aumento inexplicable del consumo que no cuadra con ningún cambio de hábitos ni con la estación puede apuntar a un aparato que se ha quedado trabajando de forma permanente. La factura no sirve para detectar el standby normal, pero sí para detectar cuándo algo se ha estropeado.
Qué no debes desenchufar nunca
Esta sección falta en casi todos los artículos sobre el tema y es la que evita disgustos. Hay aparatos cuyo consumo permanente es el precio de que hagan su trabajo, y cortarles la corriente no ahorra: crea un problema.
- Frigorífico y congelador. Obvio, pero conviene decirlo porque circulan consejos de desenchufarlos durante ausencias cortas. Vaciar y desenchufar solo tiene sentido en ausencias largas.
- Alarmas, detectores de humo conectados y videoporteros. Su función es estar operativos. Además, muchas centrales de alarma registran el corte como una incidencia.
- Equipos médicos domiciliarios de cualquier tipo: concentradores de oxígeno, equipos de apnea, neveras de medicación. Aquí ni se plantea la discusión, y ante cualquier duda sobre su instalación eléctrica hay que preguntar al servicio técnico o al profesional sanitario que los prescribió.
- Calderas, termostatos y bombas con función anti-hielo. En zonas frías, esa función protege el circuito. Cortarla puede acabar en una reparación de tres cifras.
- Grabadores de vídeo y descodificadores con grabación programada. Si les cortas la luz, no graban. Si además reinician con actualización, tardan minutos en volver.
- Aparatos que el fabricante indique que deben permanecer alimentados. Algunos equipos de sonido de gama alta, ciertos hornos con pirólisis y algunos aires acondicionados lo especifican en el manual.
- El router, si dependes de él. Ya lo hemos comentado: ahorro pequeño, molestia grande.
Y una recomendación de sentido común: no conviertas el ahorro en un ritual incómodo. Un sistema de ahorro que exige diez gestos al día se abandona en dos semanas. Los que funcionan son los que se instalan una vez y siguen trabajando solos.
Plan de ataque habitación por habitación
Este es el recorrido que hacemos siempre, en este orden, porque va de más a menos rentable.
Salón: el 60% del problema
Es donde se concentra casi todo. Televisor, descodificador, barra de sonido o home cinema, consola, reproductor multimedia, a veces un amplificador. Entre todos suelen sumar de 10 a 25 W permanentes. La solución es una sola: una regleta con interruptor que agrupe todo lo que se usa a la vez. Un interruptor, un gesto, cero vatios. Deja fuera de esa regleta el router y cualquier equipo que grabe.
Antes de comprar nada, entra en los ajustes del televisor y desactiva el arranque rápido si no lo necesitas. Tardarás cuatro segundos más en encenderlo y bajarás su espera al mínimo. Lo mismo con el asistente de voz si no lo usas.
Despacho o rincón de trabajo
Ordenador de sobremesa, monitor, impresora, hub USB, altavoces, cargadores. Aquí hay dos jugadas. La primera, usar el interruptor trasero de la fuente de alimentación del sobremesa cuando no vayas a usarlo en días; deja el equipo a cero de verdad. La segunda, sacar la impresora de la corriente permanente: es de las que más gasta sin hacer nada, y encenderla treinta segundos antes de imprimir no cuesta trabajo. Si la usas en red y necesitas que esté disponible, al menos revisa el temporizador de apagado automático en sus ajustes.
Cocina
Microondas, horno, cafetera, pequeño electrodoméstico con display. El microondas es el caso de libro: su reloj puede costar más al año que todo lo que calientas con él. Si el enchufe queda accesible, un enchufe con interruptor manual de dos euros resuelve el asunto. Con el horno suele ser inviable porque va conectado directamente a su propia línea, y ahí no hay que forzar nada.
La cafetera de cápsulas con calentamiento rápido merece una mirada: algunas mantienen el bloque térmico templado durante horas y eso ya no es standby, es consumo activo.
Dormitorios
Cargadores, despertadores, televisores secundarios, cepillos eléctricos, marcos digitales. Individualmente son valores bajos, pero se acumulan por número. La regla práctica: cárgalo y quítalo. Un móvil no necesita estar en el cargador ocho horas.
Trastero, garaje y terraza
Aquí es donde aparecen las sorpresas gordas: arcones congeladores medio vacíos, deshumidificadores olvidados, calentadores de piscina, bombas, radiadores de bajo consumo enchufados desde el invierno pasado. Nada de esto es consumo fantasma, es consumo real ignorado, y suele valer más euros que todo lo anterior junto.
