Respuesta rápida: cambiar la potencia contratada compensa cuando el número que figura en tu contrato no se parece a la potencia que de verdad demandas. El término de potencia se factura en euros por kilovatio y día y se paga todos los días del periodo aunque no consumas ni un vatio, así que ajustarlo a la baja es el único ahorro de la factura de la luz que no exige cambiar ni un hábito. Desde 2021 hay dos potencias contratables: la de punta (P1), que rige en horas punta y llano de los días laborables, y la de valle (P2), que rige el resto. El cambio se pide a tu comercializadora, es gratuito una vez cada doce meses y, a partir del segundo, conlleva los derechos de enganche y de actuación en equipos de medida que fija la normativa. Subir la potencia solo tiene sentido si el interruptor te salta con un uso normal de la casa; bajarla demasiado te condena a rearmar el diferencial cada vez que coinciden el horno y la vitrocerámica.
Qué pagas exactamente cuando pagas potencia contratada
La potencia contratada no es energía: es disponibilidad. Es el tope de kilovatios que puedes tener funcionando a la vez en tu casa y, al mismo tiempo, la capacidad que la red reserva para ti las veinticuatro horas del día. Por eso se factura de una forma que despista a mucha gente: en euros por kilovatio y día, multiplicando el número de kW contratados por el precio diario y por los días que tiene el periodo facturado. Si tu factura cubre treinta días, pagas treinta días de potencia. Si te vas un mes de vacaciones y dejas los diferenciales bajados, pagas exactamente lo mismo.
Esta característica explica por qué la potencia pesa tantísimo en dos tipos de suministro muy concretos: las segundas residencias, donde el consumo real es mínimo pero el término fijo corre igual, y los pisos pequeños con pocos aparatos, donde el término de potencia puede acabar suponiendo una parte enorme del importe total. En un piso que consume poco, discutir el precio del kilovatio hora es discutir sobre la parte pequeña de la factura.
Las dos potencias que existen desde 2021
Con la entrada en vigor del peaje de acceso 2.0TD, la estructura tarifaria de los suministros domésticos y de baja tensión hasta 15 kW cambió de arriba abajo. Para la energía se establecieron tres periodos (punta, llano y valle) y para la potencia, dos:
- Potencia de punta (P1): es la que rige durante las horas punta y las horas llano de los días laborables. Es la potencia que te limita cuando estás en casa a media mañana o a media tarde, que es cuando la mayoría de la gente hace coincidir aparatos.
- Potencia de valle (P2): rige en las horas valle de los laborables y durante todo el fin de semana y los festivos de ámbito nacional. Su precio regulado es mucho más bajo que el de punta, y por eso conviene aprovecharla.
La normativa impone una única condición al combinarlas: la potencia de valle no puede ser inferior a la de punta. Puedes tener las dos iguales, o una punta ajustada y una valle más generosa, pero nunca al revés. Esa asimetría es la que abre la puerta a una estrategia que casi nadie usa: contratar en punta lo justo para el uso diurno moderado y dejar en valle margen suficiente para concentrar de madrugada la lavadora, el lavavajillas, la secadora o la recarga del coche eléctrico. Si trasladas los consumos pesados a horas valle, la potencia de punta que necesitas cae, y con ella la parte cara del término fijo.
Cómo se calcula el término de potencia en tu factura
La fórmula es sencilla y puedes reproducirla con una calculadora mirando tu propia factura. Para cada uno de los dos periodos: kilovatios contratados en ese periodo, multiplicados por el precio en euros por kilovatio y día, multiplicados por el número de días facturados. La suma de los dos resultados es tu término de potencia del periodo. A partir de ahí se añade el término de energía (kilovatios hora consumidos por su precio), el alquiler del equipo de medida si el contador no es tuyo, el impuesto especial sobre la electricidad —que se aplica sobre la suma de potencia y energía— y, al final de todo, el IVA.
| Concepto de la factura | Cómo se calcula | ¿Depende de la potencia contratada? |
|---|---|---|
| Término de potencia punta (P1) | kW contratados en punta × €/kW y día × días del periodo | Sí, de forma directa y proporcional |
| Término de potencia valle (P2) | kW contratados en valle × €/kW y día × días del periodo | Sí, pero a un precio regulado mucho menor |
| Término de energía | kWh consumidos en cada periodo × precio del kWh | No. Depende de lo que consumes, no de lo que reservas |
| Alquiler del equipo de medida | Importe regulado por día de alquiler del contador | No, salvo que el cambio obligue a instalar otro equipo |
| Impuesto especial sobre la electricidad | Porcentaje legal aplicado sobre potencia + energía | Sí, indirectamente: si baja la potencia, baja la base |
| IVA | Tipo vigente aplicado sobre el total anterior | Sí, indirectamente, por el mismo motivo |
| Descuento de bono social | Porcentaje sobre el PVPC, con límites de consumo anual | Sí, al aplicarse también sobre el término fijo |
| Excesos de potencia | Solo en peajes de más de 15 kW con maxímetro | Sí, penalizando lo que sobrepasa lo contratado |
Si te quedas con una sola idea de este artículo: el término de potencia es el único concepto de la factura que puedes reducir sin renunciar a nada. Ajustar la potencia no te obliga a poner menos lavadoras ni a apagar el aire acondicionado antes; solo a dejar de pagar por una reserva de red que no llegas a usar.
