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Aerotermia y climatización eficiente

Aerotermia: precio de instalación y cómo leer un presupuesto

Publicado el 12 de marzo de 2025 · Actualizado el 22 de agosto de 2026 Equipo EnergíaBarata 22 min de lectura

Respuesta corta: el precio de instalar aerotermia no es una tarifa, es la suma de seis partidas —equipo y acumulador de agua caliente, emisores, circuito hidráulico, obra, adecuación eléctrica y legalización—, y cada una puede multiplicarse o desaparecer según cómo esté tu vivienda. Por eso dos presupuestos para casas del mismo tamaño pueden separarse en miles de euros sin que ninguno esté inflado. Lo que de verdad te ahorra dinero no es memorizar una cifra, sino saber qué partidas te van a cobrar, cuáles puedes evitar y cómo pedir tres ofertas que se puedan comparar línea a línea.

La aerotermia se ha ganado su sitio como alternativa a la caldera de gas y al gasóleo. Una bomba de calor aire-agua aprovecha la energía térmica que ya está en el aire exterior, la concentra con un compresor y la entrega al circuito de agua que alimenta el suelo radiante, los fancoils o los radiadores. En la misma máquina caben la calefacción de invierno, el agua caliente sanitaria de todo el año y, si el equipo es reversible y los emisores acompañan, la refrigeración de verano. Esa es la parte fácil de entender. La parte difícil, y la que decide si la inversión sale bien o mal, es el presupuesto: qué te están cobrando, por qué, y qué pasa cuando dos instaladores miran la misma casa y ven proyectos distintos.

Esta guía va de eso. No vas a encontrar aquí una tabla de tarifas que puedas llevar al instalador como si fuera un precio oficial, porque esa tabla no existe y quien la publica te está ayudando a negociar mal. Vas a encontrar el desglose de lo que compone el coste, las preguntas que separan una oferta seria de una comercial, cómo interpretar el COP y el SCOP sin dejarte impresionar por el folleto, cómo calcular tu propio ahorro con tus facturas y qué ayudas existen realmente en España para una bomba de calor. Empezando por una que no existe y que sigue apareciendo en presupuestos y en webs del sector.

Antes de nada: el Plan MOVES III no financia la aerotermia

Es el bulo más extendido del sector y conviene desactivarlo antes de hablar de dinero. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: está pensado para la compra de vehículos eléctricos y de pila de combustible y para la instalación de puntos de recarga. No cubre bombas de calor, no cubre aerotermia y no cubre climatización. Si ves un presupuesto donde aparece una columna "tras MOVES" restando miles de euros a la aerotermia, o una web que promete un importe fijo por bomba aerotérmica con ese nombre, esa cifra no tiene respaldo. El riesgo no es solo teórico: falsea el precio final y, con él, el plazo de amortización que te enseñan para cerrar la venta.

Lo que sí existe para una bomba de calor en España va por otras vías, y todas comparten una característica que hay que tener muy presente: dependen de que haya convocatoria abierta en el momento de tu obra, de requisitos técnicos concretos y, casi siempre, de que la solicitud se presente antes de empezar. Las principales son los programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética financiados con fondos europeos, las bonificaciones potestativas del IBI y del ICIO que algunos ayuntamientos aprueban en sus ordenanzas para instalaciones que aprovechan energía renovable, y la deducción en el IRPF por obras que mejoran la eficiencia energética de la vivienda, que exige certificados energéticos antes y después de la intervención.

No vamos a darte porcentajes ni importes de ninguna de ellas, y desconfía de quien lo haga sin citar la convocatoria concreta con su fecha: cambian de un año a otro, de una comunidad a otra y hasta de un municipio a otro, y una cifra copiada de una convocatoria cerrada es peor que ninguna cifra. Comprueba siempre el estado real en la sede electrónica de tu comunidad autónoma y en la web del IDAE antes de contar con un solo euro de ayuda, y no inicies la obra hasta saber si eso te deja fuera. Una ayuda concedida es un papel con número de expediente; todo lo demás es una expectativa.

Ninguna ayuda debería aparecer restada en la primera página de un presupuesto. Si el instalador ya ha descontado una subvención que todavía no has solicitado, no te está haciendo un descuento: te está enseñando un precio que no vas a pagar.

Qué es la aerotermia y cómo funciona

La aerotermia es un sistema de climatización basado en una bomba de calor aire-agua. El principio termodinámico es sencillo: extraer la energía térmica que contiene el aire exterior, incluso cuando hace frío, y trasladarla al interior de la vivienda. Un refrigerante recorre un ciclo cerrado de evaporación, compresión, condensación y expansión. En el evaporador de la unidad exterior el refrigerante absorbe calor del aire y cambia de estado; el compresor eleva su presión y con ella su temperatura; en el condensador cede ese calor al circuito de agua de la casa; y la válvula de expansión lo devuelve a las condiciones de partida para volver a empezar.

