Calcular gasolina viaje: litros, euros y paradas de tu ruta
Calculadora de Consumo Real
Mide el consumo real de tu vehículo anotando los datos de dos repostajes consecutivos.
Respuesta rápida: para calcular la gasolina de un viaje, multiplica los kilómetros reales de la ruta por el consumo real de tu coche en litros cada 100 km y divide entre 100. Eso te da los litros. Multiplica los litros por el precio del litro de la zona donde vas a repostar y tienes el coste del trayecto. Para ida y vuelta, dobla los kilómetros antes de calcular y añade un margen del orden del diez por ciento por el desnivel, la carga y el tráfico. La fórmula completa es: litros = (km de la ruta × L/100km) ÷ 100 y euros = litros × precio del litro.
Esta página va del viaje concreto: de esa ruta que tienes en la cabeza con una fecha, unos ocupantes, unas maletas y un destino. No va de la teoría del consumo. Si lo que buscas es la explicación general de cómo se traduce un consumo en euros para cualquier trayecto, la tienes desarrollada en nuestra calculadora de gasto de gasolina. Aquí vamos a lo que esa página no cubre: cuántas paradas necesitas, dónde repostar sin dejarte dinero en el área de servicio, si el peaje compensa, cuánto le toca pagar a cada uno y si de verdad te sale mejor el coche que el tren.
Los cuatro datos que necesitas antes de salir
Un cálculo de viaje se sostiene sobre cuatro números, y tres de ellos se equivocan casi siempre en la misma dirección: por defecto. Por eso la gente llega al destino habiendo gastado más de lo que había previsto.
1. Tu consumo real, no el del catálogo
El consumo homologado que aparece en la ficha del fabricante se obtiene en un ciclo de laboratorio normalizado (WLTP) y sirve para comparar coches entre sí en igualdad de condiciones, no para predecir lo que te va a costar cruzar España en agosto con el maletero lleno. En la práctica, casi todos los conductores encuentran que su consumo real en carretera queda por encima del homologado.
La calculadora que tienes arriba resuelve esto en dos repostajes. Llena el depósito hasta el primer corte del surtidor, pon el cuentakilómetros parcial a cero, conduce con normalidad y vuelve a llenar hasta el primer corte. Los kilómetros del parcial y los litros del segundo repostaje son los dos datos que te pide la herramienta. Si además metes el precio por litro que pagaste, te devuelve el coste por kilómetro, que es la cifra que vas a usar en todo lo que viene después.
Mide el consumo en el mismo tipo de conducción que vas a hacer en el viaje. Un consumo medido en trayectos urbanos no sirve para presupuestar 600 km de autopista, y al revés tampoco.
2. Los kilómetros de la ruta, no los del mapa
La distancia entre dos ciudades que recuerdas de memoria suele ser la distancia entre centros urbanos por la vía principal. Tu viaje real casi nunca es eso. Añade los kilómetros de salir de casa y llegar al alojamiento, los desvíos para recoger a alguien, la parada para comer que está a doce kilómetros de la autovía, y los desplazamientos que vas a hacer en destino durante los días que estés allí. En una escapada de fin de semana, esos kilómetros de destino pueden suponer una parte nada menor del total.
Abre el navegador que vayas a usar, mete la ruta exacta puerta a puerta y quédate con esa cifra. Si el navegador te ofrece varias alternativas (una por autopista de peaje y otra por nacional), anota las dos: las vas a necesitar en el apartado de peajes.
3. El precio del litro que vas a pagar de verdad
Este es el dato que más se mueve. El precio de los carburantes en España cambia a diario, varía entre provincias y varía muchísimo entre estaciones que están a pocos kilómetros una de otra. Durante 2026 la gasolina 95 se ha movido en una horquilla aproximada de 1,45 a 1,60 € por litro y el gasóil A en torno a 1,40 a 1,55 € por litro, con diferencias entre comunidades y con estaciones puntuales por encima y por debajo de esos márgenes.
Dónde consultar el precio real: el geoportal de carburantes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) publica los precios declarados por cada estación de servicio de España y se actualiza a diario. Es la fuente oficial y gratuita, y permite filtrar por provincia, municipio, carburante y horario. Cualquier rango que leas aquí es orientativo: confírmalo ahí el día antes de salir. Puedes apoyarte también en nuestra guía de gasolineras baratas cerca de ti.