Los escalones de potencia que puedes contratar
Durante décadas la potencia doméstica se contrataba en escalones normalizados heredados de los antiguos limitadores: 3,45 kW, 4,6 kW, 5,75 kW, 6,9 kW, 8,05 kW, 9,2 kW y así sucesivamente, todos ellos múltiplos de 1,15 en suministros monofásicos a 230 voltios. Con la generalización de los contadores telegestionados esa rigidez desapareció: en los suministros de hasta 15 kW con equipo telegestionado efectivamente integrado, la potencia se puede contratar en escalones de 0,1 kW. Es un detalle que muchos consumidores desconocen y que tiene consecuencias prácticas: si tus mediciones dicen que necesitas 4,1 kW, no estás obligado a saltar al escalón de 4,6 kW y pagar medio kilovatio de más durante el resto de tu vida.
Por encima de 15 kW ya no hablamos del peaje 2.0TD, sino del 3.0TD, con seis periodos de potencia y una lógica de facturación distinta que incluye penalizaciones por exceso. Ese salto afecta a locales, comunidades de vecinos con garaje y algunos chalés con instalaciones grandes, y conviene estudiarlo aparte porque la aritmética cambia por completo. Si tu caso es una comunidad de vecinos con garaje o un pequeño negocio, la lógica del maxímetro pesa más que la del interruptor.
Quién fija el precio: CNMC, Ministerio y el margen de la comercializadora
Aquí es donde se cae la mitad de lo que se lee por internet sobre este tema. Mucha gente cambia de compañía buscando un término de potencia más barato y descubre después que la diferencia era mínima o inexistente. La razón es regulatoria y conviene entenderla antes de comparar nada.
Los peajes de acceso los fija la CNMC
Los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución —la parte del precio que retribuye la infraestructura eléctrica— los establece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia mediante circular, y se publican con sus valores por periodo. No los negocia cada comercializadora: son un precio regulado idéntico para todos los suministros del mismo peaje en toda España.
Los cargos los fija el Ministerio
La otra pata del término regulado son los cargos, que cubren costes del sistema eléctrico ajenos a la red (retribución específica a renovables, extracoste de los territorios no peninsulares, anualidades del déficit). Los fija el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico por orden ministerial, y también son iguales para todo el mundo.
Conclusión práctica: qué se puede comparar y qué no
Sumando peajes y cargos obtienes el componente regulado del término de potencia. En el PVPC, ese componente regulado es prácticamente todo lo que pagas por potencia, de modo que el término de potencia del PVPC es el mismo en todas las comercializadoras de referencia: no existe una comercializadora de referencia que venda el PVPC más barato que otra, porque el precio está fijado por norma. En el mercado libre, en cambio, cada comercializadora puede añadir su propio margen encima del componente regulado, y ahí sí aparecen diferencias, a veces notables. Cuando veas dos ofertas con términos de potencia distintos, lo que estás comparando no es la red: es el margen comercial.
| PVPC (mercado regulado) | Mercado libre | |
|---|---|---|
| Quién puede ofrecerlo | Solo las comercializadoras de referencia designadas | Cualquier comercializadora inscrita |
| Término de potencia | Regulado: peaje CNMC + cargos del Ministerio | Regulado + margen libre de la compañía |
| Término de energía | Indexado a una fórmula oficial con referencias horarias y a plazo | Fijo, indexado o híbrido, según la oferta |
| Bono social eléctrico | Sí, es el único contrato sobre el que se aplica | No, hay que pasarse antes a una comercializadora de referencia |
| Permanencia y penalizaciones | No existen | Depende del contrato; hay ofertas con y sin permanencia |
| Dónde comparar ofertas | En el comparador oficial de ofertas de energía de la CNMC, que recoge las ofertas comunicadas por las comercializadoras | |
Ese matiz también afecta al bono social eléctrico. El descuento se aplica sobre el PVPC y solo lo pueden gestionar las comercializadoras de referencia, así que quien está en el mercado libre y cumple los requisitos tiene que cambiarse antes. La cuantía del descuento y los umbrales de renta se han modificado varias veces en los últimos años mediante reales decretos y prórrogas, de modo que aquí no vas a encontrar un porcentaje: consulta el vigente en el momento en que lo solicites, en la sede oficial o en nuestra guía de requisitos del bono social. Lo que sí es estable es el mecanismo: se pide a la comercializadora de referencia, se resuelve con documentación de la unidad de convivencia y tiene una vigencia que hay que renovar.