La consecuencia práctica es que el equipo no fabrica calor quemando nada: lo transporta. Por eso puede entregar varios kilovatios térmicos por cada kilovatio eléctrico consumido, algo que ninguna caldera de combustión puede hacer, porque una caldera está topada por la energía que contiene el combustible. También por eso la aerotermia figura como aprovechamiento de energía renovable en la normativa europea: el calor del aire ambiente cuenta como fuente renovable, y esa es la razón de que aparezca en los cálculos del Código Técnico de la Edificación para obra nueva.

Aire-agua, aire-aire y sistemas híbridos

Cuando se habla de aerotermia en el contexto de sustituir una caldera se habla casi siempre de una bomba de calor aire-agua: capta del aire y entrega a un circuito de agua. Es la que permite reaprovechar suelo radiante o radiadores y producir agua caliente sanitaria en un acumulador. Una bomba aire-aire es, en esencia, el aire acondicionado por conductos o por split: climatiza bien y suele salir más barata, pero no da agua caliente sanitaria ni sirve para alimentar emisores de agua. Y los sistemas híbridos combinan bomba de calor con una caldera que entra solo cuando las condiciones exteriores hunden el rendimiento; tienen sentido en rehabilitaciones difíciles y en climas fríos, pero suman dos mantenimientos y dos suministros.

Monobloc y bibloc: por qué cambia el precio

En un equipo monobloc todo el circuito frigorífico va sellado de fábrica en la unidad exterior, y lo que entra en casa es agua. Simplifica el montaje, evita manipular refrigerante en obra y permite usar con más comodidad refrigerantes naturales inflamables, pero obliga a proteger las tuberías de agua contra la congelación en zonas frías. En un equipo bibloc o split el circuito de refrigerante se reparte entre unidad exterior e interior, lo que exige que quien haga la conexión esté certificado para manipular gases fluorados. Ninguna de las dos arquitecturas es mejor en abstracto: cambian la mano de obra, el recorrido de tuberías y los condicionantes de ubicación, y por tanto cambian el presupuesto.

El agua caliente sanitaria manda más de lo que parece

Mucha gente decide la aerotermia pensando solo en calefacción y luego descubre que la partida que más condiciona la instalación es el agua caliente. El acumulador ocupa espacio, hay que decidir su volumen en función del número de personas y de los picos de consumo, y la temperatura de acumulación tira del rendimiento hacia abajo porque exige una impulsión bastante más alta que la calefacción. Además, la prevención de la legionela en instalaciones de agua caliente obliga a contemplar ciclos térmicos periódicos, que consumen. Un presupuesto que no diga qué acumulador monta, de qué volumen y con qué protección, está incompleto.

Qué compone realmente el precio de instalación

Aquí está el corazón del asunto. Cuando alguien pregunta "cuánto cuesta la aerotermia" está preguntando por una cifra que en realidad es una suma de seis bloques bastante independientes entre sí. Entender esos bloques es lo que te permite mirar dos presupuestos y ver por qué uno vale más: casi nunca es porque uno tenga mejor máquina, y casi siempre es porque uno incluye trabajos que el otro deja fuera del alcance para parecer más barato.

Partida Qué incluye Qué la dispara
Equipo y acumulador Unidad exterior, unidad interior o hidrokit, depósito de ACS, control y termostatos Potencia mal calculada, acumulador sobredimensionado, gama alta sin necesidad
Emisores Suelo radiante, fancoils o radiadores de baja temperatura y sus válvulas Poner suelo radiante donde no lo había: es obra, cota de pavimento y tiempo
Circuito hidráulico Tuberías, colectores, bomba de circulación, vaso de expansión, depósito de inercia, valvulería Distancias largas entre unidad exterior y sala técnica, zonificación con muchos circuitos
Obra civil Bancada, pasos de tubería, rozas, desmontaje de la caldera, remates y pintura Unidad exterior en cubierta, fachadas protegidas, comunidades con permisos
Electricidad Circuito dedicado, protecciones, cuadro, cableado de control Ampliación de potencia contratada y cuadros antiguos que hay que renovar
Legalización y puesta en marcha Certificado de instalación térmica, documentación, arranque y ajuste de curvas Trámites autonómicos, boletín eléctrico nuevo, visitas de ajuste posteriores

No incluimos importes a propósito: el peso de cada partida cambia tanto de una vivienda a otra que una tabla de precios generaría más confusión que ayuda. Pide que tu presupuesto separe estas seis líneas.

Si quieres una idea de magnitud antes de descolgar el teléfono, quédate con esto y trátalo como lo que es, una banda orientativa muy amplia y no una tarifa: sustituir solo el agua caliente sanitaria con una bomba de calor compacta es el escenario más económico y se mueve en el orden de unos pocos miles de euros; una vivienda que ya tiene suelo radiante y solo cambia el generador se queda en la parte baja-media; y un chalet donde hay que crear la red de emisores desde cero, mover la acometida eléctrica y hacer obra en varias plantas se va con facilidad a cifras de cinco dígitos holgados. Tu caso puede quedar fuera de esa horquilla por arriba o por abajo, y eso no significa que te estén engañando.