4. El factor de viaje
Un coche cargado, con portaequipajes, a 120 km/h sostenidos y con el clima en marcha no consume lo mismo que ese coche vacío rodando a 90 por una comarcal. El cuarto dato es un multiplicador que aplicas sobre tu consumo medido para acercarlo a las condiciones reales del viaje. En la tabla de más abajo tienes órdenes de magnitud orientativos para construirlo.
Cuánta gasolina gastan las rutas más habituales de España
Para que tengas una referencia rápida, estas son estimaciones de rutas frecuentes calculadas con un consumo real de 6,5 litros cada 100 km, que es un valor razonable para un compacto de gasolina en autovía. Las distancias son aproximadas por la vía principal y de centro a centro: compruébalas con tu navegador para tu punto de origen concreto.
| Ruta | Distancia ida | Litros ida | Coste ida | Ida y vuelta |
|---|---|---|---|---|
| Madrid - Valencia | ≈ 355 km | ≈ 23 L | 33 - 37 € | 66 - 74 € |
| Barcelona - Valencia | ≈ 350 km | ≈ 23 L | 33 - 36 € | 66 - 73 € |
| Madrid - Bilbao | ≈ 400 km | ≈ 26 L | 38 - 42 € | 75 - 83 € |
| Madrid - Sevilla | ≈ 530 km | ≈ 35 L | 50 - 55 € | 100 - 110 € |
| Madrid - A Coruña | ≈ 595 km | ≈ 39 L | 56 - 62 € | 112 - 124 € |
| Madrid - Barcelona | ≈ 620 km | ≈ 40 L | 58 - 65 € | 117 - 129 € |
| Valencia - Sevilla | ≈ 655 km | ≈ 43 L | 62 - 68 € | 124 - 136 € |
Estimaciones calculadas con 6,5 L/100km y una horquilla de 1,45 a 1,60 € por litro de gasolina 95. Solo combustible: no incluye peajes, parking ni desplazamientos en destino. Los precios de carburante cambian a diario y por provincia (fuente de referencia: geoportal de carburantes del MITECO).
Fíjate en el salto entre las rutas de 350 km y las de 600 km: no es solo que cuesten más, es que cambian de categoría de decisión. Por debajo de 400 km casi siempre se hace del tirón y con un depósito sobra. Por encima de 600 km entran en juego la parada de descanso obligada, el segundo repostaje y la comparación seria con el tren.
La ida y la vuelta no cuestan lo mismo
Mucha gente calcula un trayecto y lo multiplica por dos. Es una aproximación aceptable para presupuestar, pero conviene saber por qué falla.
El desnivel no es simétrico en efecto. Subir un puerto cargado penaliza más de lo que la bajada te devuelve. La retención del motor recupera parte del gasto, pero nunca todo. En rutas con desnivel neto importante (cualquier cosa que cruce el Sistema Central, los Pirineos o entre en la meseta desde la costa), el sentido cuesta arriba consume claramente más que el de bajada.
La carga cambia entre la ida y la vuelta. A la ida vas con la nevera llena, el agua, las bebidas y el equipaje completo. A la vuelta, con menos peso pero a veces con más bultos mal colocados. El efecto suele ser favorable a la vuelta, aunque no siempre compensa el punto anterior.
El tráfico y la hora mandan. Salir un viernes a las siete de la tarde y volver un domingo a las nueve de la noche significa dos operaciones retorno distintas. Cada retención larga, cada tramo a 40 km/h en sexta y cada arranque desde parado suman litros que no estaban en tu hoja de cálculo.
La forma práctica de manejarlo: calcula la ida y la vuelta por separado si la ruta tiene desnivel claro, y en cualquier caso añade un margen de seguridad del orden del diez por ciento sobre el total del viaje. Si te sobra, mejor.
Planificar los repostajes: cuántos, dónde y con cuánto margen
Calcula tu autonomía útil
La autonomía teórica de tu coche es la capacidad del depósito dividida entre tu consumo real y multiplicada por 100. Un depósito de 50 litros con un consumo de 6,5 L/100km da unos 769 km teóricos. Pero esa cifra no se usa nunca entera, por dos motivos: el testigo de reserva se enciende bastante antes de que el depósito esté vacío, y rodar con el nivel muy bajo es una mala idea, tanto por el riesgo de quedarte tirado como por la posibilidad de arrastrar sedimentos del fondo del depósito.