Resumen del plan
- Agrupa y corta: regletas con interruptor en salón y despacho.
- Desactiva funciones que no usas: arranque rápido, asistente de voz, encendido remoto, wifi de la impresora si imprimes por cable.
- Programa lo programable: apagado automático en impresoras, consolas y televisores.
- Compra pensando en el standby: cuando renueves un aparato, mira el consumo en espera declarado en la ficha. Es un dato que los fabricantes deben publicar.
- No toques lo que protege algo: nevera, alarma, caldera, equipos médicos.
Regletas, temporizadores y enchufes inteligentes
Tres soluciones para el mismo problema, con perfiles distintos.
| Solución | Precio orientativo | Consumo propio | Cuándo compensa | Inconveniente |
|---|---|---|---|---|
| Regleta con interruptor | 8 - 20 € | Cero | Grupos de aparatos que se usan juntos: salón, despacho | Hay que pulsarla; conviene que quede accesible |
| Enchufe con interruptor individual | 2 - 6 € | Cero | Aparatos sueltos: microondas, cafetera, cargador de base | Solo sirve para un aparato |
| Temporizador mecánico o digital | 7 - 18 € | Casi cero el mecánico; muy poco el digital | Consumos con horario fijo y predecible | No se adapta a cambios de rutina |
| Enchufe inteligente wifi | 10 - 25 € | 1 - 2 W permanentes | Cargas de más de 5 W que quieras además medir o automatizar | Él mismo consume; depende de la nube del fabricante |
| Regleta maestro-esclavo | 15 - 35 € | Alrededor de 1 W | Ordenador con periféricos, televisor con equipo asociado | Necesita que el aparato maestro tenga apagado real |
La conclusión que más sorprende a la gente: el enchufe inteligente puede ser antieconómico. Mantiene su wifi encendida y gasta uno o dos vatios de forma permanente, de modo que si lo pones a controlar un cargador de móvil de 0,2 W estás gastando diez veces más de lo que ahorras. Tiene sentido cuando la carga que corta es sustancial, cuando quieres medir para decidir, o cuando el valor añadido es la automatización y no el ahorro. Para el mueble del salón, una regleta de interruptor gana por goleada: cuesta la mitad, no consume nada y no depende de que funcione el servidor de nadie.
La regleta maestro-esclavo es una idea elegante: detecta que el aparato principal se apaga y corta la corriente a los enchufes secundarios. Funciona bien con un ordenador y sus periféricos. Falla cuando el aparato maestro no tiene un apagado de verdad, que es justo lo que pasa con muchos televisores modernos.
Qué dice la normativa europea de ecodiseño
El consumo en espera está regulado en la Unión Europea desde hace más de quince años a través de la normativa de ecodiseño, que fija topes máximos de potencia en los modos apagado, espera y espera en red para los productos que se ponen en el mercado. El marco original fue el Reglamento (CE) 1275/2008, revisado después para incorporar precisamente los equipos conectados a red, y actualizado más adelante para apretar los límites y ampliar las categorías cubiertas.
Los órdenes de magnitud, sin entrar en el número exacto de cada categoría porque varía y conviene mirar el texto vigente en EUR-Lex, son estos: del orden de medio vatio para el modo apagado y la espera simple, en torno a un vatio cuando hay visualización de información, y varios vatios cuando el equipo mantiene la conexión de red activa. Los equipos de alta disponibilidad de red, como routers y equipos de conectividad, tienen límites más generosos por su función.
Tres matices que explican por qué la normativa no ha resuelto el problema en tu casa:
- Solo aplica a lo que se pone en el mercado a partir de su entrada en vigor. Los aparatos que ya tenías siguen gastando lo que gastaban.
- Los límites para la espera en red son mucho más laxos, y hoy casi todo lleva conectividad. La ganancia de eficiencia se compensa con funciones nuevas.
- El límite se aplica por aparato, no por vivienda. Veinte aparatos cumpliendo cada uno su tope pueden sumar un suelo apreciable.
Lo aprovechable de todo esto para ti es que los fabricantes están obligados a declarar el consumo en espera en la documentación del producto. Cuando compares dos modelos, ese dato aparece en la ficha técnica y en la información de producto. Es un criterio de compra tan legítimo como el precio.