Regla de oro antes de comparar: si tu objetivo es pagar menos por potencia y estás en el PVPC, cambiar de compañía no te va a servir de nada. Lo único que mueve la aguja es reducir los kilovatios contratados. Si estás en el mercado libre, hay dos palancas: los kilovatios y el margen de la oferta.
Cuándo cambiar y cuándo no: el árbol de decisión
La pregunta que da título a este artículo tiene una respuesta corta: depende de la distancia entre lo que tienes contratado y lo que realmente demandas. Y esa distancia se mide, no se intuye. Antes de mirar precios, mira comportamiento.
Señales de que te sobra potencia
- No recuerdas la última vez que se te fue la luz por saturación, ni siquiera en Nochebuena con el horno, la vitrocerámica, el lavavajillas y la calefacción funcionando a la vez.
- Tu potencia máxima demandada de los últimos doce meses queda holgadamente por debajo de la contratada, con un margen claro y sostenido.
- Heredaste el contrato de un inquilino anterior, de una obra o de una época en la que la casa tenía calefacción eléctrica y ahora tiene gas o aerotermia.
- Es una segunda residencia que se usa unas semanas al año pero mantiene la potencia de una vivienda habitual.
- Cambiaste aparatos antiguos por otros modernos: una placa de inducción con gestión de potencia, una bomba de calor moderna o un termo con programación reducen los picos simultáneos.
Señales de que te falta potencia
- El interruptor de control de potencia salta con cierta frecuencia, y siempre en situaciones que consideras normales, no en escenarios extremos.
- Has incorporado un aparato de alta demanda: horno eléctrico, secadora, bomba de calor, termo, aire acondicionado por conductos o punto de recarga para coche eléctrico.
- Has pasado de cocinar con gas a cocinar con inducción, que es el cambio que más sube la demanda punta de una vivienda.
- Has empezado a teletrabajar y ahora la casa está ocupada en las horas en las que antes estaba vacía, con climatización y equipos funcionando en pleno tramo punta.
- Alguien de la casa depende de un equipo médico eléctrico que no puede quedarse sin suministro. En ese caso, la prudencia manda: no se recorta.
Cuándo lo mejor es no tocar nada
Existe un tercer escenario que casi nadie explica y que es el más común: la potencia máxima demandada se acerca a la contratada sin llegar a rozarla. Ahí, bajar un escalón te ahorra poco y te expone a cortes en el peor momento. Recortar tiene sentido cuando el margen sobrante es amplio y estable durante todo un año, incluidos los meses de más frío y de más calor, no cuando lo has medido en abril.
| Lo que observas | Qué está pasando en realidad | Decisión razonable |
|---|---|---|
| Nunca salta el ICP y la máxima demandada queda muy por debajo | Estás pagando reserva de red que no usas | Bajar, dejando un margen de seguridad razonable |
| La máxima demandada queda justo por debajo de la contratada | Tu potencia está bien dimensionada | No tocar nada; revisar dentro de un año |
| El ICP salta varias veces al año en uso normal | Te falta margen en las horas punta | Subir P1, o mover consumos a valle antes de subir |
| El ICP solo salta cuando coinciden horno, vitro y secadora | Problema de simultaneidad, no de potencia | Reprogramar aparatos antes de pagar más potencia |
| Salta a horas concretas de madrugada | Puede ser la potencia de valle o un temporizador mal puesto | Revisar P2 y la programación de los electrodomésticos |
| Vivienda vacía la mayor parte del año | El término fijo domina la factura | Bajar al mínimo compatible con el uso puntual |
Cómo dimensionar la potencia con datos reales (factura y Datadis)
Aquí está el trabajo de verdad. Hay dos métodos y lo ideal es cruzarlos: el método empírico, que mira lo que ha pasado, y el método teórico, que suma lo que puede pasar.
Método 1: la potencia máxima demandada
Los contadores telegestionados registran, además del consumo, la potencia máxima que has demandado en cada intervalo. Ese dato es oro y está a tu disposición por dos vías. La primera es la propia factura: algunas comercializadoras lo incluyen en el detalle del consumo, con el valor máximo del periodo facturado. La segunda, y mucho más completa, es Datadis, la plataforma que las distribuidoras eléctricas pusieron en marcha para dar acceso a los datos de consumo. Es gratuita y no es de ninguna comercializadora, así que no intenta venderte nada.
Para usarla necesitas tu CUPS (el código de veinte o veintidós caracteres que identifica tu punto de suministro y que aparece en cualquier factura) y acreditar que eres el titular. Una vez dentro puedes descargar la curva de consumo y, sobre todo, el histórico de potencias máximas demandadas mes a mes de los últimos años. Con esa serie delante, la decisión se vuelve casi automática: coge el valor más alto de los últimos doce meses, comprueba en qué mes se produjo y añade un margen de seguridad. Si el pico se dio en enero con la calefacción a tope, tienes tu escenario peor; si se dio en agosto con el aire acondicionado, también.