Trabaja con una autonomía útil de en torno al 80 % de la teórica. En el ejemplo anterior, unos 615 km. Ese es el número que divides entre los kilómetros de tu ruta para saber cuántas paradas de repostaje necesitas.
Una parada de repostaje planificada donde tú quieres cuesta bastante menos que una parada de emergencia donde el testigo te obliga. Y en verano, en corredores muy transitados, la cola del área de servicio también cuenta como coste.
Autopista frente a estación urbana o de polígono
Es la diferencia de precio más rentable de gestionar en todo el viaje. Las estaciones de las áreas de servicio de autopista suelen estar entre las más caras de su provincia: pagan cánones de concesión, ofrecen servicio veinticuatro horas, tienda y cafetería, y tienen una clientela cautiva que ya está allí y no va a desviarse. Las estaciones de baja asistencia de polígono industrial, las de supermercado y las de carretera secundaria suelen estar en el otro extremo de la tabla.
La regla práctica: sal del coche lleno de casa, repostando en tu estación barata habitual antes de coger la autovía. Un depósito completo a precio urbano bajo frente a ese mismo depósito a precio de área de servicio son varios euros de diferencia por repostaje, y el depósito lo vas a llenar igual.
Para el repostaje intermedio, mira en el geoportal qué salidas de tu ruta tienen estaciones baratas a menos de dos o tres kilómetros del enlace. Desviarse compensa cuando el rodeo es corto y vas a meter muchos litros. No compensa si tienes que entrar en el casco urbano de un pueblo, dar la vuelta y volver, porque los kilómetros extra, los semáforos y el tiempo se comen la diferencia.
Por qué el litro no cuesta lo mismo en cada provincia
Las diferencias territoriales de precio existen y son reales. Influyen la distancia a los puntos de suministro y logística, la densidad de estaciones y la competencia local, la presencia de operadores de bajo coste, y el marco fiscal: Canarias, Ceuta y Melilla tienen una fiscalidad indirecta distinta de la peninsular, con impuestos propios en lugar del IVA, lo que se traduce en precios sensiblemente más bajos. Dentro de la Península, la horquilla entre provincias es menor pero suficiente para notarla en un depósito grande.
Lo importante para tu viaje: si la ruta cruza varias provincias, mira antes de salir en qué tramo el litro está más barato y planifica ahí el repostaje grande. No des por hecho que la provincia de destino será más cara o más barata que la de origen; compruébalo, porque cambia con el tiempo.
Peajes o nacional: cómo decidir con números
La alternativa por carretera nacional es la duda clásica de cualquier viaje largo, y se resuelve mal cuando solo se mira el importe del peaje. La comparación honesta tiene tres columnas.
Kilómetros. La nacional suele ser algo más corta porque atraviesa poblaciones en línea recta mientras la autopista las rodea. Ese ahorro de distancia es real, aunque pequeño.
Consumo. Aquí la autopista casi siempre gana. Rodar a velocidad constante, sin rotondas, sin travesías, sin semáforos y sin adelantamientos a camiones en cuestas es el escenario más eficiente que existe para un motor de combustión. Una nacional con travesías, cambios de rasante y tráfico lento puede consumir más por kilómetro que la autopista, incluso circulando más despacio.
Tiempo y fatiga. Una hora larga de diferencia en una ruta de 500 km no es solo tiempo: es más fatiga, más riesgo y, si viajas con niños, una parada extra prácticamente garantizada.
| Criterio | Autopista de peaje | Carretera nacional |
|---|---|---|
| Distancia | Algo mayor: rodea las poblaciones | Algo menor: las atraviesa |
| Consumo por km | Menor: velocidad constante | Mayor: frenadas, rotondas, rasantes |
| Coste directo | Peaje según tarifa vigente del tramo | Sin coste directo |
| Tiempo | El más corto de forma consistente | Variable y peor en verano |
| Fatiga y riesgo | Menores: calzadas separadas | Mayores: tráfico en sentido contrario |
| Cuándo elegirla | Viaje largo, con carga, con niños, con prisa | Tramos cortos, viaje sin horario, ruta turística |
No incluimos importes de peaje porque cambian por tramo, tipo de vehículo, temporada y descuentos aplicables. Consulta la tarifa vigente en la web del titular de la autopista antes de decidir.