La potencia: donde empieza todo lo demás

La potencia del equipo debería salir de un cálculo de cargas térmicas de tu vivienda: superficie útil, orientación, calidad de los cerramientos, ventanas, ventilación, zona climática y temperatura exterior de diseño. Un instalador que te da una potencia por metro cuadrado por teléfono está estimando, y en aerotermia estimar caro sale caro dos veces. Un equipo sobredimensionado no solo cuesta más de comprar: arranca y para continuamente en las medias estaciones, y ese ciclado corto castiga el compresor y hunde el rendimiento estacional. Uno pequeño tira de resistencia eléctrica de apoyo en los días fríos y dispara la factura justo cuando más la miras.

Dónde va la unidad exterior

Parece un detalle y es una partida entera. La unidad exterior necesita aire libre alrededor, una bancada estable, un desagüe para el agua de desescarche y una distancia razonable al punto donde está el resto del sistema. Colocarla en un patio de luces de una comunidad puede requerir autorización; ponerla en cubierta añade medios de elevación y recorrido de tuberías; pegarla a la ventana del dormitorio del vecino añade un problema de ruido que acabarás pagando. Pregunta siempre por el nivel de potencia sonora declarado del equipo y por el modo de funcionamiento reducido nocturno, y comprueba la ordenanza municipal de ruidos antes de decidir la ubicación.

Impuestos: y ojo si estás en Canarias

En determinadas obras de renovación en vivienda puede aplicarse el tipo reducido de IVA si se cumplen los requisitos del artículo 91 de la Ley del IVA, entre ellos un límite al peso del material aportado sobre el total de la obra. Que aplique o no depende del alcance real de tu intervención, así que pide al instalador que indique en el presupuesto el tipo que va a repercutir y por qué. Y una advertencia que se cuela en casi todas las guías escritas desde la península: en Canarias no se aplica IVA sino IGIC, con sus propios tipos, de modo que cualquier presupuesto o comparativa con "IVA reducido de obra" es una plantilla peninsular que no encaja con tu caso. En Ceuta y Melilla el impuesto aplicable tampoco es el IVA.

Cómo pedir tres presupuestos que se puedan comparar

El error clásico es pedir tres presupuestos "de aerotermia" y recibir tres proyectos distintos. Uno incluye suelo radiante, otro reutiliza radiadores, el tercero deja la electricidad fuera del alcance. Después se comparan las cifras finales, se elige la más baja y aparecen los extras. La solución es tan aburrida como eficaz: define tú el alcance por escrito y pásaselo idéntico a los tres. Diez líneas bastan.

El pliego mínimo que debes enviar a los tres

  • Superficie útil a climatizar, número de estancias y plantas, y año aproximado de construcción o de la última reforma de aislamiento.
  • Sistema de calefacción actual, con marca del generador y tipo de emisores existentes.
  • Número de personas en la vivienda y hábitos de agua caliente (duchas por día, si hay bañera, si hay picos simultáneos).
  • Si quieres refrigeración o solo calor y agua caliente.
  • Ubicación propuesta para la unidad exterior y para el acumulador, con fotos.
  • Potencia eléctrica que tienes contratada y una foto del cuadro.
  • Petición expresa de que el presupuesto separe las seis partidas de la tabla anterior.
  • Petición del cálculo de cargas térmicas y de la temperatura de impulsión de diseño prevista.
  • Petición del SCOP declarado del equipo propuesto para tu zona climática y para esa temperatura de impulsión.
  • Plazo de ejecución, condiciones de pago y qué garantía cubre el equipo y qué garantía cubre el montaje.

Las cinco preguntas que separan al técnico del comercial

Cuando el instalador venga a ver la casa, hazle estas preguntas y escucha menos la respuesta que la seguridad con que la da. Primera: ¿a qué temperatura de impulsión vas a diseñar y por qué? Segunda: ¿has calculado si mis emisores actuales dan la potencia necesaria a esa temperatura? Tercera: ¿qué pasa el día más frío del año, entra resistencia de apoyo y cuánta? Cuarta: ¿qué volumen de inercia lleva el sistema y cómo evitas el ciclado corto? Quinta: ¿quién viene a ajustar las curvas de calefacción cuando entre el frío de verdad, y está incluido? Un profesional serio responde con números de tu casa. Un comercial responde con la marca del equipo.

Señales de alarma en un presupuesto

Hay banderas rojas que se ven sin ser técnico. Un precio cerrado dado por teléfono sin haber pisado la vivienda. Una ayuda ya descontada del total. Un porcentaje de ahorro garantizado por escrito, que nadie puede garantizar porque depende de cómo uses la casa. Una sola línea de "instalación completa llave en mano" sin desglose. La ausencia de marca y modelo concreto del equipo, con un genérico "bomba de calor de 10 kW". Un anticipo desproporcionado antes de que llegue el material. Y la promesa de refrigerar la casa con los radiadores existentes, que sencillamente no es posible.