Método 2: la suma con coeficiente de simultaneidad
El método teórico consiste en sumar la potencia de los aparatos que pueden coincidir y aplicar un factor de simultaneidad, porque en la vida real nunca están todos encendidos a la vez. Sirve sobre todo cuando no tienes histórico: una vivienda nueva, una reforma o un cambio radical de equipamiento. Estas son potencias de placa habituales, útiles como orden de magnitud, no como especificación de ningún modelo concreto:
| Aparato | Potencia típica de placa | Notas sobre simultaneidad |
|---|---|---|
| Placa de inducción | Alta; varía mucho según zonas activas | Muchos modelos llevan gestor de potencia configurable, que limita el consumo máximo del conjunto |
| Horno eléctrico | Alrededor de 2.000-2.500 W | Consume sobre todo mientras calienta; después cicla |
| Secadora | Alrededor de 1.500-2.500 W | Es la que más coincide con otros aparatos de cocina |
| Lavadora y lavavajillas | Alrededor de 1.500-2.200 W cada uno | El pico solo dura la fase de calentamiento del agua |
| Termo eléctrico de acumulación | Alrededor de 1.200-2.000 W | Programable: llevarlo a valle libera potencia de punta |
| Aire acondicionado tipo split | Alrededor de 800-1.500 W por equipo | Arranque con punta breve superior al régimen normal |
| Microondas | Alrededor de 700-1.500 W | Uso corto pero muy frecuente en horas punta |
| Punto de recarga doméstico | Habitualmente 3,7 kW o 7,4 kW según instalación | Casi siempre programable a horas valle, y muchos permiten limitar la corriente |
| Frigorífico y equipos en espera | Consumo continuo bajo | Suman poco al pico, pero están siempre |
Si haces la suma bruta te saldrá una cifra disparatada, y ese es precisamente el error clásico: contratar la potencia como si todo fuera a encenderse simultáneamente. En una vivienda normal, la coincidencia real es mucho menor. Por eso el método empírico manda: si Datadis dice que en un año nunca has pasado de determinado valor, la suma teórica es una hipótesis y el histórico es un hecho. Si quieres bajar al detalle de qué aparato te está marcando el pico, tenemos una guía específica sobre cómo elegir la potencia contratada según los electrodomésticos y otra sobre cuánta potencia contratar en casa.
Monofásico, trifásico y el límite de tu instalación
Un detalle técnico que condiciona el resultado: la mayoría de las viviendas españolas tienen suministro monofásico a 230 voltios, y en ellas la potencia disponible depende de la intensidad que soporte la instalación. En suministros trifásicos, la potencia se reparte entre las tres fases y un desequilibrio importante entre ellas puede provocar disparos aunque el total contratado parezca suficiente. Si tienes trifásica y el interruptor salta sin explicación aparente, merece la pena que un instalador autorizado revise el reparto de circuitos antes de que contrates más kilovatios que no van a resolver el problema.
Antes de pagar por más potencia, comprueba si lo que tienes es un problema de cantidad o de reparto. Subir kilovatios para tapar un desequilibrio de fases o un circuito mal dimensionado es pagar todos los días del año por un fallo que se arregla una vez.
ICP y maxímetro: dos formas distintas de vigilar la potencia
Estos dos términos aparecen constantemente y se confunden con facilidad, pero funcionan de manera opuesta: uno corta, el otro cobra.
El ICP, el que corta
El interruptor de control de potencia es el dispositivo que impide que consumas por encima de lo contratado. En las instalaciones antiguas era un pequeño interruptor independiente alojado en un cajetín precintado; en los contadores telegestionados actuales va integrado en el propio equipo de medida y actúa de forma electrónica. Cuando la demanda supera el valor contratado durante un tiempo determinado, corta el suministro. No se estropea nada: apagas algún aparato, subes el interruptor general del cuadro y vuelve la luz.
Detalle que sorprende a mucha gente: al llevar el control integrado en el contador, la modificación de potencia se puede ejecutar en remoto, sin que nadie tenga que entrar en tu casa. Eso ha simplificado enormemente el trámite frente a la época en la que un técnico debía desplazarse a cambiar el limitador físico.
El maxímetro, el que cobra
El maxímetro registra la potencia máxima demandada en cada periodo y se usa en los peajes de más de 15 kW. Ahí no hay corte: si te pasas, sigues consumiendo, pero se te factura un exceso de potencia calculado sobre lo que has sobrepasado. Es un régimen distinto y con una lógica económica distinta: en 3.0TD interesa vigilar los picos porque cada punta descontrolada tiene traducción directa en la factura, mientras que en un suministro doméstico 2.0TD el castigo no es económico, sino la molestia de quedarse a oscuras.