Un apunte que ha cambiado el mapa: en los últimos años han vencido las concesiones de varias autopistas españolas, que han pasado a ser de uso gratuito. Antes de dar por hecho que tu ruta tiene peaje, comprueba el estado actual del tramo, porque la información que circula de memoria suele estar desactualizada.
Repartir el gasto entre los ocupantes sin discusiones
Compartir coche es lo que más abarata un viaje, porque el gasto de combustible es prácticamente el mismo lleves una persona o cuatro. El único punto delicado es acordar el reparto antes de salir, no en la gasolinera de vuelta.
Qué se reparte
El criterio más limpio incluye combustible, peajes y parking del viaje completo, ida y vuelta, dividido entre todos los ocupantes, conductor incluido. El conductor pone el coche, el mantenimiento, los neumáticos y el seguro; lo justo es que no ponga además una parte mayor del combustible. Lo que no suele entrar en el reparto es el desgaste del vehículo, salvo acuerdo previo entre amigos que hacen la ruta a menudo y van rotando de coche.
Mira cómo cambia el coste personal en una ruta larga de ida y vuelta según cuántos vayáis, tomando como referencia el trayecto Madrid - Barcelona de la tabla anterior:
| Ocupantes | Combustible total ida y vuelta | Coste por persona |
|---|---|---|
| 1 persona | 117 - 129 € | 117 - 129 € |
| 2 personas | 117 - 129 € | 59 - 65 € |
| 3 personas | 117 - 129 € | 39 - 43 € |
| 4 personas | 117 - 129 € | 29 - 32 € |
Solo combustible, sin peajes ni parking. Con el coche cargado a plena capacidad el consumo sube algo, así que el total real se acerca al extremo alto de la horquilla.
Cómo repartir cuando alguien no hace la ruta entera
Si un pasajero se baja a mitad de camino, lo razonable es prorratear por kilómetros: calcula el coste por kilómetro del viaje y multiplícalo por los kilómetros que ha hecho esa persona, dividido entre las personas que iban en el coche en ese tramo. Suena laborioso, pero con el coste por kilómetro que te da la calculadora de arriba es una multiplicación.
Un límite que conviene tener claro
Compartir coche se sostiene sobre el reparto de gastos sin ánimo de lucro. En el momento en que cobras por encima de lo que cuesta el viaje, la actividad empieza a parecerse a un transporte de viajeros, con sus exigencias de autorización, seguro y obligaciones fiscales. Si tu caso se sale del reparto entre conocidos, consúltalo con un asesor antes de convertirlo en costumbre.
Carga, portaequipajes y climatización: el factor de viaje
Tu consumo medido en el día a día se queda corto para un viaje de vacaciones, y esta es la parte donde más se falla al presupuestar. Estos son los efectos que debes tener en cuenta, con órdenes de magnitud orientativos que puedes usar como margen. Son estimaciones para ajustar tu cálculo, no mediciones propias: la magnitud real depende del coche, la velocidad y la ruta.
| Situación del viaje | Efecto sobre el consumo | Qué hacer |
|---|---|---|
| Cofre o baca en el techo | Penalización aerodinámica alta, y crece con la velocidad | Cargar dentro lo que quepa; quitarlo al llegar |
| Portabicis trasero | Menor que el de techo a igualdad de carga | Preferirlo al de techo si tienes las dos opciones |
| Coche a plena carga | Peso extra: pesa sobre todo en aceleraciones y cuestas | Revisar la presión de neumáticos según la carga |
| 140 km/h frente a 120 km/h | Subida clara: la resistencia del aire crece muy rápido | Mantener velocidad legal y constante |
| Puertos de montaña | Subida importante en el sentido ascendente | Calcular ida y vuelta por separado |
| Aire acondicionado en verano | Consumo adicional, mayor en ciudad que en autopista | Usar recirculación tras enfriar el habitáculo |
| Neumáticos con baja presión | Más resistencia a la rodadura y más riesgo | Comprobarlos en frío antes de salir |
El aire acondicionado y el mito de las ventanillas
La discusión de siempre tiene una respuesta que depende de la velocidad. A baja velocidad, el compresor del aire acondicionado es lo que más pesa y bajar las ventanillas apenas penaliza. En autopista, las ventanillas abiertas destrozan la aerodinámica del coche y la penalización se acerca o supera a la del clima. Para un viaje largo de verano por autovía, cerrar y usar el aire acondicionado es lo razonable: consume, pero menos que ir con el coche convertido en un paracaídas, y llegas descansado.