En aerotermia el precio importa menos que el diseño. Una máquina buena mal dimensionada y con la impulsión alta rinde peor que una máquina normal bien calculada, y esa diferencia la vas a pagar todos los inviernos durante quince años.

COP y SCOP: cómo leer el rendimiento sin que te lo cuenten

El COP (coeficiente de rendimiento) es el cociente entre la energía térmica entregada y la energía eléctrica consumida en un punto de funcionamiento concreto. Un COP de 4 significa que en ese instante y en esas condiciones el equipo entrega cuatro unidades de calor por cada una de electricidad. El problema del COP es que se mide en condiciones normalizadas y los folletos suelen destacar el valor del punto más favorable: temperatura exterior benigna y agua de impulsión baja. Ese número existe, es real, y no describe tu invierno.

El SCOP (coeficiente de rendimiento estacional) sí se acerca. Se calcula según la norma EN 14825 promediando el comportamiento del equipo a lo largo de toda una temporada de calefacción, con distintos escalones de temperatura exterior y su frecuencia. Y aquí está el detalle que casi nadie mira: el SCOP se declara para una zona climática —media, más cálida o más fría— y para una aplicación de baja o media temperatura. Un SCOP declarado para clima medio y baja temperatura no es comparable con otro declarado para clima frío y media temperatura. Cuando pidas presupuestos, exige el SCOP en las condiciones de tu proyecto, no el titular del catálogo.

Las tres variables que mueven tu rendimiento real

La primera es la temperatura de impulsión, es decir, a cuántos grados sale el agua hacia los emisores. Es la palanca más poderosa que tienes: cuanto más baja, mejor rinde la bomba de calor, y por eso el suelo radiante y la aerotermia se llevan tan bien. La segunda es la temperatura exterior, que no controlas pero sí condiciona la elección del equipo y del clima de referencia. La tercera es el aislamiento y la hermeticidad de la vivienda: cuanto menos calor pierdas, menos potencia necesitas, más baja puedes poner la impulsión y menos horas trabaja el compresor. Invertir en carpinterías y aislamiento antes que en una máquina más grande suele ser mejor negocio.

La etiqueta energética y qué mirar en ella

Los equipos de calefacción de uso doméstico llevan etiqueta energética europea con su clase de eficiencia estacional. Es útil como filtro rápido, pero conviene saber que la clase puede mostrarse por separado para aplicación de baja y de media temperatura, y que un mismo aparato luce mejor en la primera. Junto a la etiqueta, la ficha técnica del fabricante trae las tablas de rendimiento por punto de funcionamiento, y ahí es donde se ve de verdad cómo se comporta el equipo cuando fuera hace frío y el agua tiene que salir caliente. Pide esa ficha; los fabricantes serios la publican.

Sobre marcas: qué comparar en lugar de creerte el COP del folleto

No vamos a publicar una tabla con el rendimiento de cada fabricante, porque los valores dependen del modelo exacto, de la potencia y de las condiciones de ensayo, y una lista de números sueltos junto a un logotipo es publicidad disfrazada de comparativa. Lo que sí puedes comparar con criterio propio es: el refrigerante que utiliza y sus implicaciones de futuro regulatorio y de seguridad, la capacidad de modulación del compresor inverter, el nivel sonoro declarado y si existe modo silencioso, el rango de trabajo en temperatura exterior y en temperatura máxima de impulsión, la calidad del control y la conectividad, y algo que se olvida hasta que se rompe algo: la red de servicio técnico y la disponibilidad de recambios en tu provincia. Un equipo excelente sin SAT cercano es un problema en diferido.

Sobre el refrigerante conviene una nota. La regulación europea de gases fluorados marca una senda de reducción progresiva de los refrigerantes con mayor potencial de calentamiento, lo que empuja al mercado hacia gases de menor impacto y hacia refrigerantes naturales como el propano. Estos últimos rinden bien a temperaturas de impulsión altas, lo que los hace interesantes en rehabilitación con radiadores, pero son inflamables y eso impone distancias de seguridad y condiciones de ubicación de la unidad exterior. No es un argumento para descartarlos: es una razón más para que quien te lo instale sepa lo que hace y lo justifique por escrito.

Cómo estimar tu ahorro con tus propias facturas

Los porcentajes de ahorro que circulan por internet no valen para tu casa, porque mezclan demandas, climas, tarifas y hábitos distintos. La buena noticia es que el cálculo lo puedes hacer tú en media hora con las facturas de un año completo, y sale un número mucho más defendible que cualquier titular. El método es este.