La confusión entre ambos genera bulos habituales, como creer que en una vivienda te van a cobrar un recargo por superar la potencia. En 2.0TD no se cobra recargo: salta y punto. Y la lectura del maxímetro que ves en Datadis para tu vivienda es informativa, no facturable.
Cómo se pide el cambio, paso a paso
Paso 1: a quién se lo pides
Siempre a tu comercializadora, nunca directamente a la distribuidora. Aunque la ejecución material la hace la distribuidora de tu zona (que no eliges tú, viene dada por la ubicación del suministro), la interlocución es con la empresa que te factura. Puedes hacerlo por teléfono, por el área de cliente o por escrito; esta última vía es la que te deja constancia si luego hay discusión sobre las fechas o los importes.
Paso 2: qué datos necesitas a mano
- El CUPS del suministro, que identifica el punto de forma inequívoca.
- Los datos del titular del contrato: si el titular es otra persona, el cambio lo tiene que pedir esa persona o alguien con autorización.
- Los valores nuevos de P1 y P2, expresados en kilovatios con un decimal si tu contador lo admite.
- El certificado de instalación eléctrica (el "boletín"), únicamente si vas a subir por encima de lo que ampara el que ya tienes.
Paso 3: plazos y efectos en la factura
Con contador telegestionado y sin obra de por medio, la ejecución es remota y el trámite se resuelve en unos días hábiles. El punto que conviene tener claro es el efecto contable: la potencia se factura por días, así que el periodo en el que se produce el cambio te llegará prorrateado, con unos días a la potencia antigua y el resto a la nueva. No es un error de la compañía, es cómo funciona el término fijo. Revisa esa factura con calma para confirmar que la fecha efectiva coincide con la que te comunicaron.
Paso 4: cuándo hace falta un certificado nuevo
El reglamento electrotécnico distingue grados de electrificación de la vivienda, y el certificado de tu instalación ampara una potencia máxima admisible. Si pides una potencia superior a esa, la distribuidora exigirá un certificado nuevo emitido por un instalador autorizado, que revisará la instalación y comprobará que el cableado, las protecciones y la acometida aguantan. Bajar la potencia no exige nunca un certificado nuevo, porque nunca puedes pedir menos de lo que la instalación soporta. Este es, con diferencia, el motivo por el que subir es un trámite más lento y caro que bajar.
Qué cuesta el cambio: gratis una vez cada 12 meses
Aquí hay que ser preciso, porque circulan cifras cerradas por todas partes y la mayoría están desactualizadas o directamente inventadas. Lo que sí es firme es el mecanismo:
- El primer cambio de potencia dentro de un periodo de doce meses es gratuito. Esa es la regla que debes usar para planificar: si vas a hacer un solo ajuste, hazlo bien y no tendrás que pagar nada.
- A partir del segundo cambio en esos doce meses, se aplican los derechos de enganche y los de actuación en equipos de medida y control. Son precios regulados por norma estatal, iguales para todas las distribuidoras, y se actualizan por orden ministerial.
- Si subes por encima de la potencia que ya tenías reconocida en ese punto de suministro, se añaden los derechos de extensión y los derechos de acceso, que retribuyen la capacidad adicional que la red te reserva. Se pagan una sola vez y quedan asociados al punto de suministro.
- Existe una regla de recuperación temporal: si bajas la potencia y vuelves a subirla dentro del plazo previsto en la normativa, conservas los derechos ya abonados hasta el valor que tenías, y no los pagas dos veces. Es el argumento que desmonta el miedo más frecuente a bajar la potencia.
No vas a encontrar aquí un importe cerrado, y es deliberado: esas cuantías se actualizan por orden ministerial y publicar una cifra vieja es peor que no publicar ninguna. Lo correcto es pedir a tu comercializadora el desglose por escrito antes de confirmar el cambio, con los conceptos identificados uno a uno. Si te dan un importe global sin desglosar, insiste. Y si quieres una explicación más detallada de cada concepto, la tienes en nuestro artículo sobre el coste de cambiar la potencia contratada.
| Concepto | Cuándo se aplica | Quién lo fija |
|---|---|---|
| Primer cambio en 12 meses | Siempre que no hayas modificado la potencia en el último año | Normativa estatal: es gratuito |
| Derechos de enganche | Segundo y sucesivos cambios dentro de los mismos 12 meses | Precio regulado, actualizado por orden ministerial |
| Actuación en equipos de medida y control | Cuando hay que reconfigurar el equipo de medida | Precio regulado, igual en todas las distribuidoras |
| Derechos de extensión | Solo al subir por encima de lo ya reconocido en el punto | Precio regulado, proporcional a los kW adicionales |
| Derechos de acceso | Solo al subir por encima de lo ya reconocido | Precio regulado, proporcional a los kW adicionales |
| Certificado de instalación eléctrica | Solo si la subida excede lo que ampara tu certificado | Precio libre del instalador autorizado |
| Bajada de potencia | No genera derechos de extensión ni de acceso | Solo enganche y actuación si no es tu cambio gratuito |
Diez errores frecuentes al cambiar la potencia
- Decidir por metros cuadrados. La superficie de la vivienda no determina la potencia: la determinan los aparatos y los hábitos. Un estudio de cuarenta metros con inducción, horno y secadora demanda más punta que un piso de cien metros con cocina de gas.