Coste anual por perfil de hogar
Para cerrar el círculo económico, tres escenarios completos con la cuenta hecha. Recuerda que el precio de referencia es 0,20 €/kWh y que puedes reescalar con el tuyo.
| Escenario | Aparatos permanentes principales | Vatios estimados | kWh/año | Coste anual | Ahorro realista tras el plan |
|---|---|---|---|---|---|
| Piso pequeño, pareja sin televisión de operador | Televisor, router, portátiles, microondas | 12 | 105 | 21 € | 8 - 12 € |
| Familia estándar | Dos televisores, descodificador, barra de sonido, consola, impresora, router, microondas | 32 | 280 | 56 € | 25 - 35 € |
| Casa grande con domótica | Lo anterior más alarma, cámaras, altavoces inteligentes, aire acondicionado, sobremesa, robot aspirador | 55 | 482 | 96 € | 30 - 45 € |
Nota importante sobre la columna de ahorro: nunca se elimina el cien por cien. Alarma, router, frigorífico y equipos con función de protección se quedan encendidos, y eso está bien. Un objetivo razonable es recortar entre la mitad y dos tercios del suelo de consumo evitable. En la práctica, hablamos de una cifra que se mueve entre los diez y los cuarenta y cinco euros anuales según la casa, conseguida con una inversión de veinte o treinta euros en regletas que se recupera en el primer año y sigue rindiendo después.
Standby, potencia y tarifa: en qué orden atacar
Conviene poner el consumo fantasma en su sitio dentro del conjunto de la factura, porque hay palancas que mueven más dinero y cuestan menos esfuerzo.
| Palanca | Esfuerzo | Coste | Impacto anual orientativo | Prioridad |
|---|---|---|---|---|
| Ajustar la potencia contratada a la que realmente necesitas | Una gestión con la comercializadora | Puede tener coste administrativo | Decenas de euros, y es fijo todos los meses | Primera |
| Revisar tarifa y comercializadora | Una tarde de comparación | Cero | Variable, a menudo la palanca más grande | Segunda |
| Desplazar consumos a las horas más baratas | Cambio de hábitos, programadores | Bajo | Depende de tu tarifa y de cuánto puedas mover | Tercera |
| Eliminar el consumo fantasma | Una tarde, una vez | 20 - 30 € en regletas | 10 - 45 €, recurrente y para siempre | Cuarta, pero se hace y se olvida |
| Sustituir electrodomésticos por otros más eficientes | Compra e instalación | Alto | Alto a largo plazo | Cuando toque renovar, no antes |
La lectura práctica: si solo vas a hacer una cosa este mes, revisa la potencia contratada y la tarifa, porque suelen mover más euros. Pero el standby tiene una virtud que las otras palancas no tienen: se resuelve una vez y no hay que volver a pensarlo. Compara antes de decidir con nuestro comparador de tarifas de luz y repasa las diferencias entre PVPC y tarifa fija.
Mitos que circulan sobre el consumo fantasma
«Desenchufar los cargadores ahorra mucho»
Es el mito número uno y el más inofensivo, porque el gesto no hace daño. Pero ordena mal las prioridades: mientras la gente persigue cargadores de décimas de vatio, el descodificador del salón gasta treinta veces más sin que nadie lo mire. Desenchufa los cargadores si quieres, y pon la regleta al mueble de la televisión sí o sí.
«El piloto rojo indica cuánto consume»
No hay relación. Un LED de señalización consume una fracción minúscula de vatio. Lo que gasta es la electrónica que hay detrás. Hay aparatos sin ningún piloto encendido que consumen varios vatios manteniendo su conexión de red, y aparatos con piloto que están por debajo de medio vatio.
«Apagar y encender gasta más que dejarlo en espera»
Esto es cierto para motores grandes con arranques exigentes y para ciertos procesos industriales, no para la electrónica doméstica. Un televisor, un ordenador o una impresora no tienen ningún pico de arranque que compense horas de espera. En equipos con precalentamiento, como algunas impresoras láser o cafeteras, el arranque sí cuesta algo, pero sigue sin compensar tenerlas calientes todo el día.
«Con la casa vacía en vacaciones no gasto nada»
Gastas exactamente tu suelo permanente, multiplicado por los días que estés fuera. Es el mejor momento del año para ahorrar: antes de irte, corta las regletas, desconecta el termo eléctrico y deja solo frigorífico, alarma y lo que proteja la instalación.
«Un enchufe inteligente siempre ahorra»
Ya lo hemos visto: consume uno o dos vatios él mismo. Puesto en el sitio equivocado, gasta más de lo que corta.
«Los aparatos nuevos ya no tienen consumo fantasma»
Tienen menos consumo en espera simple y, con frecuencia, más en espera en red. Un frigorífico conectado, un lavavajillas con app y un horno con wifi mantienen electrónica despierta que los modelos antiguos no tenían.