Paso Qué haces De dónde sale el dato
1 Suma los kWh de gas (o los litros de gasóleo) de doce meses seguidos Tus facturas; en gasóleo, los albaranes de repostaje
2 Multiplícalos por el rendimiento estacional estimado de tu caldera para obtener la demanda útil Ficha de la caldera; una caldera antigua rinde bastante menos que su valor nominal
3 Divide esa demanda útil entre el SCOP previsto para tu proyecto SCOP declarado que te ha dado el instalador para tu clima e impulsión
4 Multiplica el resultado por tu precio medio del kWh eléctrico con impuestos Tu factura de luz: energía, peajes, cargos, impuesto eléctrico e IVA
5 Resta los términos fijos y el mantenimiento del gas que dejas de pagar Término fijo mensual, revisión periódica obligatoria de la caldera
6 Suma los costes nuevos: posible ampliación de potencia eléctrica y mantenimiento de la bomba Oferta de tu comercializadora y presupuesto de mantenimiento del instalador

Haz el cálculo dos veces: una con el SCOP optimista y otra bajándolo de forma conservadora. Si el proyecto solo sale rentable con el escenario optimista, no está tan claro.

Dos avisos sobre este cálculo. El primero es que la tarifa eléctrica que contrates cambia el resultado tanto como el equipo: con discriminación horaria puedes desplazar la producción de agua caliente y parte de la carga térmica a las horas baratas usando la programación del control y la inercia del suelo radiante. Merece la pena revisar las horas más baratas de luz y comparar opciones para bajar la factura antes de cerrar el contrato. El segundo es que si vienes de gas natural o gasóleo, dar de baja el suministro tiene sus propios costes y a veces sus propias condiciones contractuales: infórmate antes de cortar nada.

Emisores: la decisión que más condiciona el resultado

Puedes cambiar de máquina dentro de quince años, pero los emisores se quedan. Y como la eficiencia de la bomba de calor depende de la temperatura del agua que tiene que entregar, el emisor decide cuánto vas a rendir. Esta es la comparación honesta, sin cifras de precio inventadas y con las temperaturas de diseño típicas que manejan los proyectos.

Emisor Impulsión típica ¿Refrigera? Cuándo encaja
Suelo radiante La más baja de todas Refresca, con control de humedad Obra nueva o reforma integral; el mejor rendimiento y el confort más uniforme
Fancoil Baja-media Sí, de forma efectiva Cuando quieres frío real sin conductos y no puedes levantar el suelo
Radiador de baja temperatura Media No Rehabilitación sin obra de suelo, sustituyendo radiadores existentes
Radiador tradicional de caldera Alta No Solo si el cálculo demuestra que dan la potencia a temperatura reducida

Las temperaturas se expresan de forma relativa a propósito: el valor exacto sale del cálculo de tu vivienda y de la superficie de emisión disponible en cada estancia.

Reaprovechar radiadores: cuándo sale bien

La opción de conservar los radiadores es la más tentadora porque ahorra obra, y a veces funciona. Sale bien cuando la vivienda tiene un aislamiento decente y los radiadores estaban sobredimensionados, algo bastante frecuente en instalaciones antiguas donde se montó "por si acaso". Sale mal cuando cada estancia va justa: al bajar la temperatura del agua, la potencia que entrega el radiador cae, y el resultado es una casa que no llega a temperatura los días fríos, un usuario que sube la consigna y una bomba de calor trabajando a impulsión alta con el rendimiento por los suelos. La comprobación estancia por estancia es barata comparada con equivocarse.

Zonificación: útil, pero con criterio

Zonificar permite tratar de forma distinta la zona de día y la de noche, o las plantas de un chalet. Añade válvulas, cabezales, termostatos y a veces un depósito de inercia para que el equipo no se quede sin caudal cuando se cierran circuitos. Es una mejora real de confort, pero cada zona suma coste y complejidad, y una zonificación excesiva en una vivienda pequeña acaba provocando ciclado corto. En sistemas de baja temperatura con mucha inercia, además, el control fino por estancia rinde menos de lo que la gente espera: el suelo radiante no responde en minutos.

Aerotermia y placas solares: cuándo se potencian de verdad

Combinar una bomba de calor con autoconsumo fotovoltaico es una idea sólida, con un matiz que casi nunca se explica: la coincidencia horaria. La fotovoltaica produce cuando hay sol, y la demanda de calefacción se concentra al amanecer y al caer la tarde, justo cuando la producción es escasa y el día es corto. Donde el encaje es natural es en el agua caliente sanitaria, que puedes programar a mediodía, y en la refrigeración de verano, que coincide punto por punto con las horas de máxima radiación. En calefacción, la inercia del suelo radiante ayuda a desplazar parte de la carga a las horas centrales, pero no obra milagros.

El orden correcto de decisiones también importa. Primero se ajusta la envolvente y el sistema de calor, porque cada kilovatio hora que no necesitas es el más barato de todos; después se dimensiona la fotovoltaica sobre el consumo resultante, que ya incluye la bomba de calor. Hacerlo al revés lleva a instalaciones solares sobredimensionadas que vierten a la red buena parte de lo que producen. Si estás en ese punto, echa un vistazo a la calculadora de amortización de placas solares y a la guía de energía solar para dimensionar con cabeza. Y si tienes o piensas tener vehículo eléctrico, incorpóralo al cálculo desde el principio: cambia el perfil de consumo por completo.