- Medir solo un mes. Si tomas la referencia en un mes templado, tu pico anual real quedará fuera de la muestra. Usa el histórico de doce meses completos.
- Bajar los dos periodos por igual. Recortar P2 no suele aportar gran cosa, porque su precio regulado es bajo, y en cambio te quita el margen para programar consumos de madrugada. El recorte interesante casi siempre está en P1.
- Olvidar que P2 no puede ser menor que P1. Es la causa más común de que una solicitud se rechace y haya que rehacerla.
- Gastar el cambio gratuito en una prueba. Si bajas "a ver qué pasa" y tienes que rectificar, el segundo movimiento ya lleva derechos. Mide primero, cambia una vez.
- Cambiar de compañía creyendo que el término regulado será más barato. Ya lo hemos visto: la parte regulada es idéntica.
- Confundir potencia con consumo. Bajar la potencia no reduce ni un kilovatio hora de lo que gastas; reduce el fijo. Son dos ahorros distintos y compatibles.
- Subir para tapar un problema eléctrico. Un diferencial que salta por una derivación a tierra, un circuito compartido o un desequilibrio de fases no se arregla contratando más potencia.
- No comprobar el prorrateo. La factura del periodo del cambio mezcla dos potencias; conviene verificar que las fechas cuadran con lo comunicado.
- No revisarlo nunca más. Cada mudanza, reforma, cambio de cocina o compra de coche eléctrico es motivo suficiente para volver a mirar el número.
Casos de uso: piso pequeño, familia, teletrabajo, coche eléctrico
Piso pequeño con cocina de gas
Es el perfil con más margen de recorte. Sin inducción ni horno eléctrico grande, el pico de demanda queda muy contenido y muchas viviendas arrastran una potencia heredada muy por encima de lo que necesitan. Aquí la revisión con Datadis suele dar una sorpresa agradable. Puedes ver el detalle en nuestro análisis de un piso de setenta metros.
Familia con inducción, horno y secadora
El escenario de máxima simultaneidad: la hora de la comida y la de la cena concentran aparatos de alta demanda, y encima caen dentro del tramo punta. Aquí conviene ir con cuidado antes de recortar y, sobre todo, aprovechar el gestor de potencia de la placa de inducción, que permite limitar el consumo máximo del conjunto de zonas. Con esa función bien configurada, muchas familias descubren que pueden mantener una potencia de punta más ajustada sin quedarse a oscuras. Si dudas entre dos escalones concretos, tenemos una comparativa dedicada: 3,3 frente a 4,6 kW.
Teletrabajo
Trabajar en casa no dispara el consumo por los equipos informáticos, que apenas suman, sino por la climatización: la casa pasa a estar ocupada en las horas centrales del día, justo cuando rige la potencia de punta. Si has empezado a teletrabajar y el interruptor ha empezado a saltar, la causa suele ser el aire acondicionado o la calefacción, no el ordenador.
Coche eléctrico
Es el caso donde la doble potencia luce más. Un punto de recarga doméstico añade una demanda considerable, pero es la carga más fácil de programar del mundo: se recarga de madrugada, en horas valle, donde el término de potencia es sensiblemente más barato y el precio de la energía también. La combinación lógica es una P1 ajustada al uso diurno y una P2 con margen para el cargador. Muchos cargadores permiten además limitar la corriente máxima, lo que te deja afinar sin tocar el contrato.
Segunda residencia
Con la casa vacía la mayor parte del año, el término de potencia es casi toda la factura. La estrategia es contratar el mínimo compatible con las semanas de uso real, aceptando que en el pico de agosto habrá que escalonar aparatos. Tenlo en cuenta antes de decidir: es preferible cocinar con un poco de organización durante quince días que pagar reserva de red durante trescientos sesenta y cinco. Lo desarrollamos en la guía de tarifa de luz para segunda residencia.
Vivienda con autoconsumo solar
Tener placas no reduce automáticamente la potencia que necesitas contratar, porque el pico de demanda puede darse de noche, cuando no hay generación. Lo que sí cambia es el patrón: si concentras los consumos pesados en las horas de sol, la demanda que ve la red baja. La decisión de ajustar la potencia debe tomarse igualmente con el histórico de máximas demandadas del contador, que ya refleja el efecto de la instalación fotovoltaica.
Automatiza tu hogar con nuestras soluciones de domotica para el hogar y programa los aparatos de alta demanda en horas valle.
Bulos y medias verdades que circulan sobre la potencia
"Puedes cambiar la potencia tres veces al año sin coste"
Falso. La gratuidad es de un cambio cada doce meses. A partir del segundo se aplican los derechos regulados que hemos descrito. Es una confusión muy extendida y sale cara.