Ayudas: qué hay y qué no
No existe ninguna ayuda pública específica para eliminar el consumo en espera, y no debería sorprender: la solución cuesta veinte euros en regletas. Lo que sí existe son programas de eficiencia energética y rehabilitación gestionados por las comunidades autónomas, que en algunas convocatorias contemplan la sustitución de electrodomésticos antiguos por otros de mayor eficiencia. Las condiciones, los plazos y los importes cambian por comunidad y por convocatoria, así que la única recomendación sensata es consultar la convocatoria vigente en el organismo de energía de tu comunidad antes de comprar nada, porque muchas ayudas exigen no haber iniciado la actuación antes de solicitarlas. Algunos ayuntamientos también aplican bonificaciones sobre impuestos municipales por actuaciones de eficiencia, con requisitos propios.
Una aclaración que hace falta porque se repite mucho en foros y en artículos mal documentados: el Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica, destinado a la compra de vehículos eléctricos y a la instalación de puntos de recarga. No financia electrodomésticos, ni bombas de calor, ni aerotermia, ni nada relacionado con el consumo en espera de tus aparatos. Si alguien te lo ofrece para eso, está confundido o te está vendiendo algo.
Y una nota fiscal para quien vaya a hacer obra o instalación con factura: el tipo impositivo aplicable depende del territorio. En Canarias se aplica IGIC en lugar de IVA, y en Ceuta y Melilla el IPSI, así que cualquier presupuesto que copie los tipos peninsulares hay que revisarlo.
El impacto ambiental, en su justa medida
El argumento ambiental es real, pero conviene manejarlo con proporción para no perder credibilidad. Los kilovatios hora que no consumes son kilovatios hora que no hay que generar, y en un sistema eléctrico donde parte de la generación sigue siendo térmica, eso se traduce en emisiones evitadas. La cifra concreta depende del mix eléctrico de cada momento, que varía hora a hora según cuánto viento, sol e hidráulica haya disponibles, y que puedes consultar en los datos públicos del operador del sistema.
Puesto en escala: los 300 kWh anuales que puede gastar el standby de una familia son del orden del consumo de un frigorífico eficiente durante un año entero. No es una catástrofe planetaria y tampoco es despreciable. Lo interesante es que se trata de una reducción sin renuncia: no dejas de ver la televisión, no pasas frío, no cambias de coche. Simplemente dejas de pagar por electricidad que no usa nadie.
Hay además un efecto de escala colectivo. Multiplicado por millones de hogares, el consumo en espera representa una parte de la demanda eléctrica que existe las veinticuatro horas y que, por su naturaleza constante, se cubre con generación de base. Reducirla no es un gesto simbólico, aunque el impacto de una vivienda individual sea pequeño.
Qué hacer si tu consumo fantasma es alto
Si has medido y el resultado está por encima de lo que esperabas, sigue este orden:
- Descarta que sea consumo activo disfrazado. Con más de 60-70 W de suelo, lo más probable es que haya un aparato trabajando: termo, bomba, deshumidificador, congelador auxiliar, calefactor con termostato averiado.
- Haz inventario por circuitos. Baja los magnetotérmicos del cuadro uno a uno mirando el contador. Localizarás la zona culpable en diez minutos sin desmontar nada. Si no te sientes cómodo con el cuadro eléctrico, no lo fuerces y llama a un instalador.
- Mide los sospechosos con el medidor enchufable, durante veinticuatro horas cada uno.
- Agrupa y corta lo que hayas identificado, con regletas de interruptor.
- Vuelve a medir el suelo una semana después para verificar que el cambio se nota. Si no se nota, el problema estaba en otro sitio.
- Consulta con un profesional si sospechas de una avería, de una derivación a tierra o de un contador que no cuadra. Una fuga de corriente no es un problema de ahorro, es un problema de seguridad.
Preguntas frecuentes sobre el consumo fantasma de los electrodomésticos
¿Qué es exactamente el consumo fantasma?
Es la electricidad que gastan los aparatos mientras están apagados o en espera pero siguen enchufados a la red. Alimenta el receptor del mando, el reloj del display, la memoria de configuración y, en los equipos conectados, la tarjeta de red que mantiene el aparato localizable. El contador la registra igual que cualquier otro kilovatio hora.
¿Cuánto cuesta el consumo fantasma al año en España?
Depende de cuántos aparatos permanentes tengas. Un vatio encendido todo el año son 8,76 kWh; a un precio final de referencia de 0,20 €/kWh eso es 1,75 € al año por vatio. Un hogar que mantenga entre 15 y 50 W permanentes gasta aproximadamente entre 26 y 88 € anuales. La única forma de saber tu cifra es medirla.
¿Qué aparatos consumen más en standby?