Presión de neumáticos y carga
Los fabricantes indican en el pilar de la puerta del conductor dos juegos de presiones: uno para uso normal y otro para carga completa u ocupación máxima. En un viaje de vacaciones aplica el segundo. Es la única acción de esta lista que además de reducir consumo mejora la seguridad, y no cuesta dinero. Compruébalo con los neumáticos en frío, antes de salir, no después de doscientos kilómetros de autovía.
Coche, tren, autobús o avión para el mismo trayecto
Una vez tienes el número del coche, la comparación con el resto de opciones se vuelve honesta. La conclusión que casi nadie tiene en cuenta es que el resultado depende sobre todo de cuántos viajáis, no del trayecto.
| Opción | Coste al sumar ocupantes | Puerta a puerta | Cuándo gana |
|---|---|---|---|
| Coche | No cambia: se divide entre más gente | Directo, sin transbordos | Tres o más ocupantes, mucho equipaje, destino mal comunicado |
| Tren | Se multiplica por cada billete | Hay que sumar los traslados a estación | Viajas solo o en pareja, corredor con oferta, compra anticipada |
| Autobús | Se multiplica por cada billete | Estaciones normalmente céntricas | Presupuesto ajustado y sin prisa |
| Avión | Se multiplica, y el equipaje se cobra aparte | Traslados, facturación y esperas | Distancias muy largas, islas, poco equipaje |
No damos precios de billete: dependen del operador, la antelación, el día y la tarifa. Consúltalos en las webs oficiales para tus fechas concretas.
Un detalle que descoloca muchas comparaciones: el coste del coche en destino. Si llegas en tren o en avión y allí necesitas taxis todos los días o un coche de alquiler, ese gasto pertenece a la comparación y suele inclinarla del lado del vehículo propio. Al revés, si el destino es el centro de una ciudad grande, el parking diario y las restricciones de las zonas de bajas emisiones son un coste real del coche que no aparece en ninguna calculadora de gasolina.
Si estás valorando cambiar de vehículo, el cálculo por kilómetro también cambia de escala: un coche eléctrico cargado en casa con tarifa nocturna tiene un coste energético por kilómetro muy inferior al de un gasolina, aunque en viaje largo dependes de la red de recarga rápida y de sus precios, que son bastante más altos que los domésticos. Lo tienes desarrollado en nuestra comparativa de consumo del coche eléctrico frente al de gasolina.
Ocho errores que arruinan el cálculo de un viaje
- Usar el consumo homologado. Es un dato de comparación entre modelos, no una predicción de tu viaje. Mídelo tú.
- Fiarse del ordenador de a bordo sin contrastarlo. Los indicadores de consumo instantáneo y medio son una estimación del propio coche y pueden desviarse. Contrástalo al menos una vez con el método de los dos repostajes.
- Olvidar los kilómetros en destino. Las excursiones, la playa, el supermercado y las cenas suman, y en una semana pueden equivaler a un trayecto entero.
- Calcular solo la ida. Parece obvio y sigue pasando: presupuestas 60 € y el viaje son 120 €.
- Usar el precio del litro de tu barrio para toda la ruta. Vas a repostar donde te pille, y probablemente más caro. Consulta el geoportal por provincia.
- No contar peajes y parking. En muchos viajes pesan tanto como el combustible, y el parking del destino a menudo más.
- Ignorar la carga y el portaequipajes. Si vas de vacaciones con el coche lleno, tu consumo de diario no aplica.
- Cerrar el reparto entre ocupantes al final. Acuérdalo antes de salir, guarda los tickets y divide con una regla clara. Evita la conversación incómoda del domingo por la noche.