"Hay ayudas públicas que te pagan el cambio de potencia"
No conocemos ningún programa de ayudas estatal ni autonómico que financie un cambio de potencia contratada, y no vamos a inventarnos porcentajes ni convocatorias para rellenar. Existen programas de rehabilitación energética, deducciones fiscales por obras de mejora de eficiencia y bonificaciones municipales, pero se dirigen a actuaciones sobre la vivienda, no a un trámite administrativo con tu comercializadora. Si alguna convocatoria local contemplara algo parecido, hay que comprobarlo en el boletín oficial correspondiente y antes de iniciar cualquier actuación.
"El Plan MOVES III cubre parte de esto"
No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la adquisición de vehículos eléctricos y la instalación de infraestructura de recarga. No subvenciona cambios de potencia contratada, ni bombas de calor, ni reformas eléctricas de la vivienda. Si alguien te lo vende así, está mezclando programas.
"Con el bono social te baja la potencia"
Confusión de conceptos. El bono social es un descuento porcentual sobre el PVPC, con límites de consumo anual bonificado; no modifica los kilovatios que tienes contratados. Y solo lo ofrecen las comercializadoras de referencia, no cualquier compañía.
"Contrata la potencia mínima y a correr"
Mal consejo si se da sin datos. Contratar por debajo de tu demanda real convierte la casa en un juego de equilibrios donde el interruptor salta en el peor momento, y si además tienes en casa a alguien que depende de un equipo eléctrico, el riesgo deja de ser una molestia. El ajuste se hace con el histórico delante y con margen.
"Cambiar de comercializadora obliga a cambiar la potencia"
No. Son dos trámites independientes. Puedes hacer uno, el otro o los dos, y en ese último caso conviene ordenarlos: primero ajusta la potencia y después compara ofertas, para comparar sobre el consumo y la potencia que realmente vas a tener. Tienes el procedimiento en la guía de cambio de comercializadora paso a paso.
Checklist final y conclusión
Este es el orden que recomendamos, y funciona igual de bien para bajar que para subir:
- Localiza tu CUPS y la potencia contratada actual en P1 y P2, tal cual figuran en la factura.
- Entra en Datadis y descarga la potencia máxima demandada de los últimos doce meses completos.
- Identifica el mes del pico y qué estaba pasando en tu casa ese día.
- Decide el nuevo valor de P1 con margen de seguridad sobre ese pico, y el de P2 nunca por debajo de P1.
- Comprueba si tu certificado de instalación ampara ese valor, en caso de subida.
- Verifica si has cambiado la potencia en los últimos doce meses. Si no, tu cambio es gratuito.
- Pide el cambio a tu comercializadora por escrito y guarda la confirmación con la fecha efectiva.
- Revisa la primera factura posterior y confirma el prorrateo.
- Solo después, si estás en el mercado libre, compara ofertas en el comparador oficial de la CNMC con tus nuevos valores.
- Anota una revisión dentro de un año, o antes si cambias de cocina, de calefacción o de coche.
Respuesta a la pregunta del titular, sin rodeos: cambiar la potencia contratada es mejor cuando tienes una medición que lo respalda, y es peor cuando se hace por corazonada. El ahorro de bajar es pequeño mes a mes pero recurrente y sin contrapartidas; el coste de quedarse corto es que el interruptor salte el día que tienes la casa llena. Mide, decide una vez y aprovecha el cambio gratuito.
Nuestra recomendación general para un hogar medio es revisar la potencia una vez al año, coincidiendo con el mes en que revisas el resto del contrato energético. Es un trámite de veinte minutos que, a diferencia de casi todo lo demás en la factura de la luz, no depende del mercado ni de la geopolítica: depende solo de que el número de tu contrato se parezca a tu vida. Si quieres seguir afinando, continúa por si merece la pena cambiar la potencia contratada, por qué tener en cuenta con la potencia del hogar, por la comparativa entre PVPC y mercado libre o por nuestro comparador de tarifas de luz. Y si lo tuyo es reducir el consumo además del fijo, empieza por la guía de ahorro energético.
Aviso: este artículo es divulgativo y describe el marco regulatorio general de los suministros eléctricos de baja tensión en España. No sustituye a la información contractual de tu comercializadora ni al criterio de un instalador autorizado. Antes de modificar la potencia, contrasta las condiciones concretas de tu contrato y, si la subida implica tocar la instalación, cuenta con un profesional habilitado.
Preguntas frecuentes sobre cambiar la potencia contratada
¿Cuándo compensa cambiar la potencia contratada?
Compensa bajarla cuando la potencia máxima demandada de los últimos doce meses queda claramente por debajo de la contratada, y compensa subirla cuando el interruptor de control de potencia te salta con un uso normal de la casa. Si la máxima demandada se acerca a la contratada sin llegar a rozarla, lo razonable es no tocar nada.