Los descodificadores de televisión del operador, los equipos de sonido y home cinema, los ordenadores de sobremesa, las impresoras láser y cualquier aparato con pantalla permanente o conexión de red siempre activa. Los cargadores de móvil vacíos, que es lo que todo el mundo desenchufa, están entre los que menos gastan.
¿Es verdad que un cargador enchufado sin móvil gasta mucho?
No. Un cargador moderno sin nada conectado consume del orden de décimas de vatio. Diez cargadores olvidados un año entero suelen costar menos que un café. Desenchúfalos por seguridad y orden, no esperando un ahorro grande en la factura.
¿Puedo desenchufar el router por la noche para ahorrar?
Puedes, pero el ahorro es pequeño y el coste en comodidad suele ser alto: pierdes llamadas por VoIP, alarmas conectadas, actualizaciones nocturnas y domótica. Un router de fibra ronda unos pocos vatios y no está en espera, está trabajando. Si teletrabajas o tienes servicios que dependen de él, déjalo.
¿Qué aparatos no debo desenchufar nunca?
Frigorífico y congelador, alarmas y detectores conectados, equipos médicos domiciliarios, calderas y termostatos que protegen la instalación del hielo, grabadores de vídeo y cualquier aparato que el fabricante indique que debe permanecer alimentado. Cortar la corriente a estos equipos no ahorra: crea un problema.
¿Sirven de algo las regletas con interruptor?
Sí, y son la solución más barata y fiable. Agrupan varios aparatos que siempre se usan juntos y los dejan a cero con un solo gesto. Elige regletas con marcado CE, cable de tierra y protección contra sobretensiones si vas a colgar de ellas equipos caros.
¿Un enchufe inteligente ahorra o consume?
Las dos cosas. Corta el consumo del aparato que controla, pero él mismo mantiene su wifi encendida y gasta del orden de uno o dos vatios. Compensa cuando controla algo que gasta bastante más que eso, o cuando además te sirve para medir. Ponerle un enchufe inteligente a un cargador de móvil es perder dinero.
¿Cómo mido el consumo fantasma de mi casa sin comprar nada?
Apaga todo lo que puedas apagar por la noche, mira el contador digital antes de acostarte y al levantarte, y divide los kilovatios hora consumidos entre las horas transcurridas. El resultado en kilovatios, multiplicado por mil, son los vatios que tu casa mantiene de forma permanente. Descuenta mentalmente el frigorífico.
¿La normativa europea no limita ya el consumo en espera?
Sí. El ecodiseño europeo regula los modos apagado, espera y espera en red, y los topes se han ido apretando con los años. El problema es doble: los límites son más laxos para los equipos conectados a red, y en una casa conviven aparatos de muchas generaciones distintas, incluidos los anteriores a esas exigencias.
¿Merece más la pena atacar el standby o revisar la tarifa y la potencia?
Primero la potencia contratada y la tarifa, porque suelen mover más euros y se arreglan con una gestión. Después el standby, que es dinero recurrente y se elimina casi gratis con dos regletas. No compiten entre sí: se suman.
¿Hay alguna ayuda pública para eliminar el consumo fantasma?
No existe una ayuda específica para el standby. Hay programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética que financian sustituir electrodomésticos antiguos por otros más eficientes, con condiciones que cambian por comunidad y convocatoria. Conviene comprobar la convocatoria vigente antes de comprar nada. El Plan MOVES III no aplica aquí: es un programa de movilidad eléctrica.
Conclusión
El consumo fantasma es uno de los pocos gastos de una casa que puedes reducir sin renunciar a nada y sin gastar apenas dinero. La cifra no va a cambiarte la vida: entre diez y cuarenta y cinco euros al año en la mayoría de hogares, dependiendo de cuánta electrónica tengas enchufada. Pero es dinero recurrente, se consigue con una inversión que se recupera el primer año, y el ejercicio de medirlo suele destapar consumos ocultos que valen bastante más que el propio standby.
Quédate con tres ideas. La primera, que cada vatio permanente cuesta unos 1,75 € al año con un precio final de 0,20 €/kWh, y que esa regla te permite valorar cualquier aparato en diez segundos. La segunda, que el problema está en el mueble del salón y en el despacho, no en los cargadores. La tercera, que la solución buena es la que se instala una vez y trabaja sola: una regleta con interruptor gana a cualquier sistema que exija disciplina diaria.
Y si después de medir te sale una cifra desproporcionada, no persigas el standby: busca el aparato averiado. Ahí está el dinero de verdad. Descubre mas en nuestro articulo sobre alternativas baratas para el ahorro energético en tu hogar.
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