La instalación paso a paso y los plazos reales

Saber cómo transcurre la obra evita sorpresas y te permite detectar si alguien se está saltando pasos. El orden habitual es: visita técnica y cálculo de cargas; propuesta con equipo, emisores y alcance; aceptación y pedido de material, que es donde suelen aparecer los plazos de suministro más largos; desmontaje del sistema antiguo; obra civil y bancada de la unidad exterior; montaje hidráulico; montaje eléctrico y protecciones; conexión y carga o comprobación del circuito frigorífico según sea monobloc o bibloc; llenado, purgado y presurizado; puesta en marcha con configuración de curvas y parámetros; documentación y certificados; y una visita de ajuste posterior cuando entre el frío.

Sobre los plazos, sé realista: la parte de montaje en una vivienda que ya tiene emisores se resuelve en pocos días de trabajo, mientras que crear suelo radiante en toda una casa implica levantar pavimento, mortero, secado y reposición, y eso se mide en semanas. Si contratas en pleno otoño, súmale la cola del sector, que se concentra justo cuando todo el mundo descubre que su caldera falla. La época tranquila para negociar y para que el instalador pueda dedicarte tiempo suele ser primavera y principios de verano.

Trámites y normativa que te afectan

La instalación térmica se rige por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, que exige que la ejecute una empresa habilitada y que se emita el certificado correspondiente; el trámite concreto y su registro dependen de tu comunidad autónoma. Si hay manipulación de gases fluorados, quien la haga debe estar certificado conforme a la normativa europea de gases fluorados. En obra nueva y en rehabilitaciones de cierta entidad entra en juego el Código Técnico de la Edificación con sus exigencias de ahorro de energía. Y si tocas el cuadro o amplías potencia, aparece la normativa eléctrica de baja tensión con su boletín. Todo esto no lo tramitas tú, pero debe estar en el presupuesto y debe entregarse al final.

Mantenimiento, vida útil y costes recurrentes

Una de las ventajas reales frente a la caldera de gas es que desaparecen la combustión, la evacuación de humos y el riesgo asociado, junto con la revisión periódica obligatoria del aparato de gas. A cambio aparece un mantenimiento propio que conviene no descuidar: limpieza del intercambiador exterior y de la zona de aspiración, especialmente si hay hojas, polen o proximidad al mar; control de la presión y de la calidad del agua del circuito, porque las incrustaciones y la corrosión son la causa silenciosa de la mayoría de averías; purgado; revisión del vaso de expansión; comprobación de los parámetros del control y de la curva de calefacción, que suelen quedarse como los dejó el instalador el primer día; y verificación del ciclo de prevención de legionela en el acumulador.

En cuanto a duración, el elemento que marca el final de la vida útil suele ser el compresor, seguido de la electrónica de control. Los circuitos de suelo radiante y la red de tuberías duran mucho más que el generador, y esa es otra razón para invertir bien en emisores: cuando toque cambiar la máquina, todo lo demás sigue sirviendo. El entorno pesa: una unidad exterior en primera línea de costa sufre corrosión salina y pide tratamiento anticorrosivo y limpiezas más frecuentes que la misma máquina en el interior peninsular.

Garantías: qué te cubre y quién responde

Conviene distinguir tres cosas. La garantía comercial del fabricante sobre el equipo, con sus condiciones y a menudo con la exigencia de mantenimientos documentados. La garantía de la instalación, que responde del montaje y es del instalador. Y los derechos que te da la ley como consumidor sobre los bienes que compras, con un plazo de garantía legal de conformidad de tres años desde la entrega para los productos adquiridos a partir de 2022. Pide por escrito quién responde de qué y a qué teléfono se llama cuando algo falla un sábado de enero: es la información que más se agradece y la que menos se pregunta.

Errores frecuentes que arruinan el ahorro

El primero, y con diferencia el más caro, es usar la aerotermia como si fuera una caldera: encenderla y apagarla, subir la consigna de golpe cuando se tiene frío y bajarla al salir de casa. Una bomba de calor con emisores de inercia rinde mejor trabajando de forma continua a temperatura moderada, con la curva de calefacción bien ajustada a la temperatura exterior, que dando picos. El segundo es dejar la impulsión alta porque así "calienta antes": calienta antes y consume mucho más, todos los días de la temporada.

El tercero es no ajustar nunca la curva después de la puesta en marcha. Los parámetros de fábrica son conservadores y casi siempre se pueden bajar un poco sin perder confort, pero eso requiere una visita en pleno invierno que rara vez se contrata. El cuarto es acumular agua caliente a temperatura innecesariamente alta, que castiga el rendimiento de forma continua. El quinto es ignorar la tarifa eléctrica: con una programación mínima y un contrato adecuado, buena parte del consumo puede caer en las franjas más baratas. Y el sexto es saltarse el aislamiento: cambiar de generador en una casa con puentes térmicos y ventanas malas es poner un motor nuevo a un coche con las ruedas desinfladas.