¿Cuánto cuesta cambiar la potencia contratada?
El primer cambio dentro de un periodo de doce meses es gratuito. A partir del segundo se aplican los derechos de enganche y de actuación en equipos de medida y control, que son precios regulados por norma estatal e iguales para todas las distribuidoras. Si subes por encima de la potencia que ya tenías reconocida, se añaden derechos de extensión y de acceso. Pide el desglose por escrito antes de confirmar.
¿Cuántas potencias se pueden contratar desde 2021?
Dos. Desde la entrada en vigor del peaje 2.0TD hay una potencia de punta (P1), que rige en las horas punta y llano de los días laborables, y una potencia de valle (P2), que rige en las horas valle y en fines de semana y festivos nacionales. La potencia de valle debe ser igual o superior a la de punta.
¿El término de potencia es más barato en unas comercializadoras que en otras?
La parte regulada no. El peaje de acceso lo fija la CNMC y los cargos los fija el Ministerio, así que ese componente es idéntico para todo el mundo. En el mercado libre lo que cambia es el margen que cada comercializadora añade encima, y ese margen sí puede variar mucho de una oferta a otra.
¿Qué pasa si me quedo corto de potencia?
Salta el interruptor de control de potencia, que en los contadores telegestionados va integrado en el propio equipo, y te quedas sin suministro hasta que apagas algún aparato y lo rearmas. No se rompe nada ni se factura penalización en un suministro doméstico, pero si ocurre a menudo es la señal de que la potencia se ha quedado corta.
¿Dónde veo la potencia máxima que he demandado de verdad?
En Datadis, la plataforma de las distribuidoras eléctricas, donde con tu CUPS puedes consultar la curva de consumo y la potencia máxima demandada mes a mes de los últimos años. Algunas facturas también la muestran en el detalle del consumo. Es el dato con el que hay que dimensionar, no una estimación por metros cuadrados.
¿Se paga la potencia contratada aunque no consumas nada?
Sí. El término de potencia se factura en euros por kilovatio y día y se devenga todos los días del periodo facturado, tengas la casa ocupada o vacía. Por eso es el concepto que más pesa en las segundas residencias y en los suministros con poco consumo.
¿Cuánto tarda en hacerse efectivo el cambio de potencia?
La solicitud se presenta ante tu comercializadora, que la traslada a la distribuidora de tu zona. En un suministro doméstico con contador telegestionado y sin obra, la ejecución es remota y suele resolverse en unos días hábiles. El nuevo valor se aplica desde la fecha efectiva del cambio, así que la factura de ese periodo llega prorrateada.
¿Hace falta un boletín eléctrico para subir la potencia?
Solo si la potencia que pides supera la que ampara tu certificado de instalación eléctrica. El reglamento distingue entre electrificación básica y elevada, y si tu certificado no llega al valor que solicitas, un instalador autorizado tiene que emitir uno nuevo tras revisar la instalación. Bajar la potencia nunca exige un certificado nuevo.
¿Puedo cambiar la potencia y quedarme en la misma comercializadora?
Sí. El cambio de potencia y el cambio de comercializadora son trámites distintos y no dependen el uno del otro. Puedes ajustar la potencia sin mover el contrato, y puedes cambiar de compañía manteniendo la potencia que ya tenías.
¿El bono social lo ofrece cualquier compañía?
No. El bono social eléctrico se aplica sobre el PVPC y solo lo pueden ofrecer las comercializadoras de referencia, que son también las únicas autorizadas a comercializar el PVPC. Si estás en el mercado libre y quieres solicitarlo, primero tienes que pasarte a una comercializadora de referencia.
¿Puedo poner una potencia distinta en punta y en valle?
Sí, y en muchas viviendas tiene sentido. Puedes contratar una potencia de punta ajustada al uso de las horas caras y una potencia de valle mayor para concentrar de madrugada la lavadora, el lavavajillas o la recarga del coche eléctrico. La única condición es que la potencia de valle no sea inferior a la de punta.
¿Qué diferencia hay entre potencia contratada y potencia máxima admisible?
La contratada es la que figura en tu contrato y la que se te factura. La máxima admisible es el techo técnico de tu instalación según el certificado del instalador y la capacidad de la acometida. Puedes contratar cualquier valor por debajo de la admisible, pero nunca por encima sin actuar sobre la instalación.
¿Merece la pena bajar la potencia de valle?
Casi nunca es donde está el ahorro, porque su precio regulado es bastante más bajo que el de punta, y en cambio te quita margen para programar consumos de madrugada. Si vas a recortar en un solo periodo, mira primero la potencia de punta.
¿Dónde comparo ofertas de forma independiente?
En el comparador oficial de ofertas de energía de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que recoge las ofertas que las comercializadoras están obligadas a comunicar. Es la referencia neutral para contrastar cualquier propuesta comercial que te llegue por teléfono o a domicilio.