Un ejemplo completo, de principio a fin
Vamos a hacer el cálculo entero de un viaje realista para que veas el método aplicado. Familia de cuatro, compacto de gasolina, Madrid a Málaga en agosto, ocho días.
Paso 1. Consumo real. En los dos últimos repostajes recorrió 540 km con 34,2 litros. Con la calculadora de arriba: (34,2 ÷ 540) × 100 = 6,3 L/100km.
Paso 2. Kilómetros reales. La ruta principal es de unos 530 km. Sumando la salida de casa, el desvío al alojamiento y los desplazamientos previstos en destino, la estimación sube a unos 1.250 km de total del viaje: 530 de ida, 530 de vuelta y unos 190 de movimientos locales.
Paso 3. Factor de viaje. Cuatro ocupantes, maletero lleno, cofre en el techo, clima en marcha y velocidad de autovía. Aplicamos un margen prudente sobre el consumo medido y trabajamos con 7,6 L/100km para los tramos de autovía cargados y con el consumo medido para los desplazamientos en destino.
Paso 4. Litros. Autovía: (1.060 × 7,6) ÷ 100 = 80,6 litros. Destino: (190 × 6,3) ÷ 100 = 12,0 litros. Total: 92,6 litros.
Paso 5. Euros. Con la horquilla orientativa de 1,45 a 1,60 € por litro: entre 134 y 148 € de combustible para el viaje completo. Repartido entre cuatro adultos, de 34 a 37 € por persona.
Paso 6. Extras. A esa cifra hay que sumarle los peajes del itinerario elegido, si los hay, y el parking del alojamiento. Consulta la tarifa vigente del tramo y el precio del parking, y súmalos al bote común antes de dividir.
Lo interesante del ejemplo no es el resultado, sino la distancia entre lo que habría salido con el método rápido (530 × 2 × 6,3 ÷ 100 × 1,50 = 100 €) y lo que sale con el método completo (134 a 148 €). Esa diferencia de más del treinta por ciento es exactamente el dinero que la gente se encuentra de menos en la cuenta al volver de vacaciones.
Preguntas frecuentes sobre calcular la gasolina de un viaje
¿Cómo se calcula la gasolina que gasta un viaje?
Multiplica los kilómetros reales de la ruta por el consumo real de tu coche en litros cada 100 km y divide entre 100. El resultado son los litros. Multiplícalos por el precio del litro de la zona donde vayas a repostar y tienes el coste. Para ida y vuelta, dobla los kilómetros antes de aplicar la fórmula.
¿Cuánta gasolina gasta un coche en 100 kilómetros?
Depende del coche y del tipo de vía. Como orientación, un utilitario de gasolina se mueve en torno a 5 o 6 litros cada 100 km en carretera y un SUV puede irse por encima de 7. La única cifra fiable es la tuya: mídela con dos repostajes consecutivos usando la calculadora de esta página.
¿Cuánto cuesta en gasolina un viaje de 500 km?
Con un consumo real de 6,5 litros cada 100 km necesitarías unos 32,5 litros. Con la horquilla de precios habitual de 2026 para la gasolina 95, eso sale del orden de 47 a 52 € por trayecto, sin peajes. Recuerda que el precio del litro cambia a diario y por provincia: confírmalo en el geoportal de carburantes del MITECO.
¿Sale más barato repostar en autopista o salir a una gasolinera de pueblo?
Las estaciones de área de servicio de autopista suelen estar entre las más caras de su provincia, y las de baja asistencia de polígono entre las más baratas. Compensa desviarse cuando la salida está a pocos kilómetros y vas a meter un depósito entero. No compensa si el desvío te obliga a un rodeo largo o a atravesar una ciudad.
¿Merece la pena evitar los peajes para ahorrar en un viaje?
No siempre. La nacional suele ser algo más corta pero más lenta, con travesías, rotondas y desnivel, y eso sube el consumo. Compara el importe del peaje con el combustible extra más el tiempo perdido. Consulta la tarifa vigente en la web del titular de la autopista, porque varía por tramo, temporada y tipo de vehículo, y comprueba si el tramo sigue siendo de pago.
¿Cuánta gasolina de más gasta el coche con la baca o el cofre puestos?