Cuándo la aerotermia no es tu mejor opción

Escribir solo las ventajas sería vender, y aquí no vendemos instalaciones. Hay escenarios donde el balance no sale. Un piso pequeño en clima suave, con poca demanda de calefacción y sin espacio razonable para acumulador ni para unidad exterior, difícilmente amortiza la inversión frente a soluciones más sencillas. Una vivienda de uso esporádico, como una segunda residencia que se ocupa unos fines de semana al año, tiene tan pocas horas de funcionamiento que el ahorro anual nunca compensa el desembolso. Una comunidad de propietarios que no autoriza la ubicación de la unidad exterior convierte el proyecto en imposible antes de empezar.

También hay casos de duda razonable: viviendas muy mal aisladas donde lo primero es la envolvente, no la máquina; climas muy fríos con emisores de alta temperatura irremplazables, donde un sistema híbrido puede tener más sentido; y usuarios que piensan vender la casa a corto plazo, porque la revalorización por eficiencia energética existe pero es difícil de capturar en pocos años. En todos ellos la respuesta correcta no es "no", sino "haz primero el cálculo con tus números".

La pregunta útil no es si la aerotermia es buena, que lo es, sino si es buena en tu casa, con tu aislamiento, tus emisores, tu clima y tus horas de uso. Esa respuesta no la tiene un artículo: la tiene un cálculo de cargas hecho sobre tu vivienda.

Glosario rápido para leer presupuestos

ACS: agua caliente sanitaria. Hidrokit o unidad interior: el módulo que aloja el intercambiador, la bomba de circulación y el control. Depósito de inercia: acumulador de agua del circuito de calefacción que da volumen al sistema y evita que el compresor arranque y pare continuamente. Curva de calefacción: la relación que fija el control entre la temperatura exterior y la temperatura del agua de impulsión; ajustarla bien es la diferencia entre una factura razonable y una mala. Ciclado corto: arranques y paradas frecuentes por sobredimensionado o falta de inercia. Desescarche: ciclo en el que el equipo invierte su funcionamiento para deshacer el hielo del evaporador; consume y es normal. Modulación: capacidad del compresor inverter para ajustar su potencia a la demanda en lugar de trabajar todo o nada. Temperatura exterior de diseño: el valor de referencia de tu zona que se usa para dimensionar la potencia.

Preguntas frecuentes sobre el precio de la aerotermia

¿El Plan MOVES III subvenciona la aerotermia?

No. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia vehículos eléctricos y puntos de recarga, no bombas de calor ni climatización. Si un presupuesto te descuenta una ayuda MOVES por la aerotermia, esa cifra no existe. Las vías reales son otras: programas autonómicos de rehabilitación energética, bonificaciones municipales de IBI o ICIO donde estén aprobadas, y la deducción en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética. Todas dependen de convocatoria vigente y de requisitos, así que compruébalo en la sede electrónica de tu comunidad autónoma y en la web del IDAE antes de contar con ningún importe.

¿Cuánto cuesta instalar aerotermia en una vivienda?

No hay precio de catálogo. El presupuesto es la suma de seis partidas: equipo y acumulador, emisores, circuito hidráulico, obra civil, adecuación eléctrica y legalización. Dos casas del mismo tamaño pueden separarse en miles de euros según si ya tienen suelo radiante, si hay que abrir zanjas, si hace falta ampliar potencia o si la unidad exterior va a cubierta. La forma útil de acercarte a tu cifra es pedir tres presupuestos con idéntico alcance y compararlos partida a partida.

¿Qué diferencia hay entre COP y SCOP?

El COP es el rendimiento instantáneo en unas condiciones de ensayo concretas. El SCOP es el rendimiento estacional, la media ponderada de toda una temporada según la norma EN 14825, y por eso se parece mucho más a lo que verás en la factura. Un COP de folleto medido en el punto más favorable no dice casi nada; el SCOP declarado para tu zona climática y tu temperatura de impulsión sí.

¿Sirve la aerotermia con los radiadores que ya tengo?

A veces sí, pero se comprueba con cálculo, no por intuición. Los radiadores dimensionados para caldera trabajan con agua muy caliente, y la bomba de calor pierde rendimiento cuanto más sube la impulsión. Si la vivienda está bien aislada y los radiadores estaban sobredimensionados, puede funcionar bajando la temperatura. Si no, habrá que ampliar superficie de emisión, cambiar a radiadores de baja temperatura o añadir fancoils. Un instalador que no hace ese cálculo antes de firmar es una señal de alarma.

¿La aerotermia funciona bien cuando hace mucho frío?