Bastante, y sobre todo a velocidad de autopista, porque la penalización es aerodinámica y crece con la velocidad. Para planificar un viaje conviene añadir un margen al consumo cuando lleves cofre, portabicis o el coche cargado a tope. Quítalo en cuanto dejes de usarlo: incluso vacío sigue penalizando.
¿Gasta más el aire acondicionado o llevar las ventanillas bajadas?
En ciudad y a baja velocidad manda el aire acondicionado. En autopista, las ventanillas bajadas rompen la aerodinámica y la penalización se le acerca o la supera. En un viaje largo de verano lo razonable es cerrar y usar el clima, contando con un pequeño margen extra de consumo en el cálculo.
¿Cómo se reparte el gasto de gasolina entre los ocupantes?
El reparto más limpio divide entre todos los ocupantes, conductor incluido, la suma de combustible, peajes y parking del viaje completo de ida y vuelta. Guarda los tickets, calcula el total al final y divide. Si alguien se baja a mitad de ruta, prorratea por kilómetros recorridos usando el coste por kilómetro que te da la calculadora.
¿Puedo cobrar a mis acompañantes más de lo que cuesta el viaje?
Compartir coche se apoya en repartir gastos sin ánimo de lucro. Si cobras por encima del coste del trayecto, la actividad empieza a parecerse a un transporte de viajeros, que exige título habilitante, seguro adecuado y obligaciones fiscales. Quédate en el reparto de gastos y, ante la duda, consulta con un asesor.
¿Cuántas paradas de repostaje necesito en un viaje de 700 km?
Calcula tu autonomía útil (capacidad del depósito menos una reserva de seguridad, dividida entre tu consumo real y multiplicada por 100) y divide los kilómetros de la ruta entre ella. Muchos coches de gasolina cubren 700 km con una sola parada. Aunque no la necesites por combustible, descansar cada dos horas sigue siendo lo recomendable.
¿Sale más barato el coche o el tren para el mismo trayecto?
Viajando solo, el tren o el autobús suelen ganar en corredores con mucha oferta si compras con antelación. A partir de tres ocupantes, el coche reparte el mismo gasto entre más personas y casi siempre gana, sobre todo si el destino está mal comunicado y necesitarías taxi o alquiler al llegar.
¿Gasta lo mismo la vuelta que la ida?
Casi nunca. Cambian el desnivel en sentido contrario, el viento, la carga, el tráfico y la hora de salida. Calcula ida y vuelta por separado si la ruta tiene mucho desnivel, y añade un margen del orden del diez por ciento al total del viaje.
¿Y si mi coche es diésel o híbrido?
El método es idéntico: cambia solo el consumo que mides y el precio del litro que aplicas, que en el caso del gasóil A suele ser algo inferior al de la gasolina 95. En los híbridos enchufables, el resultado depende del porcentaje de kilómetros que hagas en modo eléctrico; en un viaje largo de autovía la batería se agota pronto y el consumo se acerca al de un gasolina convencional.
Cómo trabajamos esta guía
Las fórmulas de esta página son aritmética verificable: puedes reproducir cualquier número con una calculadora. Las horquillas de precio de carburante son orientativas y proceden de la referencia pública del geoportal de carburantes del MITECO, que actualiza a diario los precios declarados por cada estación de servicio; por eso insistimos en que lo consultes tú antes de salir en vez de fiarte de una cifra escrita hace meses.
No publicamos pruebas de consumo propias, no tenemos flota de vehículos ni banco de ensayo, y no recogemos reseñas ni valoraciones de usuarios sobre estaciones de servicio. Los porcentajes de penalización por carga, velocidad o climatización se dan como órdenes de magnitud para que construyas un margen de seguridad, no como mediciones. Los importes de peaje y los precios de billetes de tren, autobús o avión no aparecen aquí porque cambian con demasiada frecuencia como para publicarlos con honestidad: te remitimos a las webs oficiales de cada operador.
Para seguir: mide tu consumo real con la calculadora de arriba, repasa la calculadora de gasto de gasolina si quieres el detalle de cómo se traduce un consumo en euros, localiza las gasolineras más baratas de tu ruta y echa un vistazo a la sección de precio de la gasolina para ver cómo se está moviendo el mercado esta semana.