Funciona, pero rinde menos. A menor temperatura exterior hay menos energía disponible en el aire, el compresor trabaja más y el rendimiento baja; en los días más duros puede entrar el apoyo eléctrico, y el equipo dedica ciclos a desescarchar. En climas fríos hay que dimensionar sobre la temperatura de diseño real de la zona y pedir el SCOP declarado para clima frío, no el de clima medio.

¿Cuánto se ahorra frente a una caldera de gas?

Depende de tu demanda, del SCOP real de la instalación y de la diferencia entre el precio del kWh eléctrico y el del gas en tu contrato, así que ningún porcentaje genérico sirve. Estímalo tú: coge los kWh de gas de un año completo, aplica el rendimiento estacional de tu caldera para obtener la demanda útil, divide entre el SCOP previsto y multiplica por tu precio del kWh eléctrico. Suma el término fijo del gas que dejarías de pagar y tendrás una comparación honesta.

¿Merece la pena combinar aerotermia con placas solares?

Tiene sentido cuando una parte apreciable del consumo cae en horas de sol, algo habitual en agua caliente sanitaria y en refrigeración de verano, y menos evidente en calefacción de invierno, que se concentra al amanecer y al anochecer. El autoconsumo mejora la ecuación pero no la salva: si el sistema está mal dimensionado o la impulsión es alta, seguirás gastando de más. Primero se ajusta el sistema de calor y después se dimensiona la fotovoltaica.

¿Qué mantenimiento necesita una aerotermia?

Menos que una caldera de combustión, pero no cero. La rutina razonable incluye limpiar el intercambiador exterior y su zona de aspiración, revisar presión y calidad del agua del circuito, purgar, comprobar el vaso de expansión, verificar los parámetros de la curva de calefacción y controlar el ciclo de prevención de legionela del acumulador. Los equipos con gases fluorados exigen además que quien manipule el circuito frigorífico esté certificado.

¿Hay que ampliar la potencia eléctrica contratada?

En muchas viviendas que venían de gas o gasóleo, sí. La bomba añade una carga permanente y, si lleva resistencia de apoyo, el pico se dispara en los días fríos. Antes de firmar, pide al instalador la potencia eléctrica absorbida máxima y que valore si tu instalación interior y tu cuadro admiten el circuito nuevo. Una ampliación de potencia o un boletín eléctrico deben aparecer en el presupuesto, no después.

¿Puede la aerotermia dar aire frío en verano?

Solo si el equipo es reversible y los emisores lo permiten. Los fancoils refrigeran de verdad porque tratan el aire y recogen la condensación. El suelo radiante puede refrescar, pero de forma suave y con control de humedad para no llegar al punto de rocío sobre el pavimento. Los radiadores no refrigeran: si te venden refrigeración con radiadores, el presupuesto no es serio.

¿Qué documentación debe entregarte el instalador al terminar?

Como mínimo: certificado de la instalación térmica firmado por empresa habilitada, manual de uso y mantenimiento, ficha técnica del equipo con su etiqueta energética, esquema de principio, hoja de puesta en marcha con los parámetros configurados y las garantías del fabricante y del montaje. Si hubo intervención eléctrica relevante, también el certificado eléctrico. Sin esos papeles cuesta reclamar garantía y no puedes justificar la obra ante ninguna ayuda.

¿Cuánto dura una instalación de aerotermia?

Depende del uso, del mantenimiento y sobre todo de la calidad del agua del circuito y del entorno de la unidad exterior: la costa castiga los intercambiadores mucho más que el interior. En la práctica, el compresor y la electrónica marcan el final del equipo, mientras que el suelo radiante y la red de tuberías duran bastante más. Antes de elegir marca, pregunta por la disponibilidad de recambios y por la red de servicio técnico en tu provincia.

Conclusión: qué hacer esta semana

Si has llegado hasta aquí buscando un número, la conclusión honesta es que el número lo vas a construir tú y que el camino más corto pasa por tres pasos concretos. Reúne las facturas de energía de los últimos doce meses y haz el cálculo de la demanda útil de tu casa; ya con eso sabrás si el proyecto tiene recorrido. Redacta el pliego de diez líneas de esta guía y mándalo idéntico a tres instaladores de tu zona, exigiendo desglose por partidas, cálculo de cargas y SCOP declarado para tus condiciones. Y comprueba, en la sede electrónica de tu comunidad autónoma y en la web del IDAE, si hay alguna convocatoria de ayudas abierta y qué exige, sin dar por hecho ningún importe y sin empezar la obra antes de saberlo.

Con esos tres deberes hechos, la conversación con el instalador cambia de tono. Dejas de preguntar cuánto cuesta la aerotermia y empiezas a preguntar por qué su propuesta cuesta lo que cuesta, que es exactamente donde se decide si esta inversión te va a salir bien. Esta guía es información general para ayudarte a decidir; el dimensionado, la ejecución y la legalización de la instalación corresponden siempre a una empresa habilitada que visite tu vivienda